jueves, 6 de mayo de 2010

La Habitación

Estamos en mi habitación, tu estas sentada en mi cama, tienes un cuaderno en tus manos, y estas escribiendo, yo estoy cerca de ti, observándote, me gusta verte escribir, miro tus manos, la forma en que escribes, miro tu rostro, tus ojos, tu nariz, tus cejas, esas que por temporadas intentas ocultar porque no te gustan, miro con atención tu boca, y el piercing que llevas a un lado de tu labio inferior, detengo mi mirada en ellos, cierro los ojos y me estremezco al ver la imagen de estar besándolos, de rozarlos, de saborearlos, abro los ojos y ahí estas tu mirándome con una leve sonrisa.


-Qué haces?- Me preguntas
-Nada, solo te observo e imagino
- Qué imaginas?
- Cosas, situaciones, momentos.
- Qué cosas?, cuéntamelas, anda.
- Es necesario que te las cuente?, sabes que me da apuro hacerlo. Además ya sabes qué cosas son esas.
- Sí, es necesario y no, no sé qué cosas, es mejor escucharlas que imaginarlas, venga empieza ya.
-Me imagino, besando tus labios, mordiéndolos, saboreándolos, me imagino besando tu cuello, tus hombros, tu garganta y el huequecillo que en ella se forma. Besando tu barbilla, tu pecho, bajando por él, besando cada parte de tu cuerpo, tus caderas…- Esas son algunas de las cosas que imagino, pero si quieres puedo seguir.
-Me gusta – dices y me invitas asentarme a tu lado. – Y qué más te imaginas?
- Qué más?, pues esto – Digo, sentándome a horcajadas de tuyo al tiempo que te quito la camiseta y me quito también la mía.
Nos miramos y mi mirada se desvía a tus labios una vez más, luego a tus pechos. Nos besamos, tus manos recorren mi espalda, la acarician, las mías están en tu cuello, acaricio con mis pulgares los lóbulos de tus orejas, atrapo entre mis dientes tu labio inferior y con la lengua lo chupo, tiro de él y lo vuelvo a besar. Beso tu cuello y tú a la vez besas mis hombros, beso el lóbulo de tu oreja.
Acaricio tu hombro, y pícaramente voy recorriendo tu pecho con mi dedo hasta llegar a tu pezón, lo acaricio con la palma de la mano muy suavemente, te recuesto sobre la cama y me quedo a tu lado mirándote detenidamente. Te quito los pantalones y los míos, me pongo encima de ti con tus piernas entre las mías, nuestros pechos están desnudos, rozándose, me besas, me miras a los ojos y acaricias mi espalda otra vez. Luego yo hundo mi cara en tu cuello, me gusta como hueles, me gusta tu olor, me excita; así nos quedamos un rato, abrazadas.

Me besas el cuello, los hombros, mis pechos los cuales muerdes sin más, te recreas en ellos. Me bajas las bragas, y hundes tu cara en mi sexo, mueves con frenesí tu lengua, recorres mis labios, mi clítoris, mi interior, empiezo a mojarme, a excitarme, a jadear. Me introduces 2 dedos a la vez que chupas mi ya hinchado clítoris, lo muerdes, lo lames, tus dedos entran y salen de mi cada vez con más presión, con más rapidez. Me abro aún mas para que puedas lamerme mejor, para que puedas saborear mi sexo mas cómodamente, acaricias mis pechos, y juegas con mis pezones, los pellizcas, los acaricias.

Muevo una y otra vez mis caderas, al compás de las embestidas de tu lengua, a los movimientos de tus dedos. Siento como va saliendo de mi un jugo abundante y caliente que inunda tu boca, no tardo en correrme y lo hago con un grito que nace de mi garganta recorriendo todo mi cuerpo, te pones a mi altura sin sacar los dedos de mi interior, ahora los tienes dentro de mi sin moverlos, están prisioneros porque cierro con fuerza las piernas para que no puedas sacarlos, por lo menos no ahora. Nos besamos con ansia, con pasión, finalmente libero tu mano y me abrazas. Sigo totalmente mojada y excitada, me giro y voy directa a tu sexo que está caliente, húmedo, ardiente, te separo los labios y queda a mi vista tu clítoris, hinchado y duro, lo muerdo, lo chupo, lo lamo, beso tus muslos, beso tus ingles, meto con insistencia mi lengua en tu sexo, y la saco una y otra vez, lamo de arriba debajo de pubis, me coges la cabeza y la aprietas con fuerza hacia ti, bebo tus jugos, los saboreo. Cuando te corres, mojas mi cara y siento los fluidos correr por mis labios, mis mejillas, me incorporo y me recuesto a tu lado. Te acaricio la espalda y te giro de manera que quedas boca arriba y pongo mi cabeza sobre tus pechos y así me quedo toda la noche hasta el amanecer.

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