miércoles, 26 de mayo de 2010

La carretera

Vamos en tu coche, con la música a tope por la carretera, es un día de verano y hace bastante calor, no tenemos un destino fijo, solo vamos donde nos apetezca. Ya llevas 3 horas conduciendo y es tiempo de parar, estas algo cansada y necesitamos estirar las piernas, llegamos a una gasolinera donde nos detenemos, cogemos unos refrescos y algo para comer, después de un rato seguimos viaje, pero esta vez soy yo la que conduce.
Te miro de reojo y noto que llevas una camiseta de tirantes con un escote que insinúa tus pechos, esos pechos que tantas veces bese, acaricie, en los que dormí y amanecí más de una vez. Intento apartar mi vista de ellos, pero no es fácil. Centro mi vista en la carretera y mi atención en la música, mi mano está en la palanca de marchas, la coges y la acaricias, luego la llevas a tu entrepierna, y te frotas, llevas unos pantalones cortos y finos, los desabrochas y metes mi mano en ellos.
– Así no puedo conducir, - te digo. –Ah sí?, Y por qué no? – Tú qué crees?, Quieres que tengamos un accidente?, de veras que con estas distracciones no puedo conducir, recuerda que soy conductora novel. – Jaja, chica tonta, sí que puedes. Me sacas la mano y me chupas los dedos, y siento un hormigueo en mi cuerpo.


Llegamos a un pueblecillo y hacemos noche allí, ya es tarde, por lo que cenamos un bocadillo rápido y luego nos iremos a dormir, una vez en la habitación del hostal, voy al WC y lleno la bañera, tomaré un baño de espuma, el viaje me ha “estresado”. Pongo el gel para hacer espuma y cuando la temperatura del agua está a punto, me meto y me relajo, unos minutos después apareces por la puerta completamente desnuda, me quedo sin aliento. Te acercas y te metes dentro, estamos frente a frente, mis ojos están clavados en tus pechos que sobresalen a medias del agua. Aparto mi mirada de ellos, ahora miro tus labios, estamos quietas y en silencio, tocas con tu pie mi sexo, te miro y sonríes, sigues con tus movimientos, dejo que hagas de mi lo que quieras. Es una sensación extraña y me gusta, hago lo mismo que tu e imito tus movimientos por un momento, luego me levanto y me siento entre tus piernas de espaldas a ti, me abrazas y apoyo mi cabeza en tu hombro, me besas con suaves besos en el cuello, suspiro y te pido que continúes.
Nuestros dedos están entrelazados, llevo una mano a mi pecho y la otra a mi sexo, encuentras mi clítoris, lo frotas suavemente, está hinchado, duro, lo acaricias, me metes un dedo mientras con el otro frotas mi clítoris, el agua se sale de la bañera, me agito cada vez más. Siento tu sexo palpitar en mi cintura, me froto contra él y escucho como jadeas en mi oreja. Me muerdes la oreja, me besas el cuello, tus besos son más intensos, llevo mi mano a tu cuello y con la otra intento sujetarme al borde de la bañera, giro mi cara y busco con urgencia tu boca, nos besamos, tú sigues con tus movimientos, sigues jugando con tus dedos dentro de mí, tus movimientos son más intensos, más rápidos. Siento una oleada que invade mi cuerpo, desde mis pies hasta mi cabeza, me retuerzo con espasmos que anuncia que estoy llegando al orgasmo, me corro y mi cuerpo se contrae, intento volver a normalizar mi respiración, respiro profundamente, tus dedos no salen de mi interior y nos seguimos besando, así nos quedamos un rato, hasta que sueltas una risita burlona, nos reímos juntas, sacas tus dedos, me abrazas y me vuelves a besar.
Salimos de la bañera, nos secamos, te cojo de la cintura y tiro de ti, nuestros pechos se rozan, pones primero una pierna alrededor de mi cintura y luego la otra, de manera que ambas rodean mi cintura, siento el calor de tu sexo en mi vientre, te llevo a la cama, me tumbo sobre ti, y te beso, beso todo tu cuerpo, tu cuello, tus pechos, tu vientre, tus caderas. Acaricio tus piernas, tu vientre, tu ombligo. Te doy la vuelta y hago lo mismo con tu espalda, recorro con el dedo el tatoo que llevas a la altura de tus riñones, recorro cada línea del animal, voy bajando y beso tus nalgas, las acaricio, son suaves como el terciopelo, lisas, te giras y beso el interior de tus muslos, beso tus ingles, las lamo, abro tus labios y beso tu clítoris, lo froto, lo chupo, lo muerdo, gimes de placer, te agitas, te mueves al ritmo de mi lengua, mi piercing lleva una bola de goma con una especie de pinchos suaves. Recorro cada pliegue, cada milímetro, cada parte de tu sexo, tu clítoris se hincha y se endurece cada vez que lo toco con mi piercing. Tus jugos empiezan a fluir de tu interior, mojan mis labios, mi boca, mi garganta. Sigo besando todo tu cuerpo antes que te corras, trepo por tus caderas hasta llegar a tu cuello, lo muerdo, lo beso, bajo mi mano y estimulo tu sexo caliente y mojado, con destreza y firmeza, te corres mojando por completo mi mano y mis dedos, te abrazo y te beso, nos quedamos así, agitadas hasta caer en un sueño profundo.


Estoy dormida boca abajo y me despierto al notar tus manos en mis muslos, me los separas y siento tu lengua en mi sexo, la siento que entra y sale, entra y sale. Juegas con mi clítoris aún dormido, que se empieza a endurecer, no me muevo, solo abro más mis piernas para que puedas saborear más mi sexo, no dejas de acariciar mis nalgas, las frotas, las aprietas mientras tu lengua recorre mi clítoris en círculos. De repente te paras, me giras y vuelves a hundir tu cara, pasas tu lengua por todo mi sexo de arriba abajo, lo vuelves a hacer y jadeo de placer. Te reincorporas, subes hasta mis caderas me abres las piernas cruzas tus piernas con las mías, de manera que nuestros sexos pueden tocarse, nos frotamos enérgicamente primero y luego muy lentamente, acompasadamente, nuestros clítoris se frotan, y empezamos a mojarnos, siento palpitar tu sexo en el mío, siento tus fluidos mojar mis muslos, mis ingles, estiras una mano y me acaricias los pechos, luego mis labios, no dejamos de movernos, cada vez estoy más excitada, más agitada estoy a punto de correrme, me pides que lo hagamos juntas, te espero, bajo mi mano y alcanzo tu clítoris, lo froto, lo estimulo, estas muy mojada, y ardiente. Nos corremos al mismo tiempo, nuestros fluidos se mezclan y caen por nuestros muslos, recorriendo nuestros sexos. Te recuestas a mi lado y me susurras al oído que tenías hambre y no ibas a quedarte con las ganas.

sábado, 22 de mayo de 2010

Fin de Semana Especial

Me pasas a buscar por mi piso, subimos a tu coche y conduces sin más, vamos a cenar a una pizzería, es un sitio tranquilo y con poca gente, escogemos una mesa casi escondida del resto de los que están allí. Nos toman el pedido y mientras esperamos, nos besamos y tonteamos un rato. Hablamos de nuestras cosas y de cómo nos fue el día, nos traen las pizzas, cenamos y luego nos tomamos los cafés, nos cogemos de la mano y la acaricio con el pulgar, como siempre tu piel es suave y tersa; nos miramos a los ojos y sonreímos, me acerco a ti y te beso suavemente, acaricio tus mejillas y tu barbilla. Pedimos la cuenta y nos vamos, antes de volver al coche damos una vuelta por la ciudad cogidas de la cintura, caminamos sin rumbo, solo disfrutamos del momento, siento como si el resto de la gente no existiese, tan solo tú y yo. Estamos volviendo al coche y te pido que vayamos a nuestro lugar especial, al llegar aparcamos bajamos y cojo del maletero una manta.
Caminamos hasta los arboles y en un claro nos detenemos, el cielo está despejado y hay estrellas, nos tumbamos una a lado de la otra muy juntas. Te cojo de la mano y entrelazamos los dedos, nos quedamos en silencio, solo se escucha el ruido de la ciudad a lo lejos, aunque esta algo oscuro, giro la cabeza y te observo, observo como la luna ilumina tu rostro, llevas un brillo especial esta noche, no sé describirlo, solo sé que es distinto a los demás días, me gusta mirarte en silencio e intentar escuchar tus pensamientos, cosa que no logro hacer, por eso escucho tu respiración, acompasada, suave. Me acerco más aun a ti y recuesto mi cabeza en tu pecho, siento el latir de tu corazón es rítmico, acaricio tu vientre y juego con tu ombligo y noto como se acelera el ritmo de tu corazón, me divierte hacerlo. Me reincorporo sobre un brazo, te cojo de la cara y te beso, sonrío y te vuelvo a besar. Apoyo mi cabeza sobre tu hombro y suspiro, así nos quedamos contemplando el cielo y las estrellas.

Cuando volvemos al coche, me detengo, te cojo por la cintura y te atraigo hacia mí, te abrazo y deseo que el tiempo se detenga, para poder estar así contigo. Al día siguiente quedamos para ir a dar una vuelta en bici por el borde del rio y disfrutar del sol y de la tarde, un día perfecto para disfrutar de ti y de tu compañía. Un día para que estemos juntas y disfrutemos más la una de la otra, llegamos a un monte, dejamos nuestras bicis y subimos por él, ya en la cima nos sentamos a descansar y a contemplar del paisaje.
A la noche al despedirme de ti, te beso y te abrazo, te susurro al oído gracias por haber pasado este finde conmigo, solo tú y yo, un finde distinto a los demás, haciendo otras cosas, que las que solemos hacer siempre, porque aunque el sexo es importante en una relación, también podemos hacer otras cosas, que no solo para eso quiero que estés a mi lado, espero disfrutar muchos momentos como el de estos días.

lunes, 17 de mayo de 2010

Internet

Otra vez en mi habitación, estamos mirando una serie y como tengo 2 portátiles te propongo un juego, nos conectaremos MSN y tendremos cibersexo. La idea te gusta, nos ponemos de espaldas, una en cada punta de la habitación, conectamos las cámaras y empezamos la conversación. Primero te pido que nos presentemos, lo hacemos con nombres falsos, te pido que me digas qué te gustaría hacer, luego yo hago lo mismo. Te pido que te quites la camisa, te quedas en sujetador, te pido que te toques los pechos, pero con suavidad, que los acaricies, ahora eres tú la que me pide que me quite TODA la parte de arriba, lo hago, y quedo al desnudo ante ti, me pides que me humedezca los pezones, me chupo los dedos y me los toco, los recorro con los dedos. Te quitas el sujetador y tus pechos quedan al descubierto ante mis ojos, me gusta lo que veo, toco la pantalla y cierro los ojos, respiro profundamente y exhalo un largo suspiro, es una situación un tanto extraña porque puedo verte, sentir que estas a mi lado, pero no puedo tocarte. Seguimos con nuestra charla sexual, Este juego se está poniendo interesante, sigo tocando mis pechos mientras miro los tuyos, te pido que te pongas de pie y metas tu mano en las bragas lentamente, y te acaricies, esa imagen me pone cachonda, mas aun de lo que estoy, quiero girarme y verte en directo, pero la única regla que existe me lo impide.

Te tengo a menos de 1 metro de mí, y mi corazón se acelera, con la imagen que retienen mis ojos, escucho como jadeas, como tu respiración se hace más rápida. Bajas tus bragas y me enseñas tu sexo rosado, ardiente, mojado, ahora veo como te tocas, como mueves con destreza tu mano, estoy empezando a querer dejar de jugar y hacerte el amor ya mismo; pero me contengo con todas mis fuerzas aunque me es muy difícil hacerlo. Intento calmarme, intento relajarme, pero me es imposible, contengo la respiración otra vez y sigo mirando la pantalla del ordenador, veo que tu mano se va mojando cada vez más, te corres y sacas tu mano, la llevas a tus pechos y te los acaricias. Ahora tu me pides que me masturbe para ti, yo que ya estoy húmeda, me las arreglo como puedo para sentarme y abrirme de piernas ante la cámara, para que tengas una mejor visión de mis movimientos, escucho que de tus labios sale un gemido, toco mis labios, los acaricio una y otra vez, los abro y estimulo mi clítoris, que se hincha al instante, se endurece, mis dedos están completamente mojados, meto mi dedo y lo saco, lo vuelvo a meter y lo vuelvo a sacar, me dices que estas excitándote, que no pare de tocarme, que lo haga lentamente, que lo haga como tú lo dices. Me giro y te digo que si quieres dejamos el juego a un lado y como respuesta obtengo un NO rotundo, disfrutas con este juego y llegaras hasta el final.

Sigo tocándome, mi respiración se hace más difícil, estoy muy excitada y cuando llego al orgasmo, ahogo un quejido que apenas es audible. Me quedo quieta hasta que mi respiración se restablece, ya casi nuestra charla se acaba, se huele en el aire la excitación, el olor a sexo a nuestros cuerpos. Vuelvo a excitarme de saber que te tengo muy cerca, pero a la vez estas lejos, Para mi sorpresa veo como empiezas a tocarte otra vez, como te tocas los pechos, sigo sintiéndome extraña, te escucho detrás mío como jadeas, como te mueves, pero no puedo moverme, solo puedo mirarte atraves de la cam, casi percibo el olor de tu sexo.
Seguimos una hora más, entonces pongo fin al juego y te digo que nos vayamos a la cama. Guardamos los portátiles y pasamos a la acción, como ya estamos lo bastante húmedas y excitadas, nos acariciamos con frenesí, lamo tus hombros, tu cuello y sin perder el tiempo, me pierdo en tu sexo, saboreo tus jugos, saboreo tu cuerpo, tu ser, te corres, subo y te beso en los labios, beso tu cuello con pequeños besos, mis manos acarician tus muslos, los separan, los abren, toco tus labios ardientes, hinchados, palpitantes, los abro y froto tu clítoris, duro, chorreante, caliente, meto 2 dedos y juego en tu interior, te retuerces y gimes, te corres sin dejar de jadear en mis oído. Lamo cada pliegue de tu sexo, cada milimetro, beso tus ingles, succiono tu clitoris, delicadamente lo atrapo entre mis dientes y lo chupo, tus jugos salen de tu interior, recorriendo mis labios, mi boca. Te vuelvo a besar, te abrazo, y te acaricio la espalda. Ha sido una experiencia única y la volveremos a repetir.

martes, 11 de mayo de 2010

El Avión

La próxima semana cogeremos nuestras vacaciones, nos iremos por Sudamérica, recorreremos un par de países y luego volveremos a Europa, a la rutina. El jueves por la noche te quedas a dormir en casa, así por la mañana del viernes salimos juntas hacia el aeropuerto. Después de la cena, tomamos el café y nos vamos a dormir…dormir? Bueno no precisamente dormir es la palabra. No te pones el pijama que te di, sino tan solo el tanga sexy que sabes que me gusta, no me dejas que me ponga mi pijama o sea que yo también estoy en tanga. Nos metemos en la cama y nos abrazamos, nos quedamos así un rato, hasta que nos besamos, pero es un beso tímido al principio que va aumentando su calor, su pasión.
Beso tu cuello, tus hombros, voy bajando con mis besos por tu cuerpo, beso tus pechos, tus pezones, los saboreo, los muerdo con delicadeza, los chupo, los lamo hasta hacer que tu cuerpo se sacuda por la excitación. Sigo recorriendo tu cuerpo con mi boca, sin dejar un solo centímetro olvidado. Oigo tu respiración acompasada, tus manos revuelven mi pelo, empujan mi cabeza hacia abajo, tus caderas comienzan a moverse. Llego a tu pubis, lo acaricio con mi mano, lo beso sin preámbulos. Lentamente bajo tu tanga hasta los tobillos y los quito, beso tus rodillas, tus muslos, separo tus piernas y lamo su interior, tus ingles, y otra vez tu pubis, vuelvo a tus ingles, moviendo mi lengua de arriba hacia abajo, me pides que no pare, yo solo por llevarte la contraria dejo de hacerlo y subo a tu boca, con mi pierna froto tu sexo, noto que estas húmeda, mi mano esta en tu pecho jugando con tu pezón, acariciándolo, excitándolo, me la coges y la llevas hacia tu sexo, me dices – Tócame ahora. Me sonrío y te digo –No, todavía no, eres un poco impaciente. Vuelvo a poner mi mano en tu pecho, rozo tu pezón con la palma, te empiezas a excitar cada vez más. – Por favor hazlo ya, me susurras al oído, accedo a tus peticiones y juego con tus rizos ya húmedos.
Acaricio tus labios, tu clítoris y meto un dedo en tu interior primero y luego otro, sin dejar de estimularte el clítoris con el pulgar, jadeas en mi oído, eso me pone como una moto, muerdes con fuerza mi cuello, tanto que me aparto momentáneamente de ti. Mis movimientos son más intensos, te beso en los labios, recorro con mi lengua tu cuello, tus hombros, tus manos recorren mi espalda suavemente. De repente me detengo por completo, me limito a mirarte y a escuchar tu respiración agitada. – Qué haces, por qué te paras?- me preguntas, te beso en silencio y sonrío. Bajo por tu cuerpo y llego al piercing de tu ombligo, juego con él, como estas cada vez mas excitada, no pierdo más el tiempo y me pongo entre tus piernas, abro tus labios y recorro con mi lengua todo tu sexo, tus pliegues, tus labios, tus ingles, tan despacio y profundo que mueves tus caderas hacia mi cara. Siento tus jugos en mis labios, siento como te corres, como llegas al orgasmo, escucho tu voz liberando un jadeo que parecía prisionero de tu garganta. Me pongo a tu lado y nos abrazamos y nos dormimos casi de inmediato, con nuestros cuerpos entrelazados y agitados por la excitación del momento.

A la tarde/noche del día siguiente, cogemos el avión, el vuelo transcurre sin novedades. Nos besamos repetidas veces, y vamos cogidas de la mano la mayor parte del tiempo. Por la noche después de la cena y cuando todo el avión está durmiendo, me pides que te siga, nos metemos en el WC y te abalanzas sobre mí, te sientas en el pequeño WC, yo estoy de pie frente a ti, me desabrochas la camisa que llevo puesta y levantas el sujetador, besas mis pezones con fuerza al tiempo que cojo tu cabeza, tus manos rodean mi cintura, lames mis pezones y sientes como poco a poco se van endureciendo con cada movimiento de tu lengua. Se me va erizando la piel cada vez mas y tu lo notas, te miro y tú me sonríes bajo mi cabeza y te beso en los labios, los muerdo y te vuelvo a besar, mientras me desabrochas los pantalones, bajas mi cremallera y metes la mano entre mis bragas, como estamos en una posición incómoda dado lo estrecho del sitio, te pones de pie, abres mis labios y empiezas a acariciar mi ya hinchado clítoris, estoy poco húmeda por lo que me haces subir al WC de modo que mi sexo casi queda a la altura de tu cara, estoy en una pose muy incómoda por lo que intentas hacer lo mejor posible, besas y chupas mi clítoris, lo lames, y cuando ya estoy a punto de correrme, llaman a la puerta. Nos quedamos quietas y en silencio. – Un momento - Dices y sigues donde te habías quedado, quieres acabar antes que sea tarde. Me metes dos dedos, para ayudarme a correrme más rápido, mis piernas flaquean, vuelven a llamar a la puerta. Juegas con tu lengua en mi clítoris y no tardo en correrme en tu boca, me vuelvo a vestir nos sonreímos me das un beso y salimos. Fuera una monja era la que llamaba tan insistentemente, le sonreímos, te cojo de la mano y nos alejamos por el pasillo, ella no da crédito a lo que está viendo, murmura algo, debe estar rezando. No olvidare esta experiencia por mucho tiempo que pase.

jueves, 6 de mayo de 2010

La Habitación

Estamos en mi habitación, tu estas sentada en mi cama, tienes un cuaderno en tus manos, y estas escribiendo, yo estoy cerca de ti, observándote, me gusta verte escribir, miro tus manos, la forma en que escribes, miro tu rostro, tus ojos, tu nariz, tus cejas, esas que por temporadas intentas ocultar porque no te gustan, miro con atención tu boca, y el piercing que llevas a un lado de tu labio inferior, detengo mi mirada en ellos, cierro los ojos y me estremezco al ver la imagen de estar besándolos, de rozarlos, de saborearlos, abro los ojos y ahí estas tu mirándome con una leve sonrisa.


-Qué haces?- Me preguntas
-Nada, solo te observo e imagino
- Qué imaginas?
- Cosas, situaciones, momentos.
- Qué cosas?, cuéntamelas, anda.
- Es necesario que te las cuente?, sabes que me da apuro hacerlo. Además ya sabes qué cosas son esas.
- Sí, es necesario y no, no sé qué cosas, es mejor escucharlas que imaginarlas, venga empieza ya.
-Me imagino, besando tus labios, mordiéndolos, saboreándolos, me imagino besando tu cuello, tus hombros, tu garganta y el huequecillo que en ella se forma. Besando tu barbilla, tu pecho, bajando por él, besando cada parte de tu cuerpo, tus caderas…- Esas son algunas de las cosas que imagino, pero si quieres puedo seguir.
-Me gusta – dices y me invitas asentarme a tu lado. – Y qué más te imaginas?
- Qué más?, pues esto – Digo, sentándome a horcajadas de tuyo al tiempo que te quito la camiseta y me quito también la mía.
Nos miramos y mi mirada se desvía a tus labios una vez más, luego a tus pechos. Nos besamos, tus manos recorren mi espalda, la acarician, las mías están en tu cuello, acaricio con mis pulgares los lóbulos de tus orejas, atrapo entre mis dientes tu labio inferior y con la lengua lo chupo, tiro de él y lo vuelvo a besar. Beso tu cuello y tú a la vez besas mis hombros, beso el lóbulo de tu oreja.
Acaricio tu hombro, y pícaramente voy recorriendo tu pecho con mi dedo hasta llegar a tu pezón, lo acaricio con la palma de la mano muy suavemente, te recuesto sobre la cama y me quedo a tu lado mirándote detenidamente. Te quito los pantalones y los míos, me pongo encima de ti con tus piernas entre las mías, nuestros pechos están desnudos, rozándose, me besas, me miras a los ojos y acaricias mi espalda otra vez. Luego yo hundo mi cara en tu cuello, me gusta como hueles, me gusta tu olor, me excita; así nos quedamos un rato, abrazadas.

Me besas el cuello, los hombros, mis pechos los cuales muerdes sin más, te recreas en ellos. Me bajas las bragas, y hundes tu cara en mi sexo, mueves con frenesí tu lengua, recorres mis labios, mi clítoris, mi interior, empiezo a mojarme, a excitarme, a jadear. Me introduces 2 dedos a la vez que chupas mi ya hinchado clítoris, lo muerdes, lo lames, tus dedos entran y salen de mi cada vez con más presión, con más rapidez. Me abro aún mas para que puedas lamerme mejor, para que puedas saborear mi sexo mas cómodamente, acaricias mis pechos, y juegas con mis pezones, los pellizcas, los acaricias.

Muevo una y otra vez mis caderas, al compás de las embestidas de tu lengua, a los movimientos de tus dedos. Siento como va saliendo de mi un jugo abundante y caliente que inunda tu boca, no tardo en correrme y lo hago con un grito que nace de mi garganta recorriendo todo mi cuerpo, te pones a mi altura sin sacar los dedos de mi interior, ahora los tienes dentro de mi sin moverlos, están prisioneros porque cierro con fuerza las piernas para que no puedas sacarlos, por lo menos no ahora. Nos besamos con ansia, con pasión, finalmente libero tu mano y me abrazas. Sigo totalmente mojada y excitada, me giro y voy directa a tu sexo que está caliente, húmedo, ardiente, te separo los labios y queda a mi vista tu clítoris, hinchado y duro, lo muerdo, lo chupo, lo lamo, beso tus muslos, beso tus ingles, meto con insistencia mi lengua en tu sexo, y la saco una y otra vez, lamo de arriba debajo de pubis, me coges la cabeza y la aprietas con fuerza hacia ti, bebo tus jugos, los saboreo. Cuando te corres, mojas mi cara y siento los fluidos correr por mis labios, mis mejillas, me incorporo y me recuesto a tu lado. Te acaricio la espalda y te giro de manera que quedas boca arriba y pongo mi cabeza sobre tus pechos y así me quedo toda la noche hasta el amanecer.

lunes, 3 de mayo de 2010

El Telesférico

Estamos de vacaciones en una ciudad de Sudamérica, donde está el teleférico mas largo del mundo, (6Km), eso me da una idea, pues vamos al parque donde está y cogemos los tickets, hay bastante gente a pesar de la lluvia, somos de las ultimas en la fila, nos montamos solas en la cabina, previo soborno al chaval que está allí. Salimos de la estación el trayecto dura unos 20 minutos, me abalanzo sobre ti sin darte tiempo a reaccionar, y empiezo a besarte, estoy sentada sobre ti con mis piernas rodeándote, tus manos en mi espalda, me quitas la camiseta y el sujetador, comienzas a besarme los pechos, a jugar con mis pezones, los muerdes, los chupas, los saboreas. Bajo mi mano que hasta ese momento estaba acariciando tu pecho y desabrocho el botón de tus pantalones, bajo la cremallera, tú sigues jugando con mis pezones, y comienzo a humedecerme. Mi mano está ahora dentro de tus bragas, estás muy húmeda, encuentro tu clítoris con mi dedo y lo toco, lo froto, con cada movimiento de mi mano noto como se va endureciendo, siento tu humedad inundando mi mano, con un poco de dificultad mis dedos entran y salen de ti, de tu interior, te vas excitando con cada beso, con cada caricia de mi mano, lo noto por la forma en que besas mis pechos, los muerdes, los chupas, los lames.
Me besas, cojo tu labio inferior entre mis dientes, al tiempo que los lamo con mi lengua, escucho un suave quejido que sale de tu boca, te gusta la forma en que lo hago, muerdo el lóbulo de tu oreja y te susurro al oído. Nos miramos a los ojos justo en el momento que te corres, saco mi mano mojada ya totalmente de tus jugos, de ti, la llevo a mi boca, lamo mis dedos impregnados de ti, los besas, me besas, me vuelvo a poner mi ropa y volvemos a besarnos, justo a tiempo de entrar a la estación de llegada.