martes, 11 de mayo de 2010

El Avión

La próxima semana cogeremos nuestras vacaciones, nos iremos por Sudamérica, recorreremos un par de países y luego volveremos a Europa, a la rutina. El jueves por la noche te quedas a dormir en casa, así por la mañana del viernes salimos juntas hacia el aeropuerto. Después de la cena, tomamos el café y nos vamos a dormir…dormir? Bueno no precisamente dormir es la palabra. No te pones el pijama que te di, sino tan solo el tanga sexy que sabes que me gusta, no me dejas que me ponga mi pijama o sea que yo también estoy en tanga. Nos metemos en la cama y nos abrazamos, nos quedamos así un rato, hasta que nos besamos, pero es un beso tímido al principio que va aumentando su calor, su pasión.
Beso tu cuello, tus hombros, voy bajando con mis besos por tu cuerpo, beso tus pechos, tus pezones, los saboreo, los muerdo con delicadeza, los chupo, los lamo hasta hacer que tu cuerpo se sacuda por la excitación. Sigo recorriendo tu cuerpo con mi boca, sin dejar un solo centímetro olvidado. Oigo tu respiración acompasada, tus manos revuelven mi pelo, empujan mi cabeza hacia abajo, tus caderas comienzan a moverse. Llego a tu pubis, lo acaricio con mi mano, lo beso sin preámbulos. Lentamente bajo tu tanga hasta los tobillos y los quito, beso tus rodillas, tus muslos, separo tus piernas y lamo su interior, tus ingles, y otra vez tu pubis, vuelvo a tus ingles, moviendo mi lengua de arriba hacia abajo, me pides que no pare, yo solo por llevarte la contraria dejo de hacerlo y subo a tu boca, con mi pierna froto tu sexo, noto que estas húmeda, mi mano esta en tu pecho jugando con tu pezón, acariciándolo, excitándolo, me la coges y la llevas hacia tu sexo, me dices – Tócame ahora. Me sonrío y te digo –No, todavía no, eres un poco impaciente. Vuelvo a poner mi mano en tu pecho, rozo tu pezón con la palma, te empiezas a excitar cada vez más. – Por favor hazlo ya, me susurras al oído, accedo a tus peticiones y juego con tus rizos ya húmedos.
Acaricio tus labios, tu clítoris y meto un dedo en tu interior primero y luego otro, sin dejar de estimularte el clítoris con el pulgar, jadeas en mi oído, eso me pone como una moto, muerdes con fuerza mi cuello, tanto que me aparto momentáneamente de ti. Mis movimientos son más intensos, te beso en los labios, recorro con mi lengua tu cuello, tus hombros, tus manos recorren mi espalda suavemente. De repente me detengo por completo, me limito a mirarte y a escuchar tu respiración agitada. – Qué haces, por qué te paras?- me preguntas, te beso en silencio y sonrío. Bajo por tu cuerpo y llego al piercing de tu ombligo, juego con él, como estas cada vez mas excitada, no pierdo más el tiempo y me pongo entre tus piernas, abro tus labios y recorro con mi lengua todo tu sexo, tus pliegues, tus labios, tus ingles, tan despacio y profundo que mueves tus caderas hacia mi cara. Siento tus jugos en mis labios, siento como te corres, como llegas al orgasmo, escucho tu voz liberando un jadeo que parecía prisionero de tu garganta. Me pongo a tu lado y nos abrazamos y nos dormimos casi de inmediato, con nuestros cuerpos entrelazados y agitados por la excitación del momento.

A la tarde/noche del día siguiente, cogemos el avión, el vuelo transcurre sin novedades. Nos besamos repetidas veces, y vamos cogidas de la mano la mayor parte del tiempo. Por la noche después de la cena y cuando todo el avión está durmiendo, me pides que te siga, nos metemos en el WC y te abalanzas sobre mí, te sientas en el pequeño WC, yo estoy de pie frente a ti, me desabrochas la camisa que llevo puesta y levantas el sujetador, besas mis pezones con fuerza al tiempo que cojo tu cabeza, tus manos rodean mi cintura, lames mis pezones y sientes como poco a poco se van endureciendo con cada movimiento de tu lengua. Se me va erizando la piel cada vez mas y tu lo notas, te miro y tú me sonríes bajo mi cabeza y te beso en los labios, los muerdo y te vuelvo a besar, mientras me desabrochas los pantalones, bajas mi cremallera y metes la mano entre mis bragas, como estamos en una posición incómoda dado lo estrecho del sitio, te pones de pie, abres mis labios y empiezas a acariciar mi ya hinchado clítoris, estoy poco húmeda por lo que me haces subir al WC de modo que mi sexo casi queda a la altura de tu cara, estoy en una pose muy incómoda por lo que intentas hacer lo mejor posible, besas y chupas mi clítoris, lo lames, y cuando ya estoy a punto de correrme, llaman a la puerta. Nos quedamos quietas y en silencio. – Un momento - Dices y sigues donde te habías quedado, quieres acabar antes que sea tarde. Me metes dos dedos, para ayudarme a correrme más rápido, mis piernas flaquean, vuelven a llamar a la puerta. Juegas con tu lengua en mi clítoris y no tardo en correrme en tu boca, me vuelvo a vestir nos sonreímos me das un beso y salimos. Fuera una monja era la que llamaba tan insistentemente, le sonreímos, te cojo de la mano y nos alejamos por el pasillo, ella no da crédito a lo que está viendo, murmura algo, debe estar rezando. No olvidare esta experiencia por mucho tiempo que pase.

1 comentario:

  1. Que morbo!!, me gusta. he leido alguna de las historias que escribes y realmente te superas en casi todas. Espero q sigas escribiendo así.

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