domingo, 3 de octubre de 2010

El Bus

Tenemos libre el fin de semana, nos vamos de la ciudad para desconectar de la rutina, tomamos el bus a primera hora de la mañana, hay pocos pasajeros, nos sentamos casi atrás de todo para estar alejadas del resto, que aunque el bus va vacio, están todos apiñados en los primeros asientos. Me siento del lado de la ventanilla, es mi sitio favorito, te cojo de la mano y te beso, aún falta unos minutos para que salgamos, bajas a comprar un agua para el camino, llegas justo a tiempo, nos ponemos en marcha.

Ya hace más de una hora que estamos en la carretera, levantas el apoyabrazos que nos separa, te sientas sobre mis piernas, reclino el asiento hacia atrás para estar más cómodas, me besas dulcemente, tus manos están en mis pechos. Respondo a tus besos casi al instante, haces que mis manos toquen tu espalda, la acaricio, llego hasta el broche de tu sujetador, lo desabrocho y llevo mis manos hacia adelante, acaricio tus pechos, me muerdes los labios y sonríes, bajas tus manos para desabotonar mis pantalones, yo mientras desabrocho tu camisa y dejo al descubierto tus pechos, llevas a mis labios tu pezón, el cual lamo, lo chupo suavemente, eso te excita pero no puedes gemir, reprimes tus jadeos, y lo haces en voz baja, casi inaudibles. Metes una de tus manos en mis pantalones, con algo de dificultad y llegas a mi sexo, metes un dedo en mi interior y frotas mi clítoris, sacas la mano, te chupas los dedos y vuelves a meterla, lo haces un par de veces más, hasta que te pido que dejes tus dedos en mi interior, notas la humedad de mi sexo, no paro de chuparte los pezones, ni dejo de besarte.

El hecho de estar haciéndolo a pocos metros de unos extraños y que nos puedan pillar, nos excita aún mas, debemos ser silenciosas y tener cuidado que no nos vean ni nos oigan. Estoy a punto de correrme, sigues frotando mi clítoris pero con fuerza y tus dedos no dejan de moverse en mi interior, mi respiración se vuelve en jadeos, beso tus labios y los muerdo, los chupo, me abrazas y me susurras al oído, palabras en italiano, mi piel se eriza y ahogo un gemido de placer al correrme en tu mano.
Te sientas en tu asiento, y acabas de abotonarte la camisa, unos instantes después alguien se acerca hacia nosotras, pero se detiene antes de llegar a nuestro asiento y baja las escaleras, hemos hecho una parada técnica y estaremos aquí unos 20 minutos, decidimos bajar para estirar las piernas y tomarnos un café. Ya en la cafetería, nos tomamos un refresco, haces ademán de irte y me dices:

- Aún nos queda camino y no hemos terminado. – Sabes que pueden pillarnos, ¿Verdad? – Sí, lo sé pero….no hemos terminado y no vas a dejarme con las ganas por mucho que digas. –Sí, ya, eso lo veremos, jeje.

Me levanto y salgo a que me dé un poco el aire, sonrio al ver la cara que se te ha quedado, me subo al autobús y te espero. Subes un rato más tarde y te sientas del otro lado del pasillo y ni me miras, estas molesta. Sonrio y dejo que hagas lo que quieras, al cabo de un rato volvemos a estar en la carretera. Me siento a tu lado, estas escuchando música con tu MP4, miras por la ventana, te quito uno de los cascos y te beso en la oreja, cierras los ojos y me quitas el casco de las manos y vuelves a ponértelo, no me haces caso.
Bajo la cremallera de tus pantalones y meto mi mano en el, te acaricio el clítoris, te mueves en tu asiento, al principio opones resistencia, pero ante la insistencia mía de proporcionarte placer, te dejas llevar. Te pregunto si aún sigues molesta conmigo y me dices que sí.

– Entonces déjame arreglarlo, hagamos las paces. –Va a costarte trabajo, no creas que soy una chica fácil de convencer.

– Ah ¿no?, pues me esforzaré.

Giro tu cara y te beso, tardas en responder, pero finalmente lo haces. Con la mano que tengo libre, no dejo de acariciarte el pecho, juego con tu pezón, rozándolo con la palma de mi mano, lo pellizco, lo froto. Saco mi mano de tu entrepierna y llevo los dedos a nuestras bocas, los chupas y vuelvo a meterlos dentro de ti, froto con ganas tu sexo, estas húmeda, tus jugos salen de tu interior y eso me facilita que pueda acariciar tu sexo. Tus dedos se clavan en el apoyabrazos. Te susurro en el oído que aguantes un poco más. Pronto te corres, dejándo mi mano mojada por completo, a pesar de que te has corrido, no quito mi mano, puedo sentir como palpita tu clítoris entre mis dedos, la dureza que lo envuelve, saco mi mano y saboreo en mis labios tu sabor, tu olor, tu sexo. Te beso, muerdo tus labios, y nuestras lenguas juegan frenéticas. Un rato después hemos llegado a nuestro destino, estamos muy cansadas, y agitadas, nos vamos directas al hotel a recuperar fuerzas.