Me pasas a buscar por mi piso, subimos a tu coche y conduces sin más, vamos a cenar a una pizzería, es un sitio tranquilo y con poca gente, escogemos una mesa casi escondida del resto de los que están allí. Nos toman el pedido y mientras esperamos, nos besamos y tonteamos un rato. Hablamos de nuestras cosas y de cómo nos fue el día, nos traen las pizzas, cenamos y luego nos tomamos los cafés, nos cogemos de la mano y la acaricio con el pulgar, como siempre tu piel es suave y tersa; nos miramos a los ojos y sonreímos, me acerco a ti y te beso suavemente, acaricio tus mejillas y tu barbilla. Pedimos la cuenta y nos vamos, antes de volver al coche damos una vuelta por la ciudad cogidas de la cintura, caminamos sin rumbo, solo disfrutamos del momento, siento como si el resto de la gente no existiese, tan solo tú y yo. Estamos volviendo al coche y te pido que vayamos a nuestro lugar especial, al llegar aparcamos bajamos y cojo del maletero una manta.
Caminamos hasta los arboles y en un claro nos detenemos, el cielo está despejado y hay estrellas, nos tumbamos una a lado de la otra muy juntas. Te cojo de la mano y entrelazamos los dedos, nos quedamos en silencio, solo se escucha el ruido de la ciudad a lo lejos, aunque esta algo oscuro, giro la cabeza y te observo, observo como la luna ilumina tu rostro, llevas un brillo especial esta noche, no sé describirlo, solo sé que es distinto a los demás días, me gusta mirarte en silencio e intentar escuchar tus pensamientos, cosa que no logro hacer, por eso escucho tu respiración, acompasada, suave. Me acerco más aun a ti y recuesto mi cabeza en tu pecho, siento el latir de tu corazón es rítmico, acaricio tu vientre y juego con tu ombligo y noto como se acelera el ritmo de tu corazón, me divierte hacerlo. Me reincorporo sobre un brazo, te cojo de la cara y te beso, sonrío y te vuelvo a besar. Apoyo mi cabeza sobre tu hombro y suspiro, así nos quedamos contemplando el cielo y las estrellas.
Cuando volvemos al coche, me detengo, te cojo por la cintura y te atraigo hacia mí, te abrazo y deseo que el tiempo se detenga, para poder estar así contigo. Al día siguiente quedamos para ir a dar una vuelta en bici por el borde del rio y disfrutar del sol y de la tarde, un día perfecto para disfrutar de ti y de tu compañía. Un día para que estemos juntas y disfrutemos más la una de la otra, llegamos a un monte, dejamos nuestras bicis y subimos por él, ya en la cima nos sentamos a descansar y a contemplar del paisaje.
A la noche al despedirme de ti, te beso y te abrazo, te susurro al oído gracias por haber pasado este finde conmigo, solo tú y yo, un finde distinto a los demás, haciendo otras cosas, que las que solemos hacer siempre, porque aunque el sexo es importante en una relación, también podemos hacer otras cosas, que no solo para eso quiero que estés a mi lado, espero disfrutar muchos momentos como el de estos días.
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