Pasas por mi hotel a buscarme, vamos a tu casa y de camino nos encontramos con tu amiga V, aquella de la que me contaste que te tira los trastos sutilmente,y con la que te enrrollas lgunas veces, es mona y tiene un punto sexy.
Nos preparas café, te sientas a mi lado, estamos frente a ella en el sofá, pasas tu mano por mi cintura y me besas, un beso dulce, largo, intenso. Ella se queda perpleja ante la escena, nunca antes te había visto besando a otra chica, la situación le gusta y sonríe. Seguimos hablando y de repente te levantas, me coges de la mano y me llevas a tu habitación, V nos sigue, al cabo de unos minutos se sienta en una silla y nos observa mientras tú yo nos besamos en la cama.
Me acaricias los pechos sin dejar de besarme, estas excitada porque V nos observa, le miras y le invitas a unirse a nosotras, se niega y prefiere mirarnos por el momento. Nos desnudamos rápidamente, estoy algo cortada, no estoy acostumbrada a hacer el amor delante de gente. Abres mis piernas y te frotas contra mis rodillas, lames mis pechos, juegas con mis pezones, los muerdes, los chupas y los lames. Estiro mis brazos y acaricio tu culo, tu espalda, te giro y quedo sobre ti, muerdo tu cuello, tu hombro, voy bajando por tu pecho besándote cada centímetro de tu piel, vuelvo a subir y te susurro al oído. Mi mano baja por tu pierna hasta meterse en tu entrepierna, juego con tus rizos, abro tus labios, estas caliente, jadeas y te retuerces.
Me reincorporo, te sonrío y me levanto, voy hacia donde está V, me siento en sus piernas y la beso, al principio se resiste, pero cuando mi mano toca su pecho, se relaja y poco a poco va cediendo, abro su camisa y meto mi mano en su sujetador, acaricio su pezón, lo pellizco, y se pone duro. No dejamos de besarnos, tú nos observas desde la cama, te estás tocando y gimes.
Las manos de V están en mi cintura, suben por mi espalda y vuelven a bajar, así varias veces. Le quito la camisa y el sujetador, beso su cuello y sus hombros, cojo su cara entre mis manos y la llevo hasta mi pezón, lo chupa como si fuera un biberón, luego va lamiéndome el pecho suavemente, jadea, aprieta su boca contra mi pecho, su lengua recorre mi pezón.
Mis manos están en su tejano, lo desabrocho, nos levantamos y me arrodillo ante ella. Bajo su tejano y su tanga, beso su pubis, le cojo de la mano y la llevo hasta la cama. Te acercas a ella, la besas, la abrazas, es un beso que hacía tiempo querías darle, ella se deja besar por ti. Os dejo que os beséis por un momento, luego me situó detrás de V y mientras te besa yo beso su cuello, mis manos recorren su espalda, bajan hasta su culo, lo acaricio, abro sus piernas y acaricio su sexo desde atrás, jadea en tu boca.
Te tumbas boca arriba, abres tus piernas y V se coloca entre ellas de rodillas, pone su boca en tu coño y te chupa suavemente, no sabe cómo hacerlo, pero le digo al oído que te haga exactamente lo mismo que yo le haré a ella, separo sus piernas, lamo su clítoris, lo chupo en círculos, lo succiono, gime, se excita, le gusta. Tú te mueves al ritmo de sus movimientos, aprietas su cabeza contra ti y subes tus caderas. V está muy excitada, su clítoris está duro, hinchado, y húmedo. La penetro con mi lengua, y froto mi piercing en su interior, grita de placer, y te chupa muy duro. Se levanta, gira y me besa. La tumbo a tu lado, las dos estáis con las piernas abiertas, me pongo entre tus piernas y te chupo el coño frenéticamente mientras con mi mano le meto los dedos a V. Os estáis besando, ella acaricia tus pechos y tú los de ella, tus jugos empiezan a salir de tu interior, por lo que me detengo y le digo a V, que te chupe, quiero que te corras en su boca. Me muevo hacia tu cabeza abro mis piernas y bajo mis caderas hasta que tu boca está en contacto con mi coño, me chupas, me succionas, me muerdes. V sigue chupándote, lo hace con ganas, sin pausa, lamiendo todo tu interior, tus labios, tu clítoris. Pronto te corres, mojando por completo su boca, su barbilla, sus labios. Ella se levanta, se acerca a mí y me besa, mientras tú sigues lamiéndome, chupándome, excitándome. Me corro y me retuerzo en tu boca. Caemos las tres rendidas abrazadas, V está entre tú y yo, todavía agitada y mojada.
Nos quedamos dormidas, así abrazadas, con nuestras piernas entrelazadas. Casi al amanecer V se despierta, se coloca encima de ti y comienza a besarte, a acariciarte los pechos, baja hasta ellos y los chupa, los lame, los acaricia. Tú sigues dormida, pero cuando ella te mete los dedos en tu interior, comienzas a despertarte y respondes a sus deseos. Hacéis el amor a mi lado, mientras estoy dormida. Me despertáis, besándome, tocándome, chupándome. Me levanto y te beso, te acaricio, mis manos bajan por tus caderas, y te abro las piernas, meto mis dedos en tu interior, y los muevo en círculos, los saco y los meto una y otra vez, mientras V se sitúa debajo de mis piernas y comienza a chuparme, lo hace despacio, intenso, rico. Sigues besándome, me tumbas boca arriba, lames mis pechos, los chupas, juegas con mis pezones. Nos ponemos de lado las tres, yo chupo el sexo de V, tú me chupas a mí y ella a ti.
En el aire solo se escuchan nuestras lenguas en el interior de las otras. Nos movemos a un solo ritmo, a un solo compas, nos vamos mojando, nuestros clítoris se hinchan, se endurecen, con cada embestida de nuestras lenguas, con cada penetración de nuestros dedos. Nos corremos al mismo tiempo, nuestras bocas están mojadas por los jugos de la otra, nos reincorporamos, nos besamos y nos acariciamos. Vamos a la ducha y nos bañamos las tres juntas, nos acariciamos y nos volvemos a besar. Más tarde nos vestimos y Vicky sale de la casa, no sin antes darnos un apasionado beso a cada una de nosotras, me susurra al oído que fue un placer conocerme, y a ti que espera volver a tener un encuentro tan intimo contigo.
jueves, 11 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Una Vuelta En Moto
Paso a buscarte por tu trabajo, con la moto, estoy aparcada enfrente, he llegado 5 minutos antes. Cuando sales te acompañan 2 chicos y detrás de vosotros, unas chicas que se quedan mirándonos cuando te acercas a saludarme, te colocas el casco, y te ayudo a abrochártelo, nos subimos a la moto y pasamos por al lado de ellas, las saludas y ellas sonríen. Me pides que te lleve a dar una vuelta muy grande porque te gusta ir en moto, a mí se me dibuja una sonrisa en los labios, pero intento que no te des cuenta. No sé por dónde ir, solo me dejo llevar y voy por donde me apetece. Quiero llevarte a un sitio donde estuvimos hace unos meses, pero como ese día dimos tantas vueltas no logro recordar donde fue. Eso parece no importarte porque quieres dar una vuelta vayamos donde vayamos, no importa el sitio. Te gusta ir en moto, disfrutas y por ello voy donde me pidas.
Subimos por Montjuic y vamos arriba hasta llegar donde hay un teleférico, bajamos y me dices que nunca te has subido a uno, miramos los horarios y precios para volver otro día, pero cuando vemos el recorrido nos echamos a reír porque es un timo, el recorrido no dura más de 8 minutos y es muy corto. Volvemos a la moto y seguimos por donde nos lleva el camino, hago una parada y nos metemos entre los árboles, por allí no pasa gente, solo algunos haciendo footing, desde donde estamos tenemos una vista privilegiada de la ciudad, no hace mucho frío, nos sentamos en el césped, y contemplamos las luces de la ciudad, ya es de noche y el cielo está estrellado. Me recuesto y tú haces lo mismo estamos muy juntas, te cojo de la mano. Nos quedamos en silencio un rato, luego me giro hacia ti, me acerco y te beso en el cuello, te beso suavemente, me acerco aún más y te beso en los labios, respondes a mis besos, rodamos y quedas sobre mí. Me besas tu y te cojo por la cintura, tus manos están alrededor de mi cuello, nuestras piernas se entrecruzan, mientras me besas, siento que no existe nadie más, que solo estamos tu y yo.
Comienza a hacer frío por lo que nos volvemos a subir a la moto y me pides que te lleve a mi piso. Eso hago, cuando llego al piso, me alegro que mi compañera de piso se haya quedado en casa de su novio a dormir, solo somos tu y yo. Cenamos algo rápido y nos vamos a mi habitación, casi sin esperar a que nos quitemos totalmente la ropa, me tomas por la cintura y me empujas hacia la cama. Sonríes y me besas, me sujetas por las muñecas, y te mueves de arriba abajo contra mi cuerpo, bajas hasta mis pechos, los lames, los chupas, juegas con mis pezones, me excito y me muevo inquieta bajo tus caderas, sueltas mis muñecas y llevas tus manos hacia mis caderas, besas y lames con la punta de tu lengua mi vientre, suavemente bajas por mi pelvis, abres mis piernas y lames mis ingles, lames mis labios, cojo tus manos y las llevo a mis pechos, sigues chupando mi sexo, mi interior, chupas mi clítoris, lo lames, lo succionas, me muevo a tu ritmo, al compas de tu lengua, de tus movimientos.
Abres mis labios y metes dos dedos en mi interior, los mueves en círculos, los sacas, los vuelves a meter, así una y otra vez, haciéndome retorcer de placer, me humedezco, me mojo, me entrego a ti. Estoy a punto de correrme, pero no lo hago, pues quiero seguir disfrutando del momento. Vuelves a chupar mi clítoris, que ya está hinchado, duro y mojado. Te siento dentro, siento que somos una sola. Empujas con fuerza y mis caderas ceden a los embistes de tus dedos, de tu lengua, de tu sed, y me corro en tus labios, jadeando de placer. Subes hasta mí, me besas y me abrazas.
Me acaricias la espalda y hundes tu boca en mi cuello, me giro sobre ti y volvemos a besarnos, me froto contra tu entrepierna, bajo mi mano y froto tu clítoris, mientras meto dos dedos en tu interior, juego dentro de ti, nos miramos a los ojos, jadeas en mi boca, te mueves despacio, muerdes mis labios.
Te levanto dejándote sobre mis piernas, sin quitar mis dedos de tu interior, tus pechos quedan a la altura de mi boca, con mi lengua hago pequeños círculos en tus pezones, los chupo, lo lamo, te echas hacia atrás sujetándote con ambas manos de mi cuello. Jadeas, gimes, te mueves de arriba abajo al ritmo de mis movimientos, vuelves a clavar tu mirada en mis ojos, me besas y muerdes mis labios, me abrazas fuerte, saco mis dedos y los llevo a nuestras bocas, lamemos mis dedos. Te beso, acariciando tu espalda. Te recuestas, me coloco entre tus piernas, lamo tus ingles, abro tus labios y tomo entre mis dientes tu clítoris, con la punta de mi lengua lo lamo, lo estimulo, se endurece, se hincha, es entonces cuando meto con fuerza mi lengua y juego con mi piercing en tus paredes, me coges de la cabeza y aprietas hacia ti, tus caderas no paran de moverse, chupo tus labios, los succiono, muerdo tu clítoris y estallas en un orgasmo que llena mi boca de tus jugos, de ti. Sigo un momento más en tu interior, todavía no me lleno de ti, y un segundo orgasmo recorre tu cuerpo, entonces subo y nos fundimos en un beso.
Nos levantamos, nos duchamos y te llevo hasta tu casa, aunque vives a 15minutos de mi piso, doy una vuelta bastante larga, solo para tenerte un rato más cerca de mí, ya en la puerta sin que te lo esperes, te robo el último beso del día, quiero que mis labios sepan a ti.
Subimos por Montjuic y vamos arriba hasta llegar donde hay un teleférico, bajamos y me dices que nunca te has subido a uno, miramos los horarios y precios para volver otro día, pero cuando vemos el recorrido nos echamos a reír porque es un timo, el recorrido no dura más de 8 minutos y es muy corto. Volvemos a la moto y seguimos por donde nos lleva el camino, hago una parada y nos metemos entre los árboles, por allí no pasa gente, solo algunos haciendo footing, desde donde estamos tenemos una vista privilegiada de la ciudad, no hace mucho frío, nos sentamos en el césped, y contemplamos las luces de la ciudad, ya es de noche y el cielo está estrellado. Me recuesto y tú haces lo mismo estamos muy juntas, te cojo de la mano. Nos quedamos en silencio un rato, luego me giro hacia ti, me acerco y te beso en el cuello, te beso suavemente, me acerco aún más y te beso en los labios, respondes a mis besos, rodamos y quedas sobre mí. Me besas tu y te cojo por la cintura, tus manos están alrededor de mi cuello, nuestras piernas se entrecruzan, mientras me besas, siento que no existe nadie más, que solo estamos tu y yo.
Comienza a hacer frío por lo que nos volvemos a subir a la moto y me pides que te lleve a mi piso. Eso hago, cuando llego al piso, me alegro que mi compañera de piso se haya quedado en casa de su novio a dormir, solo somos tu y yo. Cenamos algo rápido y nos vamos a mi habitación, casi sin esperar a que nos quitemos totalmente la ropa, me tomas por la cintura y me empujas hacia la cama. Sonríes y me besas, me sujetas por las muñecas, y te mueves de arriba abajo contra mi cuerpo, bajas hasta mis pechos, los lames, los chupas, juegas con mis pezones, me excito y me muevo inquieta bajo tus caderas, sueltas mis muñecas y llevas tus manos hacia mis caderas, besas y lames con la punta de tu lengua mi vientre, suavemente bajas por mi pelvis, abres mis piernas y lames mis ingles, lames mis labios, cojo tus manos y las llevo a mis pechos, sigues chupando mi sexo, mi interior, chupas mi clítoris, lo lames, lo succionas, me muevo a tu ritmo, al compas de tu lengua, de tus movimientos.
Abres mis labios y metes dos dedos en mi interior, los mueves en círculos, los sacas, los vuelves a meter, así una y otra vez, haciéndome retorcer de placer, me humedezco, me mojo, me entrego a ti. Estoy a punto de correrme, pero no lo hago, pues quiero seguir disfrutando del momento. Vuelves a chupar mi clítoris, que ya está hinchado, duro y mojado. Te siento dentro, siento que somos una sola. Empujas con fuerza y mis caderas ceden a los embistes de tus dedos, de tu lengua, de tu sed, y me corro en tus labios, jadeando de placer. Subes hasta mí, me besas y me abrazas.
Me acaricias la espalda y hundes tu boca en mi cuello, me giro sobre ti y volvemos a besarnos, me froto contra tu entrepierna, bajo mi mano y froto tu clítoris, mientras meto dos dedos en tu interior, juego dentro de ti, nos miramos a los ojos, jadeas en mi boca, te mueves despacio, muerdes mis labios.
Te levanto dejándote sobre mis piernas, sin quitar mis dedos de tu interior, tus pechos quedan a la altura de mi boca, con mi lengua hago pequeños círculos en tus pezones, los chupo, lo lamo, te echas hacia atrás sujetándote con ambas manos de mi cuello. Jadeas, gimes, te mueves de arriba abajo al ritmo de mis movimientos, vuelves a clavar tu mirada en mis ojos, me besas y muerdes mis labios, me abrazas fuerte, saco mis dedos y los llevo a nuestras bocas, lamemos mis dedos. Te beso, acariciando tu espalda. Te recuestas, me coloco entre tus piernas, lamo tus ingles, abro tus labios y tomo entre mis dientes tu clítoris, con la punta de mi lengua lo lamo, lo estimulo, se endurece, se hincha, es entonces cuando meto con fuerza mi lengua y juego con mi piercing en tus paredes, me coges de la cabeza y aprietas hacia ti, tus caderas no paran de moverse, chupo tus labios, los succiono, muerdo tu clítoris y estallas en un orgasmo que llena mi boca de tus jugos, de ti. Sigo un momento más en tu interior, todavía no me lleno de ti, y un segundo orgasmo recorre tu cuerpo, entonces subo y nos fundimos en un beso.
Nos levantamos, nos duchamos y te llevo hasta tu casa, aunque vives a 15minutos de mi piso, doy una vuelta bastante larga, solo para tenerte un rato más cerca de mí, ya en la puerta sin que te lo esperes, te robo el último beso del día, quiero que mis labios sepan a ti.
domingo, 3 de octubre de 2010
El Bus
Tenemos libre el fin de semana, nos vamos de la ciudad para desconectar de la rutina, tomamos el bus a primera hora de la mañana, hay pocos pasajeros, nos sentamos casi atrás de todo para estar alejadas del resto, que aunque el bus va vacio, están todos apiñados en los primeros asientos. Me siento del lado de la ventanilla, es mi sitio favorito, te cojo de la mano y te beso, aún falta unos minutos para que salgamos, bajas a comprar un agua para el camino, llegas justo a tiempo, nos ponemos en marcha.
Ya hace más de una hora que estamos en la carretera, levantas el apoyabrazos que nos separa, te sientas sobre mis piernas, reclino el asiento hacia atrás para estar más cómodas, me besas dulcemente, tus manos están en mis pechos. Respondo a tus besos casi al instante, haces que mis manos toquen tu espalda, la acaricio, llego hasta el broche de tu sujetador, lo desabrocho y llevo mis manos hacia adelante, acaricio tus pechos, me muerdes los labios y sonríes, bajas tus manos para desabotonar mis pantalones, yo mientras desabrocho tu camisa y dejo al descubierto tus pechos, llevas a mis labios tu pezón, el cual lamo, lo chupo suavemente, eso te excita pero no puedes gemir, reprimes tus jadeos, y lo haces en voz baja, casi inaudibles. Metes una de tus manos en mis pantalones, con algo de dificultad y llegas a mi sexo, metes un dedo en mi interior y frotas mi clítoris, sacas la mano, te chupas los dedos y vuelves a meterla, lo haces un par de veces más, hasta que te pido que dejes tus dedos en mi interior, notas la humedad de mi sexo, no paro de chuparte los pezones, ni dejo de besarte.
El hecho de estar haciéndolo a pocos metros de unos extraños y que nos puedan pillar, nos excita aún mas, debemos ser silenciosas y tener cuidado que no nos vean ni nos oigan. Estoy a punto de correrme, sigues frotando mi clítoris pero con fuerza y tus dedos no dejan de moverse en mi interior, mi respiración se vuelve en jadeos, beso tus labios y los muerdo, los chupo, me abrazas y me susurras al oído, palabras en italiano, mi piel se eriza y ahogo un gemido de placer al correrme en tu mano.
Te sientas en tu asiento, y acabas de abotonarte la camisa, unos instantes después alguien se acerca hacia nosotras, pero se detiene antes de llegar a nuestro asiento y baja las escaleras, hemos hecho una parada técnica y estaremos aquí unos 20 minutos, decidimos bajar para estirar las piernas y tomarnos un café. Ya en la cafetería, nos tomamos un refresco, haces ademán de irte y me dices:
- Aún nos queda camino y no hemos terminado. – Sabes que pueden pillarnos, ¿Verdad? – Sí, lo sé pero….no hemos terminado y no vas a dejarme con las ganas por mucho que digas. –Sí, ya, eso lo veremos, jeje.
Me levanto y salgo a que me dé un poco el aire, sonrio al ver la cara que se te ha quedado, me subo al autobús y te espero. Subes un rato más tarde y te sientas del otro lado del pasillo y ni me miras, estas molesta. Sonrio y dejo que hagas lo que quieras, al cabo de un rato volvemos a estar en la carretera. Me siento a tu lado, estas escuchando música con tu MP4, miras por la ventana, te quito uno de los cascos y te beso en la oreja, cierras los ojos y me quitas el casco de las manos y vuelves a ponértelo, no me haces caso.
Bajo la cremallera de tus pantalones y meto mi mano en el, te acaricio el clítoris, te mueves en tu asiento, al principio opones resistencia, pero ante la insistencia mía de proporcionarte placer, te dejas llevar. Te pregunto si aún sigues molesta conmigo y me dices que sí.
– Entonces déjame arreglarlo, hagamos las paces. –Va a costarte trabajo, no creas que soy una chica fácil de convencer.
– Ah ¿no?, pues me esforzaré.
Giro tu cara y te beso, tardas en responder, pero finalmente lo haces. Con la mano que tengo libre, no dejo de acariciarte el pecho, juego con tu pezón, rozándolo con la palma de mi mano, lo pellizco, lo froto. Saco mi mano de tu entrepierna y llevo los dedos a nuestras bocas, los chupas y vuelvo a meterlos dentro de ti, froto con ganas tu sexo, estas húmeda, tus jugos salen de tu interior y eso me facilita que pueda acariciar tu sexo. Tus dedos se clavan en el apoyabrazos. Te susurro en el oído que aguantes un poco más. Pronto te corres, dejándo mi mano mojada por completo, a pesar de que te has corrido, no quito mi mano, puedo sentir como palpita tu clítoris entre mis dedos, la dureza que lo envuelve, saco mi mano y saboreo en mis labios tu sabor, tu olor, tu sexo. Te beso, muerdo tus labios, y nuestras lenguas juegan frenéticas. Un rato después hemos llegado a nuestro destino, estamos muy cansadas, y agitadas, nos vamos directas al hotel a recuperar fuerzas.
Ya hace más de una hora que estamos en la carretera, levantas el apoyabrazos que nos separa, te sientas sobre mis piernas, reclino el asiento hacia atrás para estar más cómodas, me besas dulcemente, tus manos están en mis pechos. Respondo a tus besos casi al instante, haces que mis manos toquen tu espalda, la acaricio, llego hasta el broche de tu sujetador, lo desabrocho y llevo mis manos hacia adelante, acaricio tus pechos, me muerdes los labios y sonríes, bajas tus manos para desabotonar mis pantalones, yo mientras desabrocho tu camisa y dejo al descubierto tus pechos, llevas a mis labios tu pezón, el cual lamo, lo chupo suavemente, eso te excita pero no puedes gemir, reprimes tus jadeos, y lo haces en voz baja, casi inaudibles. Metes una de tus manos en mis pantalones, con algo de dificultad y llegas a mi sexo, metes un dedo en mi interior y frotas mi clítoris, sacas la mano, te chupas los dedos y vuelves a meterla, lo haces un par de veces más, hasta que te pido que dejes tus dedos en mi interior, notas la humedad de mi sexo, no paro de chuparte los pezones, ni dejo de besarte.
El hecho de estar haciéndolo a pocos metros de unos extraños y que nos puedan pillar, nos excita aún mas, debemos ser silenciosas y tener cuidado que no nos vean ni nos oigan. Estoy a punto de correrme, sigues frotando mi clítoris pero con fuerza y tus dedos no dejan de moverse en mi interior, mi respiración se vuelve en jadeos, beso tus labios y los muerdo, los chupo, me abrazas y me susurras al oído, palabras en italiano, mi piel se eriza y ahogo un gemido de placer al correrme en tu mano.
Te sientas en tu asiento, y acabas de abotonarte la camisa, unos instantes después alguien se acerca hacia nosotras, pero se detiene antes de llegar a nuestro asiento y baja las escaleras, hemos hecho una parada técnica y estaremos aquí unos 20 minutos, decidimos bajar para estirar las piernas y tomarnos un café. Ya en la cafetería, nos tomamos un refresco, haces ademán de irte y me dices:
- Aún nos queda camino y no hemos terminado. – Sabes que pueden pillarnos, ¿Verdad? – Sí, lo sé pero….no hemos terminado y no vas a dejarme con las ganas por mucho que digas. –Sí, ya, eso lo veremos, jeje.
Me levanto y salgo a que me dé un poco el aire, sonrio al ver la cara que se te ha quedado, me subo al autobús y te espero. Subes un rato más tarde y te sientas del otro lado del pasillo y ni me miras, estas molesta. Sonrio y dejo que hagas lo que quieras, al cabo de un rato volvemos a estar en la carretera. Me siento a tu lado, estas escuchando música con tu MP4, miras por la ventana, te quito uno de los cascos y te beso en la oreja, cierras los ojos y me quitas el casco de las manos y vuelves a ponértelo, no me haces caso.
Bajo la cremallera de tus pantalones y meto mi mano en el, te acaricio el clítoris, te mueves en tu asiento, al principio opones resistencia, pero ante la insistencia mía de proporcionarte placer, te dejas llevar. Te pregunto si aún sigues molesta conmigo y me dices que sí.
– Entonces déjame arreglarlo, hagamos las paces. –Va a costarte trabajo, no creas que soy una chica fácil de convencer.
– Ah ¿no?, pues me esforzaré.
Giro tu cara y te beso, tardas en responder, pero finalmente lo haces. Con la mano que tengo libre, no dejo de acariciarte el pecho, juego con tu pezón, rozándolo con la palma de mi mano, lo pellizco, lo froto. Saco mi mano de tu entrepierna y llevo los dedos a nuestras bocas, los chupas y vuelvo a meterlos dentro de ti, froto con ganas tu sexo, estas húmeda, tus jugos salen de tu interior y eso me facilita que pueda acariciar tu sexo. Tus dedos se clavan en el apoyabrazos. Te susurro en el oído que aguantes un poco más. Pronto te corres, dejándo mi mano mojada por completo, a pesar de que te has corrido, no quito mi mano, puedo sentir como palpita tu clítoris entre mis dedos, la dureza que lo envuelve, saco mi mano y saboreo en mis labios tu sabor, tu olor, tu sexo. Te beso, muerdo tus labios, y nuestras lenguas juegan frenéticas. Un rato después hemos llegado a nuestro destino, estamos muy cansadas, y agitadas, nos vamos directas al hotel a recuperar fuerzas.
lunes, 30 de agosto de 2010
Un Viaje
Hacemos un viaje para encontrarnos una vez más en secreto, alejadas de los ojos de aquellos que nos siguen, de aquellos que nos desnudan con la mirada, de aquellos que nos envidian.
Llegamos a un pequeño bungaló que está en la montaña, alejado del resto del campamento, nos instalamos y salimos a dar un paseo por los alrededores. Vamos cogidas de la mano, caminando por la orilla del rio, de repente y sin darte tiempo a reaccionar salgo corriendo para adentrarme entre los árboles, allí espero en silencio y escondida a que vengar a buscarme, me llamas pero no contesto, pasas por mi lado y no me ves, sin hacer ruido me acerco a ti y te cojo por la cintura con una mano y con la otra tapo tu boca, intentas zafarte pero enseguida te das cuenta que soy yo, te giras y te empujo contra el árbol que está detrás de mí, tus ojos se clavan en los míos y sin más te beso, respondes al momento, me abrazas y vamos bajando hasta quedar sentadas en el suelo, tu espalda contra el tronco no deja de moverse ante mis caricias en tu cuello, me quitas la chaqueta y seguidamente la camisa, tus manos recorren mis pechos, que desean ser besados por tu boca.
Mi cuerpo se arquea ante el recorrido de tus labios, de tu lengua, de tu boca. Intento reincorporarme para besar tu cuello, tus hombros, tus labios. Mis piernas rodean tus caderas, me acerco mas a ti, hasta que mis pechos tocan los tuyos, permanecemos abrazadas un largo rato, solo escuchando el canto de los pájaros que vuelan sobre nosotras. Oímos un ruido, son risas y voces que se acercan, de un salto nos ponemos en pie y me ayudas a vestirme justo a tiempo al aparecer un grupo de chic@s que como nosotras salieron a dar un paseo, nos saludan y hablamos con ellos un momento, tú te marchas y me dejas allí sola con ell@s, pero antes me susurras al oído, que me esperas en el bungaló, y que no me tarde.
Acabo la conversación lo más pronto posible sin parecer grosera y voy a tu encuentro, allí estás tú, sentada de lado en la cama, sonriéndome, solo llevas puesto un picardías muy sexy. Me invitas a que me ponga a tu lado. Lo hago, no sin antes quitarme la ropa y quedarme en ropa interior, me acerco despacio a ti, nos abrazamos y besamos. Te beso los hombros, acaricio tu nuca, tus manos en mi cintura comienzan a recorrer mi espalda, y van más allá de ellas, te tumbo y no paro de besarte, mi mano acaricia tu pecho, bajo hasta tu cintura, abro tus piernas y hundo mi boca en tu sexo sin quitarte el tanga, acaricio tus piernas y con mis dientes voy bajando el tanga hasta que lo quito por completo. Estamos completamente desnudas, abrazadas la una a la otra. Acaricias todo mi cuerpo, te pones sobre mí, abres tus piernas y frotas tu sexo contra mi pierna. Me besas y me susurras al oído.
Bajas lentamente por mi vientre, besando cada parte de él, me abres las piernas, besas mis muslos, los acaricias, besas mis ingles, mis labios, los lames, los chupas. Frotas mi clítoris, haciendo que mis caderas se muevan a tu ritmo, chupas mi sexo, con mucha pasión, metes tu lengua en mi interior y recorres todo mi ser. Lames y chupas cada pliegue de mi sexo, cada centímetro, sabes cómo excitarme. Te pido que no pares, estiro mis manos y aprieto tu cabeza contra mi sexo, mis jugos comienzan a salir de mi interior, inundando tu boca, mojando tus labios, no dejas de chupar mi clítoris, y de meterme los dedos, me retuerzo de placer, mis jadeos envuelven toda la habitación. Subes hasta mi boca y me besas profundamente mordiéndome los labios, lamiéndolos.
Te doy la vuelta, beso tu espalda, tus hombros, tu nuca. Recorro con mis labios toda tu espalda, hasta llegar a tu cintura, acaricio tu culo, lo lamo, lo beso. Meto un dedo en él y gritas de placer, te humedeces, lo sé porque mi mano acaricia tu sexo, mi mano se impregna de tus jugos, de ti. Te beso en la oreja, la muerdo, jadeo en ella. Te excitas, y me besas, no puedo parar de acariciar tu clítoris, meto mis dedos en ti, los muevo en círculos, los saco y los meto una y otra vez, mis dedos empapados, buscan tus labios, los chupas, te beso, te hago girar y nos quedamos con nuestros sexos muy juntos, nos frotamos y nuestros jugos se mezclan. Te miro a los ojos, aguantas mi mirada y llegamos juntas al orgasmo una vez más.
Llegamos a un pequeño bungaló que está en la montaña, alejado del resto del campamento, nos instalamos y salimos a dar un paseo por los alrededores. Vamos cogidas de la mano, caminando por la orilla del rio, de repente y sin darte tiempo a reaccionar salgo corriendo para adentrarme entre los árboles, allí espero en silencio y escondida a que vengar a buscarme, me llamas pero no contesto, pasas por mi lado y no me ves, sin hacer ruido me acerco a ti y te cojo por la cintura con una mano y con la otra tapo tu boca, intentas zafarte pero enseguida te das cuenta que soy yo, te giras y te empujo contra el árbol que está detrás de mí, tus ojos se clavan en los míos y sin más te beso, respondes al momento, me abrazas y vamos bajando hasta quedar sentadas en el suelo, tu espalda contra el tronco no deja de moverse ante mis caricias en tu cuello, me quitas la chaqueta y seguidamente la camisa, tus manos recorren mis pechos, que desean ser besados por tu boca.
Mi cuerpo se arquea ante el recorrido de tus labios, de tu lengua, de tu boca. Intento reincorporarme para besar tu cuello, tus hombros, tus labios. Mis piernas rodean tus caderas, me acerco mas a ti, hasta que mis pechos tocan los tuyos, permanecemos abrazadas un largo rato, solo escuchando el canto de los pájaros que vuelan sobre nosotras. Oímos un ruido, son risas y voces que se acercan, de un salto nos ponemos en pie y me ayudas a vestirme justo a tiempo al aparecer un grupo de chic@s que como nosotras salieron a dar un paseo, nos saludan y hablamos con ellos un momento, tú te marchas y me dejas allí sola con ell@s, pero antes me susurras al oído, que me esperas en el bungaló, y que no me tarde.
Acabo la conversación lo más pronto posible sin parecer grosera y voy a tu encuentro, allí estás tú, sentada de lado en la cama, sonriéndome, solo llevas puesto un picardías muy sexy. Me invitas a que me ponga a tu lado. Lo hago, no sin antes quitarme la ropa y quedarme en ropa interior, me acerco despacio a ti, nos abrazamos y besamos. Te beso los hombros, acaricio tu nuca, tus manos en mi cintura comienzan a recorrer mi espalda, y van más allá de ellas, te tumbo y no paro de besarte, mi mano acaricia tu pecho, bajo hasta tu cintura, abro tus piernas y hundo mi boca en tu sexo sin quitarte el tanga, acaricio tus piernas y con mis dientes voy bajando el tanga hasta que lo quito por completo. Estamos completamente desnudas, abrazadas la una a la otra. Acaricias todo mi cuerpo, te pones sobre mí, abres tus piernas y frotas tu sexo contra mi pierna. Me besas y me susurras al oído.
Bajas lentamente por mi vientre, besando cada parte de él, me abres las piernas, besas mis muslos, los acaricias, besas mis ingles, mis labios, los lames, los chupas. Frotas mi clítoris, haciendo que mis caderas se muevan a tu ritmo, chupas mi sexo, con mucha pasión, metes tu lengua en mi interior y recorres todo mi ser. Lames y chupas cada pliegue de mi sexo, cada centímetro, sabes cómo excitarme. Te pido que no pares, estiro mis manos y aprieto tu cabeza contra mi sexo, mis jugos comienzan a salir de mi interior, inundando tu boca, mojando tus labios, no dejas de chupar mi clítoris, y de meterme los dedos, me retuerzo de placer, mis jadeos envuelven toda la habitación. Subes hasta mi boca y me besas profundamente mordiéndome los labios, lamiéndolos.
Te doy la vuelta, beso tu espalda, tus hombros, tu nuca. Recorro con mis labios toda tu espalda, hasta llegar a tu cintura, acaricio tu culo, lo lamo, lo beso. Meto un dedo en él y gritas de placer, te humedeces, lo sé porque mi mano acaricia tu sexo, mi mano se impregna de tus jugos, de ti. Te beso en la oreja, la muerdo, jadeo en ella. Te excitas, y me besas, no puedo parar de acariciar tu clítoris, meto mis dedos en ti, los muevo en círculos, los saco y los meto una y otra vez, mis dedos empapados, buscan tus labios, los chupas, te beso, te hago girar y nos quedamos con nuestros sexos muy juntos, nos frotamos y nuestros jugos se mezclan. Te miro a los ojos, aguantas mi mirada y llegamos juntas al orgasmo una vez más.
sábado, 14 de agosto de 2010
El Encuentro
Voy hasta tu ciudad a verte, me instalo en el hotel Concorde y te llamo, quedamos para esta tarde, estoy nerviosa, pues no nos hemos visto nunca, pero nos hemos ido conociendo poco a poco desde hace meses mediante internet.
Llamas a la puerta de mi habitación, la abro y allí estas tu, llevas unos tejanos con una camisa blanca, abierta hasta casi donde empiezan tus pechos. Tienes el pelo suelto y mojado, una sonrisa dibuja tu cara. Me quedo sin palabras, la imagen que veo no me la esperaba, es mejor aún que las fotos. Pasas, cierro la puerta y te observo cómo te mueves por la habitación, me acerco a ti, nos presentamos y me das un beso en los labios, después de hablar durante casi una hora, pasas a la acción, a hacer una de las tantas fantasías de las que hemos estado hablado.
Te sientas en una silla y te ato las manos por detrás de tu espalda, aparto tu pelo de tu nuca y la beso, doy un rodeo y me siento en tus piernas, frente a ti, me acerco a tu cuello y lo beso suavemente, mientras voy desabotonando tu camisa, tus hombros quedan al descubierto, los acaricio, te beso en la boca y saboreo tus labios, esos labios carnosos, esos labios que tantas noches ahuyentaron mi sueño, respondes a mis besos, bajo mis manos hasta encontrar tus pechos, quito tu sujetador, es azul con los bordes de encaje, sugerentes dejo al desnudo tus pechos, son pequeños, pero sexys, los acaricio, los toco, me pides que los chupe, sin hacerme esperar, lo hago, lamo tus pechos, los beso, los chupo. Vuelvo a besarte mordiéndote los labios. De repente paro, me pongo de pie y te miro con una sonrisa de medio lado, me preguntas que hago, pongo el dedo índice en tus labios y te digo – SHH, no hables. Me arrodillo, desabrocho tu cinturón, abro los botones de tus tejanos y con algo de dificultad, los bajo hasta los tobillos, te los quito y abro tus piernas y acerco mi boca a tu sexo, pero sin tocarlo, puedes sentir mi respiración en él, no me hago rogar y separo tus labios y juego con tu clítoris, está duro, hinchado, lo cojo entre mis dientes y con la punta de mi lengua lo lamo, eso hace que de tu boca salga un fuerte jadeo, te mueves en la silla, acercándote más a mi boca. Quieres tocarme pero todavía no puedes, sigues atada. Mi lengua busca tus pliegues, saborea tus labios, entra y sale de tu interior sin cesar. Muevo mi lengua en círculos sobre tu clítoris a la vez que meto dos dedos en ti, los saco y los vuelvo a meter, hasta que comienzas a humedecerte.
Me levanto, te llevo hasta el borde de la cama, nos besamos, meto una mano en mi entrepierna, me toco, cuando la saco llevo mis dedos húmedos a tu boca y te desato, me tomas por las muñecas y me empujas hacia la cama, sin darme tiempo a reaccionar. Prácticamente me arrancas la ropa, y te acuestas sobre mí, abres las piernas y rodeas las mías, nuestros sexos están en contacto con la pierna de la otra, te frotas contra mi pierna, aprietas tu sexo contra ella. Puedo escucharte jadear, te echas hacia atrás sin dejar de frotarte, yo levanto más mi pierna, esta húmeda, te cojo por la cintura y trato de seguir tu movimiento, te recuestas sobre mi y tus pechos se rozan con los míos, me besas succionándome la lengua y los labios, esto me excita mucho, susurras palabras en italiano en mi oído y me vuelvo loca. Bajas hasta mi pubis y lo lames, me abres las piernas, lames mis ingles, mis labios, todo mi sexo de arriba abajo, me metes la lengua en mi interior, puedes sentir como las paredes de mi sexo palpitan de deseo. Jadeo y mi respiración se hace difícil, con cada movimiento de tu boca.
Grito de placer cuando me metes tus dedos y al tiempo frotas mi clítoris, te cojo la mano que tienes libre y la llevo a mis pechos, los acaricias, los aprietas, juegas con mis pezones. Mis caderas se mueven al ritmo de tus movimientos, arriba y abajo, de derecha a izquierda, siento como una oleada de placer se va apoderando de mi cuerpo. Es un orgasmo pronto a invadir todo mi ser. Me corro, y un mar de jugos inunda tus labios, subes para besarme, sin dejar de tocar mi sexo, jadeas en mi oído, me lo muerdes y estallo nuevamente de placer.
Me miras a los ojos y me sonríes, puedo ver en tus ojos el cansancio del momento, el placer proporcionado por dos cuerpos que se dejan llevar por la situación. Me dices que esto es mejor aún que nuestras conversaciones. Recuperamos fuerzas para seguir haciendo realidad, el resto de la tarde, nuestras conversaciones.
Llamas a la puerta de mi habitación, la abro y allí estas tu, llevas unos tejanos con una camisa blanca, abierta hasta casi donde empiezan tus pechos. Tienes el pelo suelto y mojado, una sonrisa dibuja tu cara. Me quedo sin palabras, la imagen que veo no me la esperaba, es mejor aún que las fotos. Pasas, cierro la puerta y te observo cómo te mueves por la habitación, me acerco a ti, nos presentamos y me das un beso en los labios, después de hablar durante casi una hora, pasas a la acción, a hacer una de las tantas fantasías de las que hemos estado hablado.
Te sientas en una silla y te ato las manos por detrás de tu espalda, aparto tu pelo de tu nuca y la beso, doy un rodeo y me siento en tus piernas, frente a ti, me acerco a tu cuello y lo beso suavemente, mientras voy desabotonando tu camisa, tus hombros quedan al descubierto, los acaricio, te beso en la boca y saboreo tus labios, esos labios carnosos, esos labios que tantas noches ahuyentaron mi sueño, respondes a mis besos, bajo mis manos hasta encontrar tus pechos, quito tu sujetador, es azul con los bordes de encaje, sugerentes dejo al desnudo tus pechos, son pequeños, pero sexys, los acaricio, los toco, me pides que los chupe, sin hacerme esperar, lo hago, lamo tus pechos, los beso, los chupo. Vuelvo a besarte mordiéndote los labios. De repente paro, me pongo de pie y te miro con una sonrisa de medio lado, me preguntas que hago, pongo el dedo índice en tus labios y te digo – SHH, no hables. Me arrodillo, desabrocho tu cinturón, abro los botones de tus tejanos y con algo de dificultad, los bajo hasta los tobillos, te los quito y abro tus piernas y acerco mi boca a tu sexo, pero sin tocarlo, puedes sentir mi respiración en él, no me hago rogar y separo tus labios y juego con tu clítoris, está duro, hinchado, lo cojo entre mis dientes y con la punta de mi lengua lo lamo, eso hace que de tu boca salga un fuerte jadeo, te mueves en la silla, acercándote más a mi boca. Quieres tocarme pero todavía no puedes, sigues atada. Mi lengua busca tus pliegues, saborea tus labios, entra y sale de tu interior sin cesar. Muevo mi lengua en círculos sobre tu clítoris a la vez que meto dos dedos en ti, los saco y los vuelvo a meter, hasta que comienzas a humedecerte.
Me levanto, te llevo hasta el borde de la cama, nos besamos, meto una mano en mi entrepierna, me toco, cuando la saco llevo mis dedos húmedos a tu boca y te desato, me tomas por las muñecas y me empujas hacia la cama, sin darme tiempo a reaccionar. Prácticamente me arrancas la ropa, y te acuestas sobre mí, abres las piernas y rodeas las mías, nuestros sexos están en contacto con la pierna de la otra, te frotas contra mi pierna, aprietas tu sexo contra ella. Puedo escucharte jadear, te echas hacia atrás sin dejar de frotarte, yo levanto más mi pierna, esta húmeda, te cojo por la cintura y trato de seguir tu movimiento, te recuestas sobre mi y tus pechos se rozan con los míos, me besas succionándome la lengua y los labios, esto me excita mucho, susurras palabras en italiano en mi oído y me vuelvo loca. Bajas hasta mi pubis y lo lames, me abres las piernas, lames mis ingles, mis labios, todo mi sexo de arriba abajo, me metes la lengua en mi interior, puedes sentir como las paredes de mi sexo palpitan de deseo. Jadeo y mi respiración se hace difícil, con cada movimiento de tu boca.
Grito de placer cuando me metes tus dedos y al tiempo frotas mi clítoris, te cojo la mano que tienes libre y la llevo a mis pechos, los acaricias, los aprietas, juegas con mis pezones. Mis caderas se mueven al ritmo de tus movimientos, arriba y abajo, de derecha a izquierda, siento como una oleada de placer se va apoderando de mi cuerpo. Es un orgasmo pronto a invadir todo mi ser. Me corro, y un mar de jugos inunda tus labios, subes para besarme, sin dejar de tocar mi sexo, jadeas en mi oído, me lo muerdes y estallo nuevamente de placer.
Me miras a los ojos y me sonríes, puedo ver en tus ojos el cansancio del momento, el placer proporcionado por dos cuerpos que se dejan llevar por la situación. Me dices que esto es mejor aún que nuestras conversaciones. Recuperamos fuerzas para seguir haciendo realidad, el resto de la tarde, nuestras conversaciones.
domingo, 8 de agosto de 2010
La Playa
Hoy nos vamos a la playa, mejor dicho a una cala, en la que hay muy poca gente y la arena está limpia, es una cala tranquila. Nos tumbamos y me pones crema protectora, empiezas por mis hombros, vas bajando poco a poco, acariciando mi espalda, bajas por mis piernas dándome un pequeño masaje en mi entrepierna, me giro y me untas las piernas, vas subiendo hasta llegar a mis pechos. Luego yo hago lo mismo contigo, y cuando llego a tus pechos quito tu bikini, y te pongo protector, acaricio tus pechos con algo de malicia, dejo de hacerlo cuando veo que un hombre nos está mirando.
Seguimos tomando el sol, y cuando ya estamos cansadas de hacerlo, nos vamos al agua, nos metemos hasta que el agua nos llega a los hombros, estas frente a mí, te rodeo con mis piernas y pones tu brazos en mi cintura. Nos besamos dulcemente, recorres mi boca con tu lengua, me besas el cuello, te abrazo más fuerte. Llevas tu mano a mi entrepierna y la metes dentro de mi bañador, juegas en mi interior, frotas mi clítoris, y muevo mis caderas a tu ritmo, subo y bajo, nos besamos, clavo mis uñas en tu espalda. Escondes tu cara en mi cuello, sigues estimulándome, nos gusta lo que hacemos y nos provoca mucho morbo, que nos miren y sepan qué estamos haciendo pero a la vez sin poder verlo. Estoy a punto de correrme te beso en el cuello, y un orgasmo invade mi cuerpo, me susurras al oído: -No saldré de tu interior, solo un poco más, aguanta un poco más. Atraes mi cuerpo hacia el tuyo, sacas tu mano y me haces que bese tus dedos.
Nos besamos coges mi mano y la llevas a tu sexo, froto con ganas tu clítoris, mis ojos se clavan en los tuyos y jadeas, respiro tu aliento cálido y entrecortado, tus piernas tiemblan de placer y te sujeto por la espalda, para mantenerte cerca de mí. Lames mi cuello y muerdes mi hombro. Nuestros pechos se rozan, bajo mi cabeza y lamo tus pezones erectos y excitados, gimes y te corres una vez más en mi mano. Nos abrazamos y salimos del agua, una vez en las toallas, te tumbas sobre mí, me sonríes y me besas, así nos quedamos hasta la hora de irnos.
Seguimos tomando el sol, y cuando ya estamos cansadas de hacerlo, nos vamos al agua, nos metemos hasta que el agua nos llega a los hombros, estas frente a mí, te rodeo con mis piernas y pones tu brazos en mi cintura. Nos besamos dulcemente, recorres mi boca con tu lengua, me besas el cuello, te abrazo más fuerte. Llevas tu mano a mi entrepierna y la metes dentro de mi bañador, juegas en mi interior, frotas mi clítoris, y muevo mis caderas a tu ritmo, subo y bajo, nos besamos, clavo mis uñas en tu espalda. Escondes tu cara en mi cuello, sigues estimulándome, nos gusta lo que hacemos y nos provoca mucho morbo, que nos miren y sepan qué estamos haciendo pero a la vez sin poder verlo. Estoy a punto de correrme te beso en el cuello, y un orgasmo invade mi cuerpo, me susurras al oído: -No saldré de tu interior, solo un poco más, aguanta un poco más. Atraes mi cuerpo hacia el tuyo, sacas tu mano y me haces que bese tus dedos.
Nos besamos coges mi mano y la llevas a tu sexo, froto con ganas tu clítoris, mis ojos se clavan en los tuyos y jadeas, respiro tu aliento cálido y entrecortado, tus piernas tiemblan de placer y te sujeto por la espalda, para mantenerte cerca de mí. Lames mi cuello y muerdes mi hombro. Nuestros pechos se rozan, bajo mi cabeza y lamo tus pezones erectos y excitados, gimes y te corres una vez más en mi mano. Nos abrazamos y salimos del agua, una vez en las toallas, te tumbas sobre mí, me sonríes y me besas, así nos quedamos hasta la hora de irnos.
domingo, 18 de julio de 2010
En El Curro
Me pides que te acompañe a hacerte un nuevo tatoo, en la espalda a la altura de tus riñones. Mientras te espero voy haciendo un sudoku, al cabo de 1 ½ h más o menos, el tatuador sale a fumar y darte 5 minutos de descanso. Desde la escalera me llamas y me acerco a ti, llevas puesto los tejanos y el sujetador, trago saliva y vuelvo a centrarme.
– Mira como está quedando, Te gusta? – Me dices. – Sí, es bonito, me gusta. – Te contesto, pero en realidad apenas presto atención a tu tatoo, porque estoy mirándote a ti, te das cuenta, me sonríes y te haces la tonta. Nos ponemos a hablar y mi esfuerzo por no apartar la mirada de tu cara es muy grande, por un segundo mis ojos se dirigen a tus pechos, pero inmediatamente los aparto, nos miramos y sonreímos. Al salir de allí vamos al parque, es de noche, hay gente a nuestro alrededor, por lo que no me atrevo a besarte. A estas alturas aunque no te lo creas me da corte besarte en público. Estás dolorida en esa zona, no me extraña, después de 2 ½h de sesión de tatoo, A quién no le molestaría?. Desde luego el dibujo es una obra de arte, es muy bonito, pero creo que es algo grande para tu cuerpecito. Nos despedimos y cada una va por su camino.
Al cabo de un par o tres de días, nos vemos en el trabajo por la mañana, ya no te duele, pero tienes que curarlo, me ofrezco a hacerlo y obtengo por respuesta un “Ya veremos”. Por la tarde bajamos al vestuario a por café, estás apoyada contra la pared al lado de mi taquilla, me acerco a ti y finjo coger algo y antes que te des cuenta, te estoy besando, no hay nadie en la tienda solo nosotras, sigo besándote y suena el timbre, escuchamos pasos por las escaleras y me separo de ti, segundos antes de que aparezca nuestra compi por la puerta.
Más tarde, vienes a buscarme a mi puesto de trabajo para que te cure el tatoo, nos encerramos en el WC, te quitas la camiseta, lavo con agua y jabón la zona, y la seco con mucho cuidado de no hacerte daño, pues todavía la tienes sensible. Te pongo la crema y la reparto por todo el dibujo, haciendo un leve masaje, me tomo mi tiempo, creo que más de lo necesario, sabes que lo hago con toda la intensión, pero no dices nada, te tengo cogida por la cintura del tejano y sigo acariciando…bueno masajeando tu espalda. Estoy nerviosa, no sé por que.
Fuera se escucha hablar a algunas de nuestras compis, al acabar te sientas en el váter, me miras, me acerco a ti y me coges de las manos, bajas la cremallera de mi bata, ésta cae al suelo, me siento sobre tus piernas y nos besamos, tus manos acarician mi espalda provocando que mi piel se erice, me besas los pechos a la vez que me quitas el sujetador. Esto de hacerlo en el trabajo me excita muchísimo. Te beso en el cuello, en los hombros, en los labios, llevo tu mano hasta mis pantalones y la meto dentro de ellos, juegas con mis rizos, frotas con fuerza mi clítoris, lo aprietas, y lo vuelves a frotar, estamos en silencio porque no deben escucharnos, porque sino nos echarían a la calle sin pensarlo.
Sigues estimulándome, te siento dentro, siento como fluyen mis jugos, como poco a poco voy sintiendo que un orgasmo invade mi cuerpo, con una fuerte sacudida silenciosa, te susurro al oído que no pares, jadeo en tu boca, te abrazo fuerte y te beso, me corro y mientras lo hago, sostengo tu mirada, muerdo tu labio inferior. Noto como por mis venas corre la sangre, noto cada latido acelerado de mi corazón, se me hace difícil respirar.
Intentan abrir la puerta, nos quedamos muy quietas, tú todavía estas dentro mío, Contesto que ya salgo. Me besas y me visto y antes de salir me dices:
- Espera, revuélvete el pelo y bájate un poco la cremallera de la bata, que yo me pongo la camiseta ahí fuera, jajá. – Sí claro, así damos que hablar ¿no?, tonta… jajá.
Creo que nadie se ha dado cuenta, ni siquiera nuestro jefe que estaba sentado apenas a 2 metros de donde estábamos nosotras, nadie nos ha visto salir del WC, ni nadie se ha imaginado lo que ahí dentro ha pasado.
– Mira como está quedando, Te gusta? – Me dices. – Sí, es bonito, me gusta. – Te contesto, pero en realidad apenas presto atención a tu tatoo, porque estoy mirándote a ti, te das cuenta, me sonríes y te haces la tonta. Nos ponemos a hablar y mi esfuerzo por no apartar la mirada de tu cara es muy grande, por un segundo mis ojos se dirigen a tus pechos, pero inmediatamente los aparto, nos miramos y sonreímos. Al salir de allí vamos al parque, es de noche, hay gente a nuestro alrededor, por lo que no me atrevo a besarte. A estas alturas aunque no te lo creas me da corte besarte en público. Estás dolorida en esa zona, no me extraña, después de 2 ½h de sesión de tatoo, A quién no le molestaría?. Desde luego el dibujo es una obra de arte, es muy bonito, pero creo que es algo grande para tu cuerpecito. Nos despedimos y cada una va por su camino.
Al cabo de un par o tres de días, nos vemos en el trabajo por la mañana, ya no te duele, pero tienes que curarlo, me ofrezco a hacerlo y obtengo por respuesta un “Ya veremos”. Por la tarde bajamos al vestuario a por café, estás apoyada contra la pared al lado de mi taquilla, me acerco a ti y finjo coger algo y antes que te des cuenta, te estoy besando, no hay nadie en la tienda solo nosotras, sigo besándote y suena el timbre, escuchamos pasos por las escaleras y me separo de ti, segundos antes de que aparezca nuestra compi por la puerta.
Más tarde, vienes a buscarme a mi puesto de trabajo para que te cure el tatoo, nos encerramos en el WC, te quitas la camiseta, lavo con agua y jabón la zona, y la seco con mucho cuidado de no hacerte daño, pues todavía la tienes sensible. Te pongo la crema y la reparto por todo el dibujo, haciendo un leve masaje, me tomo mi tiempo, creo que más de lo necesario, sabes que lo hago con toda la intensión, pero no dices nada, te tengo cogida por la cintura del tejano y sigo acariciando…bueno masajeando tu espalda. Estoy nerviosa, no sé por que.
Fuera se escucha hablar a algunas de nuestras compis, al acabar te sientas en el váter, me miras, me acerco a ti y me coges de las manos, bajas la cremallera de mi bata, ésta cae al suelo, me siento sobre tus piernas y nos besamos, tus manos acarician mi espalda provocando que mi piel se erice, me besas los pechos a la vez que me quitas el sujetador. Esto de hacerlo en el trabajo me excita muchísimo. Te beso en el cuello, en los hombros, en los labios, llevo tu mano hasta mis pantalones y la meto dentro de ellos, juegas con mis rizos, frotas con fuerza mi clítoris, lo aprietas, y lo vuelves a frotar, estamos en silencio porque no deben escucharnos, porque sino nos echarían a la calle sin pensarlo.
Sigues estimulándome, te siento dentro, siento como fluyen mis jugos, como poco a poco voy sintiendo que un orgasmo invade mi cuerpo, con una fuerte sacudida silenciosa, te susurro al oído que no pares, jadeo en tu boca, te abrazo fuerte y te beso, me corro y mientras lo hago, sostengo tu mirada, muerdo tu labio inferior. Noto como por mis venas corre la sangre, noto cada latido acelerado de mi corazón, se me hace difícil respirar.
Intentan abrir la puerta, nos quedamos muy quietas, tú todavía estas dentro mío, Contesto que ya salgo. Me besas y me visto y antes de salir me dices:
- Espera, revuélvete el pelo y bájate un poco la cremallera de la bata, que yo me pongo la camiseta ahí fuera, jajá. – Sí claro, así damos que hablar ¿no?, tonta… jajá.
Creo que nadie se ha dado cuenta, ni siquiera nuestro jefe que estaba sentado apenas a 2 metros de donde estábamos nosotras, nadie nos ha visto salir del WC, ni nadie se ha imaginado lo que ahí dentro ha pasado.
domingo, 11 de julio de 2010
El Cine
Hemos quedado para ir al cine ésta noche. Paso a buscarte por tu piso, y mientras te arreglas, te observo, me gusta ver cómo te mueves por la habitación, como te vistes, y como me sonríes cuando nuestras miradas se cruzan. Te cojo de la cintura del pantalón y tiro hacia mí, estoy sentada en tu cama y caes sobre mí, te sonrió me giro y quedo encima de ti, te cojo de las muñecas, estiro los brazos por encima de tu cabeza y te beso, me respondes. Beso tu cuello, lo muerdo suavemente y vuelvo a besarte, pero esta vez con más ganas, con más pasión. Mueves tus caderas bajo las mías, abro mis piernas y te mueves de manera que tu entrepierna queda en contacto con mi pierna izquierda. Sin soltar tus muñecas, con una mano bajo hasta la cremallera de tus pantalones, la bajo y meto mi mano dentro, un momento, te mueves, me detengo, alejo mi cara de la tuya y te digo:
- Nos vamos?, se nos hace tarde y no llegaremos al cine.
– Qué haces? – Venga va, que empezará la peli, te beso durante un rato, saco mi mano y me levanto. Extiendo mi mano y ayudo a levantarte, veo que estás algo molesta.
Al llegar al cine, cogemos las entradas y nos sentamos en la última fila, la sala está casi vacía, solo unas 6 ó 7 personas. Al poco de empezar la peli, cojo tu mano y entrelazo mis dedos con los tuyos, nos quedamos así, hasta que me besas en la mejilla, me giro para mirarte y me coges de la cara y me besas. Seguimos mirando la peli y comiendo palomitas, bebo agua, te miro de reojo, me sonrió y vuelvo a beber, toco tu pierna, me miras y me dices:
- No te atreverás.
– Qué no?, pues observa.
Desabrocho tus pantalones, meto mi mano y comienzo a jugar en tu interior, te revuelves en la butaca, sigo moviendo mis dedos con un poco de dificultad, al rato noto como te humedeces, aprietas mi brazo, te contraes y exhalas todo el aire que hay en tus pulmones, saco mi mano y la llevo a mi boca y beso mis dedos, saben a ti. Me acerco y te beso, y te susurro al oído: - No me desafíes porque soy capaz de mucho.
Cuando llegamos a mi piso, estamos cansadas, pero me dices que tengo que acabar con lo que deje a medias en tu habitación antes de irnos al cine. Me empujas sobre la cama, me quitas los pantalones, la camisa, intento hacer lo mismo contigo pero no me dejas, te pones a horcajadas sobre mí, solo llevas la ropa interior y puedo ver ese lunar que me gusta muchísimo, ese que está en el nacimiento de tu pecho izquierdo, ese que tantas veces he besado. Te acercas a mí y me besas en el cuello, en los hombros, me susurras que debo ser yo quien debo seguir con el juego. En fin, eso no es problema para mí, sabes de sobras que puedo hacerlo. Me levanto y te abrazo, puedo escuchar los latidos de tu corazón, lentamente te tumbo sobre mi almohada, y te pido que te gires, rozo con mis labios tu nuca, tus hombros, voy besando tu espalda poco a poco hasta llegar a la cintura, beso cada centímetro de tu espalda, cada musculo que se contrae, con el contacto de mis labios. Al llegar a tu cintura acaricio tus nalgas, las beso, las lamo y vuelvo a besar. Tu piel suave y tersa es como la de un bebe. Vuelvo a besarte la espalda mientras acaricio tu cuerpo.
Estamos de lado, frente a frente, te miro a los ojos y me atraes hacia ti, me abrazas fuerte, tus manos recorren mi espalda y entrelazamos las piernas, y bajo mi mano hasta tus piernas, las separas y acaricio tus muslos, me sientes dentro, me sientes jugar en tu interior, jadeas en mi oído y eso me vuelve loca, me excita más de lo que crees. Muerdo tu labio a la vez que introduzco mas mis dedos en tu interior, y tus jugos comienzan a recorrer mi mano. Me la sujetas con fuerza siguiendo mis movimientos, te corres y te abrazo besándote suavemente. Escucho tu respiración agitada y tus labios recorriendo mi cuello. Apoyo mi cabeza en tus pechos, cierro los ojos y respiro profundamente. Dormimos hasta el amanecer abrazadas, con las manos entrelazadas.
- Nos vamos?, se nos hace tarde y no llegaremos al cine.
– Qué haces? – Venga va, que empezará la peli, te beso durante un rato, saco mi mano y me levanto. Extiendo mi mano y ayudo a levantarte, veo que estás algo molesta.
Al llegar al cine, cogemos las entradas y nos sentamos en la última fila, la sala está casi vacía, solo unas 6 ó 7 personas. Al poco de empezar la peli, cojo tu mano y entrelazo mis dedos con los tuyos, nos quedamos así, hasta que me besas en la mejilla, me giro para mirarte y me coges de la cara y me besas. Seguimos mirando la peli y comiendo palomitas, bebo agua, te miro de reojo, me sonrió y vuelvo a beber, toco tu pierna, me miras y me dices:
- No te atreverás.
– Qué no?, pues observa.
Desabrocho tus pantalones, meto mi mano y comienzo a jugar en tu interior, te revuelves en la butaca, sigo moviendo mis dedos con un poco de dificultad, al rato noto como te humedeces, aprietas mi brazo, te contraes y exhalas todo el aire que hay en tus pulmones, saco mi mano y la llevo a mi boca y beso mis dedos, saben a ti. Me acerco y te beso, y te susurro al oído: - No me desafíes porque soy capaz de mucho.
Cuando llegamos a mi piso, estamos cansadas, pero me dices que tengo que acabar con lo que deje a medias en tu habitación antes de irnos al cine. Me empujas sobre la cama, me quitas los pantalones, la camisa, intento hacer lo mismo contigo pero no me dejas, te pones a horcajadas sobre mí, solo llevas la ropa interior y puedo ver ese lunar que me gusta muchísimo, ese que está en el nacimiento de tu pecho izquierdo, ese que tantas veces he besado. Te acercas a mí y me besas en el cuello, en los hombros, me susurras que debo ser yo quien debo seguir con el juego. En fin, eso no es problema para mí, sabes de sobras que puedo hacerlo. Me levanto y te abrazo, puedo escuchar los latidos de tu corazón, lentamente te tumbo sobre mi almohada, y te pido que te gires, rozo con mis labios tu nuca, tus hombros, voy besando tu espalda poco a poco hasta llegar a la cintura, beso cada centímetro de tu espalda, cada musculo que se contrae, con el contacto de mis labios. Al llegar a tu cintura acaricio tus nalgas, las beso, las lamo y vuelvo a besar. Tu piel suave y tersa es como la de un bebe. Vuelvo a besarte la espalda mientras acaricio tu cuerpo.
Estamos de lado, frente a frente, te miro a los ojos y me atraes hacia ti, me abrazas fuerte, tus manos recorren mi espalda y entrelazamos las piernas, y bajo mi mano hasta tus piernas, las separas y acaricio tus muslos, me sientes dentro, me sientes jugar en tu interior, jadeas en mi oído y eso me vuelve loca, me excita más de lo que crees. Muerdo tu labio a la vez que introduzco mas mis dedos en tu interior, y tus jugos comienzan a recorrer mi mano. Me la sujetas con fuerza siguiendo mis movimientos, te corres y te abrazo besándote suavemente. Escucho tu respiración agitada y tus labios recorriendo mi cuello. Apoyo mi cabeza en tus pechos, cierro los ojos y respiro profundamente. Dormimos hasta el amanecer abrazadas, con las manos entrelazadas.
jueves, 24 de junio de 2010
El Piso
Este fin de semana tengo el piso para mi sola ya que mi compi se marcha a Salou con su novio todo el finde, te llamo y quedamos el viernes por la noche a la salida del trabajo, me pasas a buscar y mientras yo preparo nuestra cena tú estás en internet. Cenamos pizzas y de postre fresas con nata, pero como a ti no te gustan, pasamos de las fresas y usamos la nata. Estas sentada en un sillón de cuero negro, desde la cocina te observo mientras se hace el café, me acerco a ti, te extiendo la taza, me la coges y la pones sobre la mesilla, me coges de la mano, y haces que me siente sobre tus piernas, me quitas la taza y la dejas junto a la otra. Te miro directamente a los ojos, pero tu mirada es más fuerte y no puedo sostenerla, cierro los ojos, respiro profundamente, los vuelvo abrir y allí estas mirándome y con una sonrisa que me gusta muchísimo. Entrelazamos los dedos, me acerco a tu cara, mis labios están a milímetros de los tuyos, los rozo, pero no los beso, dejo que seas tú la que tome la iniciativa. Me coges por la cintura, mis manos están en tu cara, te acaricio con los pulgares los labios, los pómulos, los ojos. Me besas suavemente, mordiéndome los labios, nuestros movimientos son suaves y lentos.
Me separo de tu boca unos centímetros y aspiro de tus labios, tu respiración. De a poco tus manos desabrochan mi tejano, bajan mi cremallera, cojo tus manos y las llevo debajo de mi camiseta a mis pechos, acaricio tu espalda y levanto tu camiseta para quitártela lentamente, haces lo mismo conmigo, no paramos de besarnos, te beso en el cuello, eso te pierde, muerdo con fuerza tu hombro.
Mientras desabrocho tu sujetador, tu metes tu mano en mis pantalones, me susurras al oído y te abrazo, no dejas de mover tus dedos al ritmo de mis caderas, sabes que estoy húmeda, mojada. Vuelvo a mirarte a los ojos y te pido que no pares, respiras en mi boca mis jadeos entrecortados, llevo mi mano a tus pechos ya desnudos, te beso con ansia, con prisa. Echo la cabeza hacia atrás y besas mis pechos, los lames, los chupas, juegas con mis pezones, los muerdes, me sujetas con fuerza por la espalda para que no caiga, ya que tengo el cuerpo totalmente arqueado. Dejas tus dedos dentro de mí sin moverlos durante un momento, para volver a hacerlo con más fuerza y más intensidad. Intento no correrme, quiero seguir disfrutando de ti, quiero que sigas en mi interior, haciéndome sentir plena, haciéndome sentir mujer, me corro y una oleada de fluidos empapa tu mano y mis bragas. Te beso, sonrío y vuelvo a abrazarte.
Mientras nos tomamos el café, miramos una peli que has traído sobre vampiros, estamos sentadas en el sofá, antes de terminar la peli, estoy casi dormida sobre tu hombro, tienes tu brazo sobre mi hombro y me acaricias el pelo. Al acabar lo que estábamos viendo, nos vamos a la cama.
Nos acostamos, la habitación está en penumbras apenas entra luz por la ventana, pero la suficiente, para que se refleje en tu cara y me muera por retener esa imagen. Estamos de lado, mirándonos, observándonos, extiendo mi mano y aparto un mechón de pelo, lo pongo detrás de tu oreja, bajo mi mano y acaricio tu espalda, tu hombro, tu cuello, tu piel, me acerco aún más a ti y hundo mi cara en tu cuello, respiro el perfume de tu piel, me gusta como hueles, me gusta tu olor. Te beso, y acaricio tus caderas.
Tú te pones sobre mí, me besas y me heces el amor, con dulzura, con amor, me muevo junto a tus caderas, a tus manos, a tus besos.
Por la mañana, mientras estas tomando una ducha, preparo rápidamente el desayuno, y entro al WC, me pongo detrás de ti y te abrazo, acaricio tus pechos, mientras beso tu espalda, te giras y nos besamos, te cojo por la cintura y acaricio tus caderas, te separo las piernas y meto mi mano entre ellas y juego con tus rizos, con tu sexo, gimes en mi oído, te sujetas de mi cuello para no resbalar. El agua cae por nuestros cuerpos, mezclándose con nuestro sudor, seguimos besándonos, me muerdes el labio y yo sigo en tu interior, haciéndote gozar, haciéndote sentir cada musculo de tu cuerpo.
En la tarde nos vamos a dar una vuelta, llegamos a un parque y nos tumbamos en el césped a tomar el sol, luego nos ponemos los patines y nos damos una vuelta por el barrio, me enseñas una vez más como usarlos, después de caerme un par o tres de veces, decidimos pasar de ellos y seguir andando.
Por la noche, nos vamos a la cama temprano, porque trabajas al día siguiente y mi compi de piso ya está en Barcelona otra vez. Somos muy silenciosas y no paramos de reírnos, te beso y voy bajando por tu cuerpo hasta encontrarme con tus caderas, las beso, las acaricio. Beso tu pubis, tus ingles, tu sexo, juego con mi piercing en tu clítoris, lo chupo, lo lamo, lo muerdo, meto mis dedos en tu interior y siento el palpitar de tus labios, tus jugos van mojando mis dedos, inundando mi boca. Hago pequeños círculos alrededor de el, me coges la mano y la llevas a tu boca, me besas los dedos, los chupas y los llevas a tu pecho, los acaricio, los aprieto. No tardas en correrte, lo haces en silencio y agitada, con la respiración entrecortada, empapando mi boca con tus jugos. Subo y beso tu cuello, tus labios, te abrazo y te susurro al oído, te ríes, me besas y nos quedamos así hasta el amanecer.
Me separo de tu boca unos centímetros y aspiro de tus labios, tu respiración. De a poco tus manos desabrochan mi tejano, bajan mi cremallera, cojo tus manos y las llevo debajo de mi camiseta a mis pechos, acaricio tu espalda y levanto tu camiseta para quitártela lentamente, haces lo mismo conmigo, no paramos de besarnos, te beso en el cuello, eso te pierde, muerdo con fuerza tu hombro.
Mientras desabrocho tu sujetador, tu metes tu mano en mis pantalones, me susurras al oído y te abrazo, no dejas de mover tus dedos al ritmo de mis caderas, sabes que estoy húmeda, mojada. Vuelvo a mirarte a los ojos y te pido que no pares, respiras en mi boca mis jadeos entrecortados, llevo mi mano a tus pechos ya desnudos, te beso con ansia, con prisa. Echo la cabeza hacia atrás y besas mis pechos, los lames, los chupas, juegas con mis pezones, los muerdes, me sujetas con fuerza por la espalda para que no caiga, ya que tengo el cuerpo totalmente arqueado. Dejas tus dedos dentro de mí sin moverlos durante un momento, para volver a hacerlo con más fuerza y más intensidad. Intento no correrme, quiero seguir disfrutando de ti, quiero que sigas en mi interior, haciéndome sentir plena, haciéndome sentir mujer, me corro y una oleada de fluidos empapa tu mano y mis bragas. Te beso, sonrío y vuelvo a abrazarte.
Mientras nos tomamos el café, miramos una peli que has traído sobre vampiros, estamos sentadas en el sofá, antes de terminar la peli, estoy casi dormida sobre tu hombro, tienes tu brazo sobre mi hombro y me acaricias el pelo. Al acabar lo que estábamos viendo, nos vamos a la cama.
Nos acostamos, la habitación está en penumbras apenas entra luz por la ventana, pero la suficiente, para que se refleje en tu cara y me muera por retener esa imagen. Estamos de lado, mirándonos, observándonos, extiendo mi mano y aparto un mechón de pelo, lo pongo detrás de tu oreja, bajo mi mano y acaricio tu espalda, tu hombro, tu cuello, tu piel, me acerco aún más a ti y hundo mi cara en tu cuello, respiro el perfume de tu piel, me gusta como hueles, me gusta tu olor. Te beso, y acaricio tus caderas.
Tú te pones sobre mí, me besas y me heces el amor, con dulzura, con amor, me muevo junto a tus caderas, a tus manos, a tus besos.
Por la mañana, mientras estas tomando una ducha, preparo rápidamente el desayuno, y entro al WC, me pongo detrás de ti y te abrazo, acaricio tus pechos, mientras beso tu espalda, te giras y nos besamos, te cojo por la cintura y acaricio tus caderas, te separo las piernas y meto mi mano entre ellas y juego con tus rizos, con tu sexo, gimes en mi oído, te sujetas de mi cuello para no resbalar. El agua cae por nuestros cuerpos, mezclándose con nuestro sudor, seguimos besándonos, me muerdes el labio y yo sigo en tu interior, haciéndote gozar, haciéndote sentir cada musculo de tu cuerpo.
En la tarde nos vamos a dar una vuelta, llegamos a un parque y nos tumbamos en el césped a tomar el sol, luego nos ponemos los patines y nos damos una vuelta por el barrio, me enseñas una vez más como usarlos, después de caerme un par o tres de veces, decidimos pasar de ellos y seguir andando.
Por la noche, nos vamos a la cama temprano, porque trabajas al día siguiente y mi compi de piso ya está en Barcelona otra vez. Somos muy silenciosas y no paramos de reírnos, te beso y voy bajando por tu cuerpo hasta encontrarme con tus caderas, las beso, las acaricio. Beso tu pubis, tus ingles, tu sexo, juego con mi piercing en tu clítoris, lo chupo, lo lamo, lo muerdo, meto mis dedos en tu interior y siento el palpitar de tus labios, tus jugos van mojando mis dedos, inundando mi boca. Hago pequeños círculos alrededor de el, me coges la mano y la llevas a tu boca, me besas los dedos, los chupas y los llevas a tu pecho, los acaricio, los aprieto. No tardas en correrte, lo haces en silencio y agitada, con la respiración entrecortada, empapando mi boca con tus jugos. Subo y beso tu cuello, tus labios, te abrazo y te susurro al oído, te ríes, me besas y nos quedamos así hasta el amanecer.
viernes, 18 de junio de 2010
Tu Habitación
Vamos a cenar a un sitio que me gusta, pasamos de los postres porque me dices que tu eres el postre y me invitas a tu casa, acepto la invitación y me doy prisa con el café, estamos a 20 minutos de tu piso, cogemos el metro y como hay muy poca gente te beso en el cuello, hago lo mismo en los pasillos y en las escaleras. Intentas besarme en los labios pero no te dejo, te sorprendes. Deseo llegar cuanto antes porque quiero hacer el amor contigo, hace muchos días que no nos vemos porque me fuí de viaje y quiero ponerme al día. En el ascensor te vuelvo a besar en el cuello con impaciencia, con esmero; al entrar a tu piso por suerte no hay nadie o están todos dormidos, un silencio envuelve el ambiente.
Cierras la puerta de tu habitación y antes que te des cuenta te empotro contra la pared en silencio y te beso desesperadamente, te inmovilizo con mis caderas, me apartas un segundo me miras y sonries, me dices: - Te lo has hecho?, - Cuando? - Pues sí, por eso no quería que nos besaramos antes de llegar – te respondo y mis manos acarician todo tu cuerpo, haces lo mismo conmigo, me vas desnudando casi arrancándome la ropa, procuramos no hacer ruido. Consigo a duras penas quitarme los pantalones porque no quiero dejar de besarte, nos reímos en silencio y nos quedamos mirando con deseo.
Nos acostamos, estas de lado y yo detrás de ti, te abrazo coges mi mano y la llevas a tu pecho, puedo sentir como late mi corazón con ese pequeño gesto, beso tu nuca, tus hombros, sutilmente, con delicadeza. Te susurro al oído que te gires, lo haces y quedas boca arriba, yo sin quitar mi mano de tu pecho, te beso en los labios, los chupo, los lamo. Con mi mano libre te acaricio la frente, los ojos, te observo en silencio, sonrió y beso tus hombros, y beso a beso, voy bajando por tu cuerpo, primero tu cuello, luego tus pechos, los cuales excito con la lengua. Me entretengo un momento en tu ombligo, acaricio tu vientre, rozo con mi labio tu ombligo, sigo besando tu cuerpo, tus caderas, tu pubis. Abres tus piernas, las beso, las acaricio, toco tus ingles, las lamo mientras abro con mis dedos tus labios, me encuentro con tu clítoris y lo estimulo con el piercing que llevo en mi lengua, esta frío, sé que te gusta por la forma que gimes, lo llevo porque sabía que te gustaría, te he sorprendido cuando te bese por primera vez con él. Sigo estimulándote con el piercing y con la punta de mis dedos, mueves tus caderas con rapidez, de arriba abajo.
Abro más tus labios y mi lengua entra en tu interior, escucho como gimes, siento latir tus labios alrededor de mi lengua, te vas mojando, tu clítoris se endurece con cada embestida de mi lengua, de mis dedos. Tiras de mi mano y la colocas en tu pecho, lo aprieto con cuidado de no hacerte daño, rozo tu pezón erecto, con la punta de mis dedos, coges mi mano y te la llevas a la boca, me chupas los dedos, me los muerdes con delicadeza. De pronto un torrente de jugos sale de tu interior, mojando mis labios, mi boca, mi cara. Sigo chupándote, lamiéndote, te digo que no te corras todavía, aún no. Muerdo tu clítoris y vuelvo a meter mi lengua en tu interior, saboreo tu cuerpo, juego en tu interior con mi piercing y eso hace que no aguantes más y te corras.
Me coges de la cara, me besas, y me empujas para que me dé la vuelta, bajas hasta mi sexo y hundes tu cara en él, recorres todo mi interior con tu lengua, recorres cada pliegue de mi sexo, haciendo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, que ya está hinchado, excitado, mojado. Muerdes mis labios mientras me metes dos dedos, suavemente al principio pero luego los mueves frenéticamente, paras de repente justo cuando mis fluidos empiezan a salir de mi, entrelazas tus piernas con las mías de modo que nuestros coños quedan muy juntos, frotas tu sexo con el mío, nuestros clítoris están en contacto el uno con el otro, me sorprendo, por tu acción ya que no me la esperaba, es algo que no había hecho antes, siento como si el corazón se fuera a salir de mi cuerpo, siento correr la sangre por mis venas, muevo mi caderas y mis sexo a tu ritmo, inclino mi cabeza hacia atrás por placer, cierro mis puños y apenas puedo respirar.
Nos corremos al mismo tiempo, pero no nos separamos, estamos muy quietas, sintiendo como palpitan nuestros clítoris, como nuestra respiración vuelve lentamente a la normalidad, muevo otra vez mis caderas haciendo que nuestros sexos vuelvan a frotarse, están cada vez más mojados, más calientes, más hinchados. Nos separamos, nuestros muslos mojados por los flujos de nuestros cuerpos inundan el aire de la habitación. Te abrazo, te beso y te doy las gracias por esta maravillosa noche que me has regalado acariciándote nuevamente, sin dejar de besarte, tocándote hasta que te corres en mi mano, Esta noche he perdido la cuenta de cuantos orgasmos hemos tenido, porque fueron uno detrás del otro sin darnos cuenta.
Cierras la puerta de tu habitación y antes que te des cuenta te empotro contra la pared en silencio y te beso desesperadamente, te inmovilizo con mis caderas, me apartas un segundo me miras y sonries, me dices: - Te lo has hecho?, - Cuando? - Pues sí, por eso no quería que nos besaramos antes de llegar – te respondo y mis manos acarician todo tu cuerpo, haces lo mismo conmigo, me vas desnudando casi arrancándome la ropa, procuramos no hacer ruido. Consigo a duras penas quitarme los pantalones porque no quiero dejar de besarte, nos reímos en silencio y nos quedamos mirando con deseo.
Nos acostamos, estas de lado y yo detrás de ti, te abrazo coges mi mano y la llevas a tu pecho, puedo sentir como late mi corazón con ese pequeño gesto, beso tu nuca, tus hombros, sutilmente, con delicadeza. Te susurro al oído que te gires, lo haces y quedas boca arriba, yo sin quitar mi mano de tu pecho, te beso en los labios, los chupo, los lamo. Con mi mano libre te acaricio la frente, los ojos, te observo en silencio, sonrió y beso tus hombros, y beso a beso, voy bajando por tu cuerpo, primero tu cuello, luego tus pechos, los cuales excito con la lengua. Me entretengo un momento en tu ombligo, acaricio tu vientre, rozo con mi labio tu ombligo, sigo besando tu cuerpo, tus caderas, tu pubis. Abres tus piernas, las beso, las acaricio, toco tus ingles, las lamo mientras abro con mis dedos tus labios, me encuentro con tu clítoris y lo estimulo con el piercing que llevo en mi lengua, esta frío, sé que te gusta por la forma que gimes, lo llevo porque sabía que te gustaría, te he sorprendido cuando te bese por primera vez con él. Sigo estimulándote con el piercing y con la punta de mis dedos, mueves tus caderas con rapidez, de arriba abajo.
Abro más tus labios y mi lengua entra en tu interior, escucho como gimes, siento latir tus labios alrededor de mi lengua, te vas mojando, tu clítoris se endurece con cada embestida de mi lengua, de mis dedos. Tiras de mi mano y la colocas en tu pecho, lo aprieto con cuidado de no hacerte daño, rozo tu pezón erecto, con la punta de mis dedos, coges mi mano y te la llevas a la boca, me chupas los dedos, me los muerdes con delicadeza. De pronto un torrente de jugos sale de tu interior, mojando mis labios, mi boca, mi cara. Sigo chupándote, lamiéndote, te digo que no te corras todavía, aún no. Muerdo tu clítoris y vuelvo a meter mi lengua en tu interior, saboreo tu cuerpo, juego en tu interior con mi piercing y eso hace que no aguantes más y te corras.
Me coges de la cara, me besas, y me empujas para que me dé la vuelta, bajas hasta mi sexo y hundes tu cara en él, recorres todo mi interior con tu lengua, recorres cada pliegue de mi sexo, haciendo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, que ya está hinchado, excitado, mojado. Muerdes mis labios mientras me metes dos dedos, suavemente al principio pero luego los mueves frenéticamente, paras de repente justo cuando mis fluidos empiezan a salir de mi, entrelazas tus piernas con las mías de modo que nuestros coños quedan muy juntos, frotas tu sexo con el mío, nuestros clítoris están en contacto el uno con el otro, me sorprendo, por tu acción ya que no me la esperaba, es algo que no había hecho antes, siento como si el corazón se fuera a salir de mi cuerpo, siento correr la sangre por mis venas, muevo mi caderas y mis sexo a tu ritmo, inclino mi cabeza hacia atrás por placer, cierro mis puños y apenas puedo respirar.
Nos corremos al mismo tiempo, pero no nos separamos, estamos muy quietas, sintiendo como palpitan nuestros clítoris, como nuestra respiración vuelve lentamente a la normalidad, muevo otra vez mis caderas haciendo que nuestros sexos vuelvan a frotarse, están cada vez más mojados, más calientes, más hinchados. Nos separamos, nuestros muslos mojados por los flujos de nuestros cuerpos inundan el aire de la habitación. Te abrazo, te beso y te doy las gracias por esta maravillosa noche que me has regalado acariciándote nuevamente, sin dejar de besarte, tocándote hasta que te corres en mi mano, Esta noche he perdido la cuenta de cuantos orgasmos hemos tenido, porque fueron uno detrás del otro sin darnos cuenta.
jueves, 3 de junio de 2010
La Tormenta
Amaneció lloviendo a cantaros y no deja de llover desde anoche. Hay tormenta y los truenos suenan muy fuerte, me acurruco en la cama, tú me abrazas y suena un trueno provocando un ruido estrepitoso, haciendo que me estremezca por completo, mucha gracia no me hacen las tormentas. Cuando era pequeña les tenía mucho miedo y ahora de mayor pues no me molan.
Me siento protegida en tus brazos, siento tu calor hasta puedo sentir el latir de tu corazón, escucho tu respiración en mi oído, cierro los ojos y siento que estoy flotando. Me abrazas fuerte cada vez que suena un trueno, suspiro y me doy la vuelta, te miro a los ojos, miro la redondez de tus labios y los beso muy suavemente, los muerdo y sonrio. Acaricio tu pelo, aparto un mechón, y vuelvo a acariciar tu rostro, recorro con mi dedo tus cejas, tus ojos, tus mejillas, tus labios, besas mi dedo, lo chupas. Te vuelvo a besar, y me coloco encima de ti, beso tu cuello, tus hombros, tu boca, muerdo tus labios, me gusta morderlos. Atrapo tu labio inferior con mis dientes y lo lamo con la punta de mi lengua, lo libero, y me besas, juegas con mi piercing, me excito, y voy bajando por tu pecho, sin dejar de besarte, me detengo en tus pechos, los lamo, los chupo, los succiono, los acaricio con suavidad, lamiendo tus pezones que comienzan a endurecerse, hago círculos con la lengua alrededor de él y de su aureola. Los beso, y voy bajando por tu vientre con pequeños besos hasta tu ombligo, beso cada parte de tu vientre, de tus caderas.
Beso tus caderas, las muerdo, las acaricio. Vuelvo a tu boca y nos fundimos en un beso cálido, en un beso casi eterno. Me abrazas y acaricias mi espalda, la recorres de arriba abajo haciendo erizar mi piel, me giras y quedas sobre mí, me coges de las muñecas inmovilizándome casi por completo, solo puedo mover mis caderas y mis piernas, con ellas atrapo las tuyas y comenzamos una batalla por intentar escapar la una de la otra. Muerdes mi cuello y me retuerzo bajo tus caderas pero no suelto tus piernas, al contrario las cojo con más fuerza. Bajas tu boca hasta mis pezones y los besas, los lames, no sueltas mis muñecas, estiras mis brazos sobre mi cabeza y con una mano sujetas, mis manos. No creí que tuvieses tanta fuerza en tus brazos, con tu mano libre tocas mi pecho, lo acaricias y juegas con mis pezones pellizcándolos, rozándolos con la palma de la mano.
Sigo moviendo mis caderas bajo tu cuerpo, decido entonces relajarme abro mis piernas así tus muslos se entrelazan con los míos, tu sexo se frota con mi pierna, y a la vez mi sexo se frota con la tuya, siento como te humedeces, como poco a poco nos vamos excitando, te siento mojada, Quiero liberarme de tus manos pero no puedo, quiero acariciarte, tocarte, rozarte, tu no me dejas, bajas tu mano, me abres aún más y frotas mi sexo muy lentamente de manera suave pero firme, me vuelvo loca, respiro agitada en tu boca, en tu oído, en tu cuello.
Sigues acariciando mi sexo, me abres los labios y tocas mi clítoris, lo frotas, lo pellizcas, y lo vuelves a frotar, pasas tu dedo por todo mi ser. Humedeciéndome por completo, me metes un dedo y juegas en mi interior, lo sacas y lo vuelves a meter, una y otra vez, y otra vez y otra vez, haciendo que sienta un fuego desde mi interior y recorra todo mi cuerpo, esto hace que me mueva al compas de tus movimientos elevando mis caderas con cada movimiento de tu mano, no dejas de besarme y de susurrarme al oído. Estoy a punto de correrme, pero no quiero hacerlo aún, quiero seguir disfrutando de tus caricias.
Me besas los pechos, lames mis pezones otra vez y recorres mi cuello con tu lengua, hasta llegar a mis hombros, escucho tu respiración muy cerca de mi oído. Frotas mi clítoris el cual ya esta hinchado y duro y a la vez metes otro dedo en mi interior, mis fluidos comienzan a emanar de mí mojando tu mano y lubricando mi entrepierna, me corro en medio de una oleada de calor, mi cuerpo se contrae y mi respiración se acelera. Sacas tu mano lentamente y las llevas a mis labios, los acaricias y los besas. Hacemos el amor lenta y delicadamente toda la tarde, mientras, fuera la tormenta parece que amina. Has conseguido que me olvide de ella por unas horas y me sienta protegida, gracias a tus juegos, a tus caricias, a tus besos.
Me siento protegida en tus brazos, siento tu calor hasta puedo sentir el latir de tu corazón, escucho tu respiración en mi oído, cierro los ojos y siento que estoy flotando. Me abrazas fuerte cada vez que suena un trueno, suspiro y me doy la vuelta, te miro a los ojos, miro la redondez de tus labios y los beso muy suavemente, los muerdo y sonrio. Acaricio tu pelo, aparto un mechón, y vuelvo a acariciar tu rostro, recorro con mi dedo tus cejas, tus ojos, tus mejillas, tus labios, besas mi dedo, lo chupas. Te vuelvo a besar, y me coloco encima de ti, beso tu cuello, tus hombros, tu boca, muerdo tus labios, me gusta morderlos. Atrapo tu labio inferior con mis dientes y lo lamo con la punta de mi lengua, lo libero, y me besas, juegas con mi piercing, me excito, y voy bajando por tu pecho, sin dejar de besarte, me detengo en tus pechos, los lamo, los chupo, los succiono, los acaricio con suavidad, lamiendo tus pezones que comienzan a endurecerse, hago círculos con la lengua alrededor de él y de su aureola. Los beso, y voy bajando por tu vientre con pequeños besos hasta tu ombligo, beso cada parte de tu vientre, de tus caderas.
Beso tus caderas, las muerdo, las acaricio. Vuelvo a tu boca y nos fundimos en un beso cálido, en un beso casi eterno. Me abrazas y acaricias mi espalda, la recorres de arriba abajo haciendo erizar mi piel, me giras y quedas sobre mí, me coges de las muñecas inmovilizándome casi por completo, solo puedo mover mis caderas y mis piernas, con ellas atrapo las tuyas y comenzamos una batalla por intentar escapar la una de la otra. Muerdes mi cuello y me retuerzo bajo tus caderas pero no suelto tus piernas, al contrario las cojo con más fuerza. Bajas tu boca hasta mis pezones y los besas, los lames, no sueltas mis muñecas, estiras mis brazos sobre mi cabeza y con una mano sujetas, mis manos. No creí que tuvieses tanta fuerza en tus brazos, con tu mano libre tocas mi pecho, lo acaricias y juegas con mis pezones pellizcándolos, rozándolos con la palma de la mano.
Sigo moviendo mis caderas bajo tu cuerpo, decido entonces relajarme abro mis piernas así tus muslos se entrelazan con los míos, tu sexo se frota con mi pierna, y a la vez mi sexo se frota con la tuya, siento como te humedeces, como poco a poco nos vamos excitando, te siento mojada, Quiero liberarme de tus manos pero no puedo, quiero acariciarte, tocarte, rozarte, tu no me dejas, bajas tu mano, me abres aún más y frotas mi sexo muy lentamente de manera suave pero firme, me vuelvo loca, respiro agitada en tu boca, en tu oído, en tu cuello.
Sigues acariciando mi sexo, me abres los labios y tocas mi clítoris, lo frotas, lo pellizcas, y lo vuelves a frotar, pasas tu dedo por todo mi ser. Humedeciéndome por completo, me metes un dedo y juegas en mi interior, lo sacas y lo vuelves a meter, una y otra vez, y otra vez y otra vez, haciendo que sienta un fuego desde mi interior y recorra todo mi cuerpo, esto hace que me mueva al compas de tus movimientos elevando mis caderas con cada movimiento de tu mano, no dejas de besarme y de susurrarme al oído. Estoy a punto de correrme, pero no quiero hacerlo aún, quiero seguir disfrutando de tus caricias.
Me besas los pechos, lames mis pezones otra vez y recorres mi cuello con tu lengua, hasta llegar a mis hombros, escucho tu respiración muy cerca de mi oído. Frotas mi clítoris el cual ya esta hinchado y duro y a la vez metes otro dedo en mi interior, mis fluidos comienzan a emanar de mí mojando tu mano y lubricando mi entrepierna, me corro en medio de una oleada de calor, mi cuerpo se contrae y mi respiración se acelera. Sacas tu mano lentamente y las llevas a mis labios, los acaricias y los besas. Hacemos el amor lenta y delicadamente toda la tarde, mientras, fuera la tormenta parece que amina. Has conseguido que me olvide de ella por unas horas y me sienta protegida, gracias a tus juegos, a tus caricias, a tus besos.
miércoles, 26 de mayo de 2010
La carretera
Vamos en tu coche, con la música a tope por la carretera, es un día de verano y hace bastante calor, no tenemos un destino fijo, solo vamos donde nos apetezca. Ya llevas 3 horas conduciendo y es tiempo de parar, estas algo cansada y necesitamos estirar las piernas, llegamos a una gasolinera donde nos detenemos, cogemos unos refrescos y algo para comer, después de un rato seguimos viaje, pero esta vez soy yo la que conduce.
Te miro de reojo y noto que llevas una camiseta de tirantes con un escote que insinúa tus pechos, esos pechos que tantas veces bese, acaricie, en los que dormí y amanecí más de una vez. Intento apartar mi vista de ellos, pero no es fácil. Centro mi vista en la carretera y mi atención en la música, mi mano está en la palanca de marchas, la coges y la acaricias, luego la llevas a tu entrepierna, y te frotas, llevas unos pantalones cortos y finos, los desabrochas y metes mi mano en ellos.
– Así no puedo conducir, - te digo. –Ah sí?, Y por qué no? – Tú qué crees?, Quieres que tengamos un accidente?, de veras que con estas distracciones no puedo conducir, recuerda que soy conductora novel. – Jaja, chica tonta, sí que puedes. Me sacas la mano y me chupas los dedos, y siento un hormigueo en mi cuerpo.
Llegamos a un pueblecillo y hacemos noche allí, ya es tarde, por lo que cenamos un bocadillo rápido y luego nos iremos a dormir, una vez en la habitación del hostal, voy al WC y lleno la bañera, tomaré un baño de espuma, el viaje me ha “estresado”. Pongo el gel para hacer espuma y cuando la temperatura del agua está a punto, me meto y me relajo, unos minutos después apareces por la puerta completamente desnuda, me quedo sin aliento. Te acercas y te metes dentro, estamos frente a frente, mis ojos están clavados en tus pechos que sobresalen a medias del agua. Aparto mi mirada de ellos, ahora miro tus labios, estamos quietas y en silencio, tocas con tu pie mi sexo, te miro y sonríes, sigues con tus movimientos, dejo que hagas de mi lo que quieras. Es una sensación extraña y me gusta, hago lo mismo que tu e imito tus movimientos por un momento, luego me levanto y me siento entre tus piernas de espaldas a ti, me abrazas y apoyo mi cabeza en tu hombro, me besas con suaves besos en el cuello, suspiro y te pido que continúes.
Nuestros dedos están entrelazados, llevo una mano a mi pecho y la otra a mi sexo, encuentras mi clítoris, lo frotas suavemente, está hinchado, duro, lo acaricias, me metes un dedo mientras con el otro frotas mi clítoris, el agua se sale de la bañera, me agito cada vez más. Siento tu sexo palpitar en mi cintura, me froto contra él y escucho como jadeas en mi oreja. Me muerdes la oreja, me besas el cuello, tus besos son más intensos, llevo mi mano a tu cuello y con la otra intento sujetarme al borde de la bañera, giro mi cara y busco con urgencia tu boca, nos besamos, tú sigues con tus movimientos, sigues jugando con tus dedos dentro de mí, tus movimientos son más intensos, más rápidos. Siento una oleada que invade mi cuerpo, desde mis pies hasta mi cabeza, me retuerzo con espasmos que anuncia que estoy llegando al orgasmo, me corro y mi cuerpo se contrae, intento volver a normalizar mi respiración, respiro profundamente, tus dedos no salen de mi interior y nos seguimos besando, así nos quedamos un rato, hasta que sueltas una risita burlona, nos reímos juntas, sacas tus dedos, me abrazas y me vuelves a besar.
Salimos de la bañera, nos secamos, te cojo de la cintura y tiro de ti, nuestros pechos se rozan, pones primero una pierna alrededor de mi cintura y luego la otra, de manera que ambas rodean mi cintura, siento el calor de tu sexo en mi vientre, te llevo a la cama, me tumbo sobre ti, y te beso, beso todo tu cuerpo, tu cuello, tus pechos, tu vientre, tus caderas. Acaricio tus piernas, tu vientre, tu ombligo. Te doy la vuelta y hago lo mismo con tu espalda, recorro con el dedo el tatoo que llevas a la altura de tus riñones, recorro cada línea del animal, voy bajando y beso tus nalgas, las acaricio, son suaves como el terciopelo, lisas, te giras y beso el interior de tus muslos, beso tus ingles, las lamo, abro tus labios y beso tu clítoris, lo froto, lo chupo, lo muerdo, gimes de placer, te agitas, te mueves al ritmo de mi lengua, mi piercing lleva una bola de goma con una especie de pinchos suaves. Recorro cada pliegue, cada milímetro, cada parte de tu sexo, tu clítoris se hincha y se endurece cada vez que lo toco con mi piercing. Tus jugos empiezan a fluir de tu interior, mojan mis labios, mi boca, mi garganta. Sigo besando todo tu cuerpo antes que te corras, trepo por tus caderas hasta llegar a tu cuello, lo muerdo, lo beso, bajo mi mano y estimulo tu sexo caliente y mojado, con destreza y firmeza, te corres mojando por completo mi mano y mis dedos, te abrazo y te beso, nos quedamos así, agitadas hasta caer en un sueño profundo.
Estoy dormida boca abajo y me despierto al notar tus manos en mis muslos, me los separas y siento tu lengua en mi sexo, la siento que entra y sale, entra y sale. Juegas con mi clítoris aún dormido, que se empieza a endurecer, no me muevo, solo abro más mis piernas para que puedas saborear más mi sexo, no dejas de acariciar mis nalgas, las frotas, las aprietas mientras tu lengua recorre mi clítoris en círculos. De repente te paras, me giras y vuelves a hundir tu cara, pasas tu lengua por todo mi sexo de arriba abajo, lo vuelves a hacer y jadeo de placer. Te reincorporas, subes hasta mis caderas me abres las piernas cruzas tus piernas con las mías, de manera que nuestros sexos pueden tocarse, nos frotamos enérgicamente primero y luego muy lentamente, acompasadamente, nuestros clítoris se frotan, y empezamos a mojarnos, siento palpitar tu sexo en el mío, siento tus fluidos mojar mis muslos, mis ingles, estiras una mano y me acaricias los pechos, luego mis labios, no dejamos de movernos, cada vez estoy más excitada, más agitada estoy a punto de correrme, me pides que lo hagamos juntas, te espero, bajo mi mano y alcanzo tu clítoris, lo froto, lo estimulo, estas muy mojada, y ardiente. Nos corremos al mismo tiempo, nuestros fluidos se mezclan y caen por nuestros muslos, recorriendo nuestros sexos. Te recuestas a mi lado y me susurras al oído que tenías hambre y no ibas a quedarte con las ganas.
Te miro de reojo y noto que llevas una camiseta de tirantes con un escote que insinúa tus pechos, esos pechos que tantas veces bese, acaricie, en los que dormí y amanecí más de una vez. Intento apartar mi vista de ellos, pero no es fácil. Centro mi vista en la carretera y mi atención en la música, mi mano está en la palanca de marchas, la coges y la acaricias, luego la llevas a tu entrepierna, y te frotas, llevas unos pantalones cortos y finos, los desabrochas y metes mi mano en ellos.
– Así no puedo conducir, - te digo. –Ah sí?, Y por qué no? – Tú qué crees?, Quieres que tengamos un accidente?, de veras que con estas distracciones no puedo conducir, recuerda que soy conductora novel. – Jaja, chica tonta, sí que puedes. Me sacas la mano y me chupas los dedos, y siento un hormigueo en mi cuerpo.
Llegamos a un pueblecillo y hacemos noche allí, ya es tarde, por lo que cenamos un bocadillo rápido y luego nos iremos a dormir, una vez en la habitación del hostal, voy al WC y lleno la bañera, tomaré un baño de espuma, el viaje me ha “estresado”. Pongo el gel para hacer espuma y cuando la temperatura del agua está a punto, me meto y me relajo, unos minutos después apareces por la puerta completamente desnuda, me quedo sin aliento. Te acercas y te metes dentro, estamos frente a frente, mis ojos están clavados en tus pechos que sobresalen a medias del agua. Aparto mi mirada de ellos, ahora miro tus labios, estamos quietas y en silencio, tocas con tu pie mi sexo, te miro y sonríes, sigues con tus movimientos, dejo que hagas de mi lo que quieras. Es una sensación extraña y me gusta, hago lo mismo que tu e imito tus movimientos por un momento, luego me levanto y me siento entre tus piernas de espaldas a ti, me abrazas y apoyo mi cabeza en tu hombro, me besas con suaves besos en el cuello, suspiro y te pido que continúes.
Nuestros dedos están entrelazados, llevo una mano a mi pecho y la otra a mi sexo, encuentras mi clítoris, lo frotas suavemente, está hinchado, duro, lo acaricias, me metes un dedo mientras con el otro frotas mi clítoris, el agua se sale de la bañera, me agito cada vez más. Siento tu sexo palpitar en mi cintura, me froto contra él y escucho como jadeas en mi oreja. Me muerdes la oreja, me besas el cuello, tus besos son más intensos, llevo mi mano a tu cuello y con la otra intento sujetarme al borde de la bañera, giro mi cara y busco con urgencia tu boca, nos besamos, tú sigues con tus movimientos, sigues jugando con tus dedos dentro de mí, tus movimientos son más intensos, más rápidos. Siento una oleada que invade mi cuerpo, desde mis pies hasta mi cabeza, me retuerzo con espasmos que anuncia que estoy llegando al orgasmo, me corro y mi cuerpo se contrae, intento volver a normalizar mi respiración, respiro profundamente, tus dedos no salen de mi interior y nos seguimos besando, así nos quedamos un rato, hasta que sueltas una risita burlona, nos reímos juntas, sacas tus dedos, me abrazas y me vuelves a besar.
Salimos de la bañera, nos secamos, te cojo de la cintura y tiro de ti, nuestros pechos se rozan, pones primero una pierna alrededor de mi cintura y luego la otra, de manera que ambas rodean mi cintura, siento el calor de tu sexo en mi vientre, te llevo a la cama, me tumbo sobre ti, y te beso, beso todo tu cuerpo, tu cuello, tus pechos, tu vientre, tus caderas. Acaricio tus piernas, tu vientre, tu ombligo. Te doy la vuelta y hago lo mismo con tu espalda, recorro con el dedo el tatoo que llevas a la altura de tus riñones, recorro cada línea del animal, voy bajando y beso tus nalgas, las acaricio, son suaves como el terciopelo, lisas, te giras y beso el interior de tus muslos, beso tus ingles, las lamo, abro tus labios y beso tu clítoris, lo froto, lo chupo, lo muerdo, gimes de placer, te agitas, te mueves al ritmo de mi lengua, mi piercing lleva una bola de goma con una especie de pinchos suaves. Recorro cada pliegue, cada milímetro, cada parte de tu sexo, tu clítoris se hincha y se endurece cada vez que lo toco con mi piercing. Tus jugos empiezan a fluir de tu interior, mojan mis labios, mi boca, mi garganta. Sigo besando todo tu cuerpo antes que te corras, trepo por tus caderas hasta llegar a tu cuello, lo muerdo, lo beso, bajo mi mano y estimulo tu sexo caliente y mojado, con destreza y firmeza, te corres mojando por completo mi mano y mis dedos, te abrazo y te beso, nos quedamos así, agitadas hasta caer en un sueño profundo.
Estoy dormida boca abajo y me despierto al notar tus manos en mis muslos, me los separas y siento tu lengua en mi sexo, la siento que entra y sale, entra y sale. Juegas con mi clítoris aún dormido, que se empieza a endurecer, no me muevo, solo abro más mis piernas para que puedas saborear más mi sexo, no dejas de acariciar mis nalgas, las frotas, las aprietas mientras tu lengua recorre mi clítoris en círculos. De repente te paras, me giras y vuelves a hundir tu cara, pasas tu lengua por todo mi sexo de arriba abajo, lo vuelves a hacer y jadeo de placer. Te reincorporas, subes hasta mis caderas me abres las piernas cruzas tus piernas con las mías, de manera que nuestros sexos pueden tocarse, nos frotamos enérgicamente primero y luego muy lentamente, acompasadamente, nuestros clítoris se frotan, y empezamos a mojarnos, siento palpitar tu sexo en el mío, siento tus fluidos mojar mis muslos, mis ingles, estiras una mano y me acaricias los pechos, luego mis labios, no dejamos de movernos, cada vez estoy más excitada, más agitada estoy a punto de correrme, me pides que lo hagamos juntas, te espero, bajo mi mano y alcanzo tu clítoris, lo froto, lo estimulo, estas muy mojada, y ardiente. Nos corremos al mismo tiempo, nuestros fluidos se mezclan y caen por nuestros muslos, recorriendo nuestros sexos. Te recuestas a mi lado y me susurras al oído que tenías hambre y no ibas a quedarte con las ganas.
sábado, 22 de mayo de 2010
Fin de Semana Especial
Me pasas a buscar por mi piso, subimos a tu coche y conduces sin más, vamos a cenar a una pizzería, es un sitio tranquilo y con poca gente, escogemos una mesa casi escondida del resto de los que están allí. Nos toman el pedido y mientras esperamos, nos besamos y tonteamos un rato. Hablamos de nuestras cosas y de cómo nos fue el día, nos traen las pizzas, cenamos y luego nos tomamos los cafés, nos cogemos de la mano y la acaricio con el pulgar, como siempre tu piel es suave y tersa; nos miramos a los ojos y sonreímos, me acerco a ti y te beso suavemente, acaricio tus mejillas y tu barbilla. Pedimos la cuenta y nos vamos, antes de volver al coche damos una vuelta por la ciudad cogidas de la cintura, caminamos sin rumbo, solo disfrutamos del momento, siento como si el resto de la gente no existiese, tan solo tú y yo. Estamos volviendo al coche y te pido que vayamos a nuestro lugar especial, al llegar aparcamos bajamos y cojo del maletero una manta.
Caminamos hasta los arboles y en un claro nos detenemos, el cielo está despejado y hay estrellas, nos tumbamos una a lado de la otra muy juntas. Te cojo de la mano y entrelazamos los dedos, nos quedamos en silencio, solo se escucha el ruido de la ciudad a lo lejos, aunque esta algo oscuro, giro la cabeza y te observo, observo como la luna ilumina tu rostro, llevas un brillo especial esta noche, no sé describirlo, solo sé que es distinto a los demás días, me gusta mirarte en silencio e intentar escuchar tus pensamientos, cosa que no logro hacer, por eso escucho tu respiración, acompasada, suave. Me acerco más aun a ti y recuesto mi cabeza en tu pecho, siento el latir de tu corazón es rítmico, acaricio tu vientre y juego con tu ombligo y noto como se acelera el ritmo de tu corazón, me divierte hacerlo. Me reincorporo sobre un brazo, te cojo de la cara y te beso, sonrío y te vuelvo a besar. Apoyo mi cabeza sobre tu hombro y suspiro, así nos quedamos contemplando el cielo y las estrellas.
Cuando volvemos al coche, me detengo, te cojo por la cintura y te atraigo hacia mí, te abrazo y deseo que el tiempo se detenga, para poder estar así contigo. Al día siguiente quedamos para ir a dar una vuelta en bici por el borde del rio y disfrutar del sol y de la tarde, un día perfecto para disfrutar de ti y de tu compañía. Un día para que estemos juntas y disfrutemos más la una de la otra, llegamos a un monte, dejamos nuestras bicis y subimos por él, ya en la cima nos sentamos a descansar y a contemplar del paisaje.
A la noche al despedirme de ti, te beso y te abrazo, te susurro al oído gracias por haber pasado este finde conmigo, solo tú y yo, un finde distinto a los demás, haciendo otras cosas, que las que solemos hacer siempre, porque aunque el sexo es importante en una relación, también podemos hacer otras cosas, que no solo para eso quiero que estés a mi lado, espero disfrutar muchos momentos como el de estos días.
Caminamos hasta los arboles y en un claro nos detenemos, el cielo está despejado y hay estrellas, nos tumbamos una a lado de la otra muy juntas. Te cojo de la mano y entrelazamos los dedos, nos quedamos en silencio, solo se escucha el ruido de la ciudad a lo lejos, aunque esta algo oscuro, giro la cabeza y te observo, observo como la luna ilumina tu rostro, llevas un brillo especial esta noche, no sé describirlo, solo sé que es distinto a los demás días, me gusta mirarte en silencio e intentar escuchar tus pensamientos, cosa que no logro hacer, por eso escucho tu respiración, acompasada, suave. Me acerco más aun a ti y recuesto mi cabeza en tu pecho, siento el latir de tu corazón es rítmico, acaricio tu vientre y juego con tu ombligo y noto como se acelera el ritmo de tu corazón, me divierte hacerlo. Me reincorporo sobre un brazo, te cojo de la cara y te beso, sonrío y te vuelvo a besar. Apoyo mi cabeza sobre tu hombro y suspiro, así nos quedamos contemplando el cielo y las estrellas.
Cuando volvemos al coche, me detengo, te cojo por la cintura y te atraigo hacia mí, te abrazo y deseo que el tiempo se detenga, para poder estar así contigo. Al día siguiente quedamos para ir a dar una vuelta en bici por el borde del rio y disfrutar del sol y de la tarde, un día perfecto para disfrutar de ti y de tu compañía. Un día para que estemos juntas y disfrutemos más la una de la otra, llegamos a un monte, dejamos nuestras bicis y subimos por él, ya en la cima nos sentamos a descansar y a contemplar del paisaje.
A la noche al despedirme de ti, te beso y te abrazo, te susurro al oído gracias por haber pasado este finde conmigo, solo tú y yo, un finde distinto a los demás, haciendo otras cosas, que las que solemos hacer siempre, porque aunque el sexo es importante en una relación, también podemos hacer otras cosas, que no solo para eso quiero que estés a mi lado, espero disfrutar muchos momentos como el de estos días.
lunes, 17 de mayo de 2010
Internet
Otra vez en mi habitación, estamos mirando una serie y como tengo 2 portátiles te propongo un juego, nos conectaremos MSN y tendremos cibersexo. La idea te gusta, nos ponemos de espaldas, una en cada punta de la habitación, conectamos las cámaras y empezamos la conversación. Primero te pido que nos presentemos, lo hacemos con nombres falsos, te pido que me digas qué te gustaría hacer, luego yo hago lo mismo. Te pido que te quites la camisa, te quedas en sujetador, te pido que te toques los pechos, pero con suavidad, que los acaricies, ahora eres tú la que me pide que me quite TODA la parte de arriba, lo hago, y quedo al desnudo ante ti, me pides que me humedezca los pezones, me chupo los dedos y me los toco, los recorro con los dedos. Te quitas el sujetador y tus pechos quedan al descubierto ante mis ojos, me gusta lo que veo, toco la pantalla y cierro los ojos, respiro profundamente y exhalo un largo suspiro, es una situación un tanto extraña porque puedo verte, sentir que estas a mi lado, pero no puedo tocarte. Seguimos con nuestra charla sexual, Este juego se está poniendo interesante, sigo tocando mis pechos mientras miro los tuyos, te pido que te pongas de pie y metas tu mano en las bragas lentamente, y te acaricies, esa imagen me pone cachonda, mas aun de lo que estoy, quiero girarme y verte en directo, pero la única regla que existe me lo impide.
Te tengo a menos de 1 metro de mí, y mi corazón se acelera, con la imagen que retienen mis ojos, escucho como jadeas, como tu respiración se hace más rápida. Bajas tus bragas y me enseñas tu sexo rosado, ardiente, mojado, ahora veo como te tocas, como mueves con destreza tu mano, estoy empezando a querer dejar de jugar y hacerte el amor ya mismo; pero me contengo con todas mis fuerzas aunque me es muy difícil hacerlo. Intento calmarme, intento relajarme, pero me es imposible, contengo la respiración otra vez y sigo mirando la pantalla del ordenador, veo que tu mano se va mojando cada vez más, te corres y sacas tu mano, la llevas a tus pechos y te los acaricias. Ahora tu me pides que me masturbe para ti, yo que ya estoy húmeda, me las arreglo como puedo para sentarme y abrirme de piernas ante la cámara, para que tengas una mejor visión de mis movimientos, escucho que de tus labios sale un gemido, toco mis labios, los acaricio una y otra vez, los abro y estimulo mi clítoris, que se hincha al instante, se endurece, mis dedos están completamente mojados, meto mi dedo y lo saco, lo vuelvo a meter y lo vuelvo a sacar, me dices que estas excitándote, que no pare de tocarme, que lo haga lentamente, que lo haga como tú lo dices. Me giro y te digo que si quieres dejamos el juego a un lado y como respuesta obtengo un NO rotundo, disfrutas con este juego y llegaras hasta el final.
Sigo tocándome, mi respiración se hace más difícil, estoy muy excitada y cuando llego al orgasmo, ahogo un quejido que apenas es audible. Me quedo quieta hasta que mi respiración se restablece, ya casi nuestra charla se acaba, se huele en el aire la excitación, el olor a sexo a nuestros cuerpos. Vuelvo a excitarme de saber que te tengo muy cerca, pero a la vez estas lejos, Para mi sorpresa veo como empiezas a tocarte otra vez, como te tocas los pechos, sigo sintiéndome extraña, te escucho detrás mío como jadeas, como te mueves, pero no puedo moverme, solo puedo mirarte atraves de la cam, casi percibo el olor de tu sexo.
Seguimos una hora más, entonces pongo fin al juego y te digo que nos vayamos a la cama. Guardamos los portátiles y pasamos a la acción, como ya estamos lo bastante húmedas y excitadas, nos acariciamos con frenesí, lamo tus hombros, tu cuello y sin perder el tiempo, me pierdo en tu sexo, saboreo tus jugos, saboreo tu cuerpo, tu ser, te corres, subo y te beso en los labios, beso tu cuello con pequeños besos, mis manos acarician tus muslos, los separan, los abren, toco tus labios ardientes, hinchados, palpitantes, los abro y froto tu clítoris, duro, chorreante, caliente, meto 2 dedos y juego en tu interior, te retuerces y gimes, te corres sin dejar de jadear en mis oído. Lamo cada pliegue de tu sexo, cada milimetro, beso tus ingles, succiono tu clitoris, delicadamente lo atrapo entre mis dientes y lo chupo, tus jugos salen de tu interior, recorriendo mis labios, mi boca. Te vuelvo a besar, te abrazo, y te acaricio la espalda. Ha sido una experiencia única y la volveremos a repetir.
Te tengo a menos de 1 metro de mí, y mi corazón se acelera, con la imagen que retienen mis ojos, escucho como jadeas, como tu respiración se hace más rápida. Bajas tus bragas y me enseñas tu sexo rosado, ardiente, mojado, ahora veo como te tocas, como mueves con destreza tu mano, estoy empezando a querer dejar de jugar y hacerte el amor ya mismo; pero me contengo con todas mis fuerzas aunque me es muy difícil hacerlo. Intento calmarme, intento relajarme, pero me es imposible, contengo la respiración otra vez y sigo mirando la pantalla del ordenador, veo que tu mano se va mojando cada vez más, te corres y sacas tu mano, la llevas a tus pechos y te los acaricias. Ahora tu me pides que me masturbe para ti, yo que ya estoy húmeda, me las arreglo como puedo para sentarme y abrirme de piernas ante la cámara, para que tengas una mejor visión de mis movimientos, escucho que de tus labios sale un gemido, toco mis labios, los acaricio una y otra vez, los abro y estimulo mi clítoris, que se hincha al instante, se endurece, mis dedos están completamente mojados, meto mi dedo y lo saco, lo vuelvo a meter y lo vuelvo a sacar, me dices que estas excitándote, que no pare de tocarme, que lo haga lentamente, que lo haga como tú lo dices. Me giro y te digo que si quieres dejamos el juego a un lado y como respuesta obtengo un NO rotundo, disfrutas con este juego y llegaras hasta el final.
Sigo tocándome, mi respiración se hace más difícil, estoy muy excitada y cuando llego al orgasmo, ahogo un quejido que apenas es audible. Me quedo quieta hasta que mi respiración se restablece, ya casi nuestra charla se acaba, se huele en el aire la excitación, el olor a sexo a nuestros cuerpos. Vuelvo a excitarme de saber que te tengo muy cerca, pero a la vez estas lejos, Para mi sorpresa veo como empiezas a tocarte otra vez, como te tocas los pechos, sigo sintiéndome extraña, te escucho detrás mío como jadeas, como te mueves, pero no puedo moverme, solo puedo mirarte atraves de la cam, casi percibo el olor de tu sexo.
Seguimos una hora más, entonces pongo fin al juego y te digo que nos vayamos a la cama. Guardamos los portátiles y pasamos a la acción, como ya estamos lo bastante húmedas y excitadas, nos acariciamos con frenesí, lamo tus hombros, tu cuello y sin perder el tiempo, me pierdo en tu sexo, saboreo tus jugos, saboreo tu cuerpo, tu ser, te corres, subo y te beso en los labios, beso tu cuello con pequeños besos, mis manos acarician tus muslos, los separan, los abren, toco tus labios ardientes, hinchados, palpitantes, los abro y froto tu clítoris, duro, chorreante, caliente, meto 2 dedos y juego en tu interior, te retuerces y gimes, te corres sin dejar de jadear en mis oído. Lamo cada pliegue de tu sexo, cada milimetro, beso tus ingles, succiono tu clitoris, delicadamente lo atrapo entre mis dientes y lo chupo, tus jugos salen de tu interior, recorriendo mis labios, mi boca. Te vuelvo a besar, te abrazo, y te acaricio la espalda. Ha sido una experiencia única y la volveremos a repetir.
martes, 11 de mayo de 2010
El Avión
La próxima semana cogeremos nuestras vacaciones, nos iremos por Sudamérica, recorreremos un par de países y luego volveremos a Europa, a la rutina. El jueves por la noche te quedas a dormir en casa, así por la mañana del viernes salimos juntas hacia el aeropuerto. Después de la cena, tomamos el café y nos vamos a dormir…dormir? Bueno no precisamente dormir es la palabra. No te pones el pijama que te di, sino tan solo el tanga sexy que sabes que me gusta, no me dejas que me ponga mi pijama o sea que yo también estoy en tanga. Nos metemos en la cama y nos abrazamos, nos quedamos así un rato, hasta que nos besamos, pero es un beso tímido al principio que va aumentando su calor, su pasión.
Beso tu cuello, tus hombros, voy bajando con mis besos por tu cuerpo, beso tus pechos, tus pezones, los saboreo, los muerdo con delicadeza, los chupo, los lamo hasta hacer que tu cuerpo se sacuda por la excitación. Sigo recorriendo tu cuerpo con mi boca, sin dejar un solo centímetro olvidado. Oigo tu respiración acompasada, tus manos revuelven mi pelo, empujan mi cabeza hacia abajo, tus caderas comienzan a moverse. Llego a tu pubis, lo acaricio con mi mano, lo beso sin preámbulos. Lentamente bajo tu tanga hasta los tobillos y los quito, beso tus rodillas, tus muslos, separo tus piernas y lamo su interior, tus ingles, y otra vez tu pubis, vuelvo a tus ingles, moviendo mi lengua de arriba hacia abajo, me pides que no pare, yo solo por llevarte la contraria dejo de hacerlo y subo a tu boca, con mi pierna froto tu sexo, noto que estas húmeda, mi mano esta en tu pecho jugando con tu pezón, acariciándolo, excitándolo, me la coges y la llevas hacia tu sexo, me dices – Tócame ahora. Me sonrío y te digo –No, todavía no, eres un poco impaciente. Vuelvo a poner mi mano en tu pecho, rozo tu pezón con la palma, te empiezas a excitar cada vez más. – Por favor hazlo ya, me susurras al oído, accedo a tus peticiones y juego con tus rizos ya húmedos.
Acaricio tus labios, tu clítoris y meto un dedo en tu interior primero y luego otro, sin dejar de estimularte el clítoris con el pulgar, jadeas en mi oído, eso me pone como una moto, muerdes con fuerza mi cuello, tanto que me aparto momentáneamente de ti. Mis movimientos son más intensos, te beso en los labios, recorro con mi lengua tu cuello, tus hombros, tus manos recorren mi espalda suavemente. De repente me detengo por completo, me limito a mirarte y a escuchar tu respiración agitada. – Qué haces, por qué te paras?- me preguntas, te beso en silencio y sonrío. Bajo por tu cuerpo y llego al piercing de tu ombligo, juego con él, como estas cada vez mas excitada, no pierdo más el tiempo y me pongo entre tus piernas, abro tus labios y recorro con mi lengua todo tu sexo, tus pliegues, tus labios, tus ingles, tan despacio y profundo que mueves tus caderas hacia mi cara. Siento tus jugos en mis labios, siento como te corres, como llegas al orgasmo, escucho tu voz liberando un jadeo que parecía prisionero de tu garganta. Me pongo a tu lado y nos abrazamos y nos dormimos casi de inmediato, con nuestros cuerpos entrelazados y agitados por la excitación del momento.
A la tarde/noche del día siguiente, cogemos el avión, el vuelo transcurre sin novedades. Nos besamos repetidas veces, y vamos cogidas de la mano la mayor parte del tiempo. Por la noche después de la cena y cuando todo el avión está durmiendo, me pides que te siga, nos metemos en el WC y te abalanzas sobre mí, te sientas en el pequeño WC, yo estoy de pie frente a ti, me desabrochas la camisa que llevo puesta y levantas el sujetador, besas mis pezones con fuerza al tiempo que cojo tu cabeza, tus manos rodean mi cintura, lames mis pezones y sientes como poco a poco se van endureciendo con cada movimiento de tu lengua. Se me va erizando la piel cada vez mas y tu lo notas, te miro y tú me sonríes bajo mi cabeza y te beso en los labios, los muerdo y te vuelvo a besar, mientras me desabrochas los pantalones, bajas mi cremallera y metes la mano entre mis bragas, como estamos en una posición incómoda dado lo estrecho del sitio, te pones de pie, abres mis labios y empiezas a acariciar mi ya hinchado clítoris, estoy poco húmeda por lo que me haces subir al WC de modo que mi sexo casi queda a la altura de tu cara, estoy en una pose muy incómoda por lo que intentas hacer lo mejor posible, besas y chupas mi clítoris, lo lames, y cuando ya estoy a punto de correrme, llaman a la puerta. Nos quedamos quietas y en silencio. – Un momento - Dices y sigues donde te habías quedado, quieres acabar antes que sea tarde. Me metes dos dedos, para ayudarme a correrme más rápido, mis piernas flaquean, vuelven a llamar a la puerta. Juegas con tu lengua en mi clítoris y no tardo en correrme en tu boca, me vuelvo a vestir nos sonreímos me das un beso y salimos. Fuera una monja era la que llamaba tan insistentemente, le sonreímos, te cojo de la mano y nos alejamos por el pasillo, ella no da crédito a lo que está viendo, murmura algo, debe estar rezando. No olvidare esta experiencia por mucho tiempo que pase.
Beso tu cuello, tus hombros, voy bajando con mis besos por tu cuerpo, beso tus pechos, tus pezones, los saboreo, los muerdo con delicadeza, los chupo, los lamo hasta hacer que tu cuerpo se sacuda por la excitación. Sigo recorriendo tu cuerpo con mi boca, sin dejar un solo centímetro olvidado. Oigo tu respiración acompasada, tus manos revuelven mi pelo, empujan mi cabeza hacia abajo, tus caderas comienzan a moverse. Llego a tu pubis, lo acaricio con mi mano, lo beso sin preámbulos. Lentamente bajo tu tanga hasta los tobillos y los quito, beso tus rodillas, tus muslos, separo tus piernas y lamo su interior, tus ingles, y otra vez tu pubis, vuelvo a tus ingles, moviendo mi lengua de arriba hacia abajo, me pides que no pare, yo solo por llevarte la contraria dejo de hacerlo y subo a tu boca, con mi pierna froto tu sexo, noto que estas húmeda, mi mano esta en tu pecho jugando con tu pezón, acariciándolo, excitándolo, me la coges y la llevas hacia tu sexo, me dices – Tócame ahora. Me sonrío y te digo –No, todavía no, eres un poco impaciente. Vuelvo a poner mi mano en tu pecho, rozo tu pezón con la palma, te empiezas a excitar cada vez más. – Por favor hazlo ya, me susurras al oído, accedo a tus peticiones y juego con tus rizos ya húmedos.
Acaricio tus labios, tu clítoris y meto un dedo en tu interior primero y luego otro, sin dejar de estimularte el clítoris con el pulgar, jadeas en mi oído, eso me pone como una moto, muerdes con fuerza mi cuello, tanto que me aparto momentáneamente de ti. Mis movimientos son más intensos, te beso en los labios, recorro con mi lengua tu cuello, tus hombros, tus manos recorren mi espalda suavemente. De repente me detengo por completo, me limito a mirarte y a escuchar tu respiración agitada. – Qué haces, por qué te paras?- me preguntas, te beso en silencio y sonrío. Bajo por tu cuerpo y llego al piercing de tu ombligo, juego con él, como estas cada vez mas excitada, no pierdo más el tiempo y me pongo entre tus piernas, abro tus labios y recorro con mi lengua todo tu sexo, tus pliegues, tus labios, tus ingles, tan despacio y profundo que mueves tus caderas hacia mi cara. Siento tus jugos en mis labios, siento como te corres, como llegas al orgasmo, escucho tu voz liberando un jadeo que parecía prisionero de tu garganta. Me pongo a tu lado y nos abrazamos y nos dormimos casi de inmediato, con nuestros cuerpos entrelazados y agitados por la excitación del momento.
A la tarde/noche del día siguiente, cogemos el avión, el vuelo transcurre sin novedades. Nos besamos repetidas veces, y vamos cogidas de la mano la mayor parte del tiempo. Por la noche después de la cena y cuando todo el avión está durmiendo, me pides que te siga, nos metemos en el WC y te abalanzas sobre mí, te sientas en el pequeño WC, yo estoy de pie frente a ti, me desabrochas la camisa que llevo puesta y levantas el sujetador, besas mis pezones con fuerza al tiempo que cojo tu cabeza, tus manos rodean mi cintura, lames mis pezones y sientes como poco a poco se van endureciendo con cada movimiento de tu lengua. Se me va erizando la piel cada vez mas y tu lo notas, te miro y tú me sonríes bajo mi cabeza y te beso en los labios, los muerdo y te vuelvo a besar, mientras me desabrochas los pantalones, bajas mi cremallera y metes la mano entre mis bragas, como estamos en una posición incómoda dado lo estrecho del sitio, te pones de pie, abres mis labios y empiezas a acariciar mi ya hinchado clítoris, estoy poco húmeda por lo que me haces subir al WC de modo que mi sexo casi queda a la altura de tu cara, estoy en una pose muy incómoda por lo que intentas hacer lo mejor posible, besas y chupas mi clítoris, lo lames, y cuando ya estoy a punto de correrme, llaman a la puerta. Nos quedamos quietas y en silencio. – Un momento - Dices y sigues donde te habías quedado, quieres acabar antes que sea tarde. Me metes dos dedos, para ayudarme a correrme más rápido, mis piernas flaquean, vuelven a llamar a la puerta. Juegas con tu lengua en mi clítoris y no tardo en correrme en tu boca, me vuelvo a vestir nos sonreímos me das un beso y salimos. Fuera una monja era la que llamaba tan insistentemente, le sonreímos, te cojo de la mano y nos alejamos por el pasillo, ella no da crédito a lo que está viendo, murmura algo, debe estar rezando. No olvidare esta experiencia por mucho tiempo que pase.
jueves, 6 de mayo de 2010
La Habitación
Estamos en mi habitación, tu estas sentada en mi cama, tienes un cuaderno en tus manos, y estas escribiendo, yo estoy cerca de ti, observándote, me gusta verte escribir, miro tus manos, la forma en que escribes, miro tu rostro, tus ojos, tu nariz, tus cejas, esas que por temporadas intentas ocultar porque no te gustan, miro con atención tu boca, y el piercing que llevas a un lado de tu labio inferior, detengo mi mirada en ellos, cierro los ojos y me estremezco al ver la imagen de estar besándolos, de rozarlos, de saborearlos, abro los ojos y ahí estas tu mirándome con una leve sonrisa.
-Qué haces?- Me preguntas
-Nada, solo te observo e imagino
- Qué imaginas?
- Cosas, situaciones, momentos.
- Qué cosas?, cuéntamelas, anda.
- Es necesario que te las cuente?, sabes que me da apuro hacerlo. Además ya sabes qué cosas son esas.
- Sí, es necesario y no, no sé qué cosas, es mejor escucharlas que imaginarlas, venga empieza ya.
-Me imagino, besando tus labios, mordiéndolos, saboreándolos, me imagino besando tu cuello, tus hombros, tu garganta y el huequecillo que en ella se forma. Besando tu barbilla, tu pecho, bajando por él, besando cada parte de tu cuerpo, tus caderas…- Esas son algunas de las cosas que imagino, pero si quieres puedo seguir.
-Me gusta – dices y me invitas asentarme a tu lado. – Y qué más te imaginas?
- Qué más?, pues esto – Digo, sentándome a horcajadas de tuyo al tiempo que te quito la camiseta y me quito también la mía.
Nos miramos y mi mirada se desvía a tus labios una vez más, luego a tus pechos. Nos besamos, tus manos recorren mi espalda, la acarician, las mías están en tu cuello, acaricio con mis pulgares los lóbulos de tus orejas, atrapo entre mis dientes tu labio inferior y con la lengua lo chupo, tiro de él y lo vuelvo a besar. Beso tu cuello y tú a la vez besas mis hombros, beso el lóbulo de tu oreja.
Acaricio tu hombro, y pícaramente voy recorriendo tu pecho con mi dedo hasta llegar a tu pezón, lo acaricio con la palma de la mano muy suavemente, te recuesto sobre la cama y me quedo a tu lado mirándote detenidamente. Te quito los pantalones y los míos, me pongo encima de ti con tus piernas entre las mías, nuestros pechos están desnudos, rozándose, me besas, me miras a los ojos y acaricias mi espalda otra vez. Luego yo hundo mi cara en tu cuello, me gusta como hueles, me gusta tu olor, me excita; así nos quedamos un rato, abrazadas.
Me besas el cuello, los hombros, mis pechos los cuales muerdes sin más, te recreas en ellos. Me bajas las bragas, y hundes tu cara en mi sexo, mueves con frenesí tu lengua, recorres mis labios, mi clítoris, mi interior, empiezo a mojarme, a excitarme, a jadear. Me introduces 2 dedos a la vez que chupas mi ya hinchado clítoris, lo muerdes, lo lames, tus dedos entran y salen de mi cada vez con más presión, con más rapidez. Me abro aún mas para que puedas lamerme mejor, para que puedas saborear mi sexo mas cómodamente, acaricias mis pechos, y juegas con mis pezones, los pellizcas, los acaricias.
Muevo una y otra vez mis caderas, al compás de las embestidas de tu lengua, a los movimientos de tus dedos. Siento como va saliendo de mi un jugo abundante y caliente que inunda tu boca, no tardo en correrme y lo hago con un grito que nace de mi garganta recorriendo todo mi cuerpo, te pones a mi altura sin sacar los dedos de mi interior, ahora los tienes dentro de mi sin moverlos, están prisioneros porque cierro con fuerza las piernas para que no puedas sacarlos, por lo menos no ahora. Nos besamos con ansia, con pasión, finalmente libero tu mano y me abrazas. Sigo totalmente mojada y excitada, me giro y voy directa a tu sexo que está caliente, húmedo, ardiente, te separo los labios y queda a mi vista tu clítoris, hinchado y duro, lo muerdo, lo chupo, lo lamo, beso tus muslos, beso tus ingles, meto con insistencia mi lengua en tu sexo, y la saco una y otra vez, lamo de arriba debajo de pubis, me coges la cabeza y la aprietas con fuerza hacia ti, bebo tus jugos, los saboreo. Cuando te corres, mojas mi cara y siento los fluidos correr por mis labios, mis mejillas, me incorporo y me recuesto a tu lado. Te acaricio la espalda y te giro de manera que quedas boca arriba y pongo mi cabeza sobre tus pechos y así me quedo toda la noche hasta el amanecer.
-Qué haces?- Me preguntas
-Nada, solo te observo e imagino
- Qué imaginas?
- Cosas, situaciones, momentos.
- Qué cosas?, cuéntamelas, anda.
- Es necesario que te las cuente?, sabes que me da apuro hacerlo. Además ya sabes qué cosas son esas.
- Sí, es necesario y no, no sé qué cosas, es mejor escucharlas que imaginarlas, venga empieza ya.
-Me imagino, besando tus labios, mordiéndolos, saboreándolos, me imagino besando tu cuello, tus hombros, tu garganta y el huequecillo que en ella se forma. Besando tu barbilla, tu pecho, bajando por él, besando cada parte de tu cuerpo, tus caderas…- Esas son algunas de las cosas que imagino, pero si quieres puedo seguir.
-Me gusta – dices y me invitas asentarme a tu lado. – Y qué más te imaginas?
- Qué más?, pues esto – Digo, sentándome a horcajadas de tuyo al tiempo que te quito la camiseta y me quito también la mía.
Nos miramos y mi mirada se desvía a tus labios una vez más, luego a tus pechos. Nos besamos, tus manos recorren mi espalda, la acarician, las mías están en tu cuello, acaricio con mis pulgares los lóbulos de tus orejas, atrapo entre mis dientes tu labio inferior y con la lengua lo chupo, tiro de él y lo vuelvo a besar. Beso tu cuello y tú a la vez besas mis hombros, beso el lóbulo de tu oreja.
Acaricio tu hombro, y pícaramente voy recorriendo tu pecho con mi dedo hasta llegar a tu pezón, lo acaricio con la palma de la mano muy suavemente, te recuesto sobre la cama y me quedo a tu lado mirándote detenidamente. Te quito los pantalones y los míos, me pongo encima de ti con tus piernas entre las mías, nuestros pechos están desnudos, rozándose, me besas, me miras a los ojos y acaricias mi espalda otra vez. Luego yo hundo mi cara en tu cuello, me gusta como hueles, me gusta tu olor, me excita; así nos quedamos un rato, abrazadas.
Me besas el cuello, los hombros, mis pechos los cuales muerdes sin más, te recreas en ellos. Me bajas las bragas, y hundes tu cara en mi sexo, mueves con frenesí tu lengua, recorres mis labios, mi clítoris, mi interior, empiezo a mojarme, a excitarme, a jadear. Me introduces 2 dedos a la vez que chupas mi ya hinchado clítoris, lo muerdes, lo lames, tus dedos entran y salen de mi cada vez con más presión, con más rapidez. Me abro aún mas para que puedas lamerme mejor, para que puedas saborear mi sexo mas cómodamente, acaricias mis pechos, y juegas con mis pezones, los pellizcas, los acaricias.
Muevo una y otra vez mis caderas, al compás de las embestidas de tu lengua, a los movimientos de tus dedos. Siento como va saliendo de mi un jugo abundante y caliente que inunda tu boca, no tardo en correrme y lo hago con un grito que nace de mi garganta recorriendo todo mi cuerpo, te pones a mi altura sin sacar los dedos de mi interior, ahora los tienes dentro de mi sin moverlos, están prisioneros porque cierro con fuerza las piernas para que no puedas sacarlos, por lo menos no ahora. Nos besamos con ansia, con pasión, finalmente libero tu mano y me abrazas. Sigo totalmente mojada y excitada, me giro y voy directa a tu sexo que está caliente, húmedo, ardiente, te separo los labios y queda a mi vista tu clítoris, hinchado y duro, lo muerdo, lo chupo, lo lamo, beso tus muslos, beso tus ingles, meto con insistencia mi lengua en tu sexo, y la saco una y otra vez, lamo de arriba debajo de pubis, me coges la cabeza y la aprietas con fuerza hacia ti, bebo tus jugos, los saboreo. Cuando te corres, mojas mi cara y siento los fluidos correr por mis labios, mis mejillas, me incorporo y me recuesto a tu lado. Te acaricio la espalda y te giro de manera que quedas boca arriba y pongo mi cabeza sobre tus pechos y así me quedo toda la noche hasta el amanecer.
lunes, 3 de mayo de 2010
El Telesférico
Estamos de vacaciones en una ciudad de Sudamérica, donde está el teleférico mas largo del mundo, (6Km), eso me da una idea, pues vamos al parque donde está y cogemos los tickets, hay bastante gente a pesar de la lluvia, somos de las ultimas en la fila, nos montamos solas en la cabina, previo soborno al chaval que está allí. Salimos de la estación el trayecto dura unos 20 minutos, me abalanzo sobre ti sin darte tiempo a reaccionar, y empiezo a besarte, estoy sentada sobre ti con mis piernas rodeándote, tus manos en mi espalda, me quitas la camiseta y el sujetador, comienzas a besarme los pechos, a jugar con mis pezones, los muerdes, los chupas, los saboreas. Bajo mi mano que hasta ese momento estaba acariciando tu pecho y desabrocho el botón de tus pantalones, bajo la cremallera, tú sigues jugando con mis pezones, y comienzo a humedecerme. Mi mano está ahora dentro de tus bragas, estás muy húmeda, encuentro tu clítoris con mi dedo y lo toco, lo froto, con cada movimiento de mi mano noto como se va endureciendo, siento tu humedad inundando mi mano, con un poco de dificultad mis dedos entran y salen de ti, de tu interior, te vas excitando con cada beso, con cada caricia de mi mano, lo noto por la forma en que besas mis pechos, los muerdes, los chupas, los lames.
Me besas, cojo tu labio inferior entre mis dientes, al tiempo que los lamo con mi lengua, escucho un suave quejido que sale de tu boca, te gusta la forma en que lo hago, muerdo el lóbulo de tu oreja y te susurro al oído. Nos miramos a los ojos justo en el momento que te corres, saco mi mano mojada ya totalmente de tus jugos, de ti, la llevo a mi boca, lamo mis dedos impregnados de ti, los besas, me besas, me vuelvo a poner mi ropa y volvemos a besarnos, justo a tiempo de entrar a la estación de llegada.
Me besas, cojo tu labio inferior entre mis dientes, al tiempo que los lamo con mi lengua, escucho un suave quejido que sale de tu boca, te gusta la forma en que lo hago, muerdo el lóbulo de tu oreja y te susurro al oído. Nos miramos a los ojos justo en el momento que te corres, saco mi mano mojada ya totalmente de tus jugos, de ti, la llevo a mi boca, lamo mis dedos impregnados de ti, los besas, me besas, me vuelvo a poner mi ropa y volvemos a besarnos, justo a tiempo de entrar a la estación de llegada.
domingo, 18 de abril de 2010
El Yate
Tengo un conocido que tiene un velero y como me debe un favor, nos lo deja el fin de semana, pero no sé llevarlo y se ofrece a acompañarnos. Te invito sin que tú lo sepas, para darte una sorpresa. Salimos el viernes por la noche, estaremos hasta el domingo. Preparo la ruta con mi amigo, por suerte nos tocara buena mar. No iremos muy lejos, solo nos adentraremos unas millas. Cuando llegamos al puerto mi amigo ya nos está esperando, todo listo para la partida, subimos es todo muy bonito, él se encargó de todo, y más de lo que esperaba.
Bajamos al camarote principal y nos instalamos, sobre las almohadas hay un chocolate blanco, enorme, de esos que te gustan tanto. Hay más por toda la cama, sé que te gustan por eso los he puesto allí.
Salimos del puerto, y nosotras estamos en la cubierta, nos vamos alejando de la costa, hasta que las luces de la ciudad se hacen muy pequeñas, Es entonces cuando bajamos y para nuestra sorpresa, mi amigo nos tiene la cena lista, con velas, música clásica, luz tenue, nos invita a sentarnos, cenamos tranquilamente y a solas, solo somos tu y yo en ese momento, luego de la cena subimos a proa, estamos sentadas mirando las estrellas, hace algo de frío, me coges por detrás rodeándome con los brazos, me siento mejor, me gusta que lo hagas, en tus brazos me siento a salvo. Mi amigo desaparece y no lo volvemos a ver en todo el viaje salvo en contadas ocasiones.
Nos quedamos así, abrazadas, juntas disfrutando de la brisa, en silencio, escuchando el mar golpear contra el barco. Me besas los hombros , la oreja, me besas, cierro los ojos y me dejo llevar por la situación, respondo a tus caricias, a tus besos, siento tu mano por debajo de mi ropa, me inquieto con cada caricia tuya, con cada beso. Vamos al camarote, te cojo de la mano y te llevo hacia la cama, te recuesto sobre ella sin dejar de besarte, sin soltar tu mano, beso una y otra vez tus labios, tu cuello….tus pechos, acaricio tu rostro, tus ojos, tus labios, dibujo cada parte de tu cuerpo, lo recorro con el dedo, provocándote una electricidad en todo tu ser. Beso tus caderas, beso tu cintura, tu estomago, cada parte de tu piel, subo lentamente hasta llegar a tus pechos, los beso, los acaricio, los lamo, los recorro con mis labios, te estremeces, me coges de la cara, sonríes y me besas. Nos besamos, nos abrazamos, nos acariciamos. Muerdes mi barbilla, mis labios, eso hace que sienta como se me eriza la piel. Mi mano va bajando, por tu cuerpo, hasta encontrar tus rizos, tu humedad, suavemente toco tu clítoris, lo presiono con firmeza y delicadeza a la vez, a una velocidad continua, gimes, me presionas con tus piernas la mano, me detengo unos segundos y continuo, pero con más presión, meto mis dedos dentro de ti, mientras beso tus labios, te beso en el cuello, mis dedos siguen aún en tu interior, en tu humedad, jugando en ella, acaricio tu clítoris con insistencia, me miras a los ojos, me detengo, saco con suavidad mis dedos y los beso. Vuelvo a meterlos, pero esta vez mis movimientos son más intensos, más rápidos y más…. Estás a punto de correrte, te pido que todavía no lo hagas, aguantes un poco más, voy besando tus pechos bajando por tu estomago, besándote cada centímetro de él, cada parte de tu cuerpo. Llego hasta tu sexo, hundo mi cara y juego con mi lengua haciendo vibrar todo tu ser, ya no aguantas y te corres en mi boca, gritas y te agitas de una manera que no habías hecho antes.
Me pongo a la altura de tu rostro y besas mis labios con mucha ternura, con amor, con pasión. Nos acariciamos, nos besamos, nos abrazamos y así amanecemos. Por la mañana tardamos en subir a proa, estamos tomando una ducha para relajarnos de la noche excitante que hemos vivido, hoy volvemos a nuestra rutina, a nuestras vidas, pero no olvidaremos esta noche. Tendremos muchas más como esta, eso es una promesa que nos hacemos
Bajamos al camarote principal y nos instalamos, sobre las almohadas hay un chocolate blanco, enorme, de esos que te gustan tanto. Hay más por toda la cama, sé que te gustan por eso los he puesto allí.
Salimos del puerto, y nosotras estamos en la cubierta, nos vamos alejando de la costa, hasta que las luces de la ciudad se hacen muy pequeñas, Es entonces cuando bajamos y para nuestra sorpresa, mi amigo nos tiene la cena lista, con velas, música clásica, luz tenue, nos invita a sentarnos, cenamos tranquilamente y a solas, solo somos tu y yo en ese momento, luego de la cena subimos a proa, estamos sentadas mirando las estrellas, hace algo de frío, me coges por detrás rodeándome con los brazos, me siento mejor, me gusta que lo hagas, en tus brazos me siento a salvo. Mi amigo desaparece y no lo volvemos a ver en todo el viaje salvo en contadas ocasiones.
Nos quedamos así, abrazadas, juntas disfrutando de la brisa, en silencio, escuchando el mar golpear contra el barco. Me besas los hombros , la oreja, me besas, cierro los ojos y me dejo llevar por la situación, respondo a tus caricias, a tus besos, siento tu mano por debajo de mi ropa, me inquieto con cada caricia tuya, con cada beso. Vamos al camarote, te cojo de la mano y te llevo hacia la cama, te recuesto sobre ella sin dejar de besarte, sin soltar tu mano, beso una y otra vez tus labios, tu cuello….tus pechos, acaricio tu rostro, tus ojos, tus labios, dibujo cada parte de tu cuerpo, lo recorro con el dedo, provocándote una electricidad en todo tu ser. Beso tus caderas, beso tu cintura, tu estomago, cada parte de tu piel, subo lentamente hasta llegar a tus pechos, los beso, los acaricio, los lamo, los recorro con mis labios, te estremeces, me coges de la cara, sonríes y me besas. Nos besamos, nos abrazamos, nos acariciamos. Muerdes mi barbilla, mis labios, eso hace que sienta como se me eriza la piel. Mi mano va bajando, por tu cuerpo, hasta encontrar tus rizos, tu humedad, suavemente toco tu clítoris, lo presiono con firmeza y delicadeza a la vez, a una velocidad continua, gimes, me presionas con tus piernas la mano, me detengo unos segundos y continuo, pero con más presión, meto mis dedos dentro de ti, mientras beso tus labios, te beso en el cuello, mis dedos siguen aún en tu interior, en tu humedad, jugando en ella, acaricio tu clítoris con insistencia, me miras a los ojos, me detengo, saco con suavidad mis dedos y los beso. Vuelvo a meterlos, pero esta vez mis movimientos son más intensos, más rápidos y más…. Estás a punto de correrte, te pido que todavía no lo hagas, aguantes un poco más, voy besando tus pechos bajando por tu estomago, besándote cada centímetro de él, cada parte de tu cuerpo. Llego hasta tu sexo, hundo mi cara y juego con mi lengua haciendo vibrar todo tu ser, ya no aguantas y te corres en mi boca, gritas y te agitas de una manera que no habías hecho antes.
Me pongo a la altura de tu rostro y besas mis labios con mucha ternura, con amor, con pasión. Nos acariciamos, nos besamos, nos abrazamos y así amanecemos. Por la mañana tardamos en subir a proa, estamos tomando una ducha para relajarnos de la noche excitante que hemos vivido, hoy volvemos a nuestra rutina, a nuestras vidas, pero no olvidaremos esta noche. Tendremos muchas más como esta, eso es una promesa que nos hacemos
jueves, 15 de abril de 2010
La Nieve
Está nevando muy fuerte, mañana será nuestro último día en esta casa de campo que está en la montaña en las afueras de Praga. Es invierno, hace muchísimo frío, como siga nevando así, no podremos irnos. Vemos nevar por la ventana y notamos como va desapareciendo el camino que nos llevará a la carretera. Nos ponemos un abrigo y salimos a dar una vuelta, a pesar de tener pocas ganas. Recorremos los alrededores de la casa sin alejarnos demasiado, nos sacamos varias fotos y nos lanzamos bolas de nieve, intentamos hacer un muñeco pero no nos queda como los de las pelis. Nos reímos por eso y desistimos, seguimos jugando con la nieve y como está oscureciendo volvemos a la casa. Pasamos nuestra última noche junto al fuego, la casa no es muy grande, pero es confortable y agradable, no hay internet, ni radio, solo una vieja tele que pilla 3 canales, pero claro como esta en checo no nos enteramos de nada.
Tu estas escribiendo algo en un cuaderno, yo estoy leyendo la 3ª parte de un libro que es una trilogía, estoy casi por acabarlo. Me levanto y voy hacia la ventana, aunque esta muy oscuro y hay poca luz, puedo notar que sigue nevando, pero esta vez noto que hay casi un metro de nieve, me giro y te llamo, te acercas a mi por detrás, me tienes cogida por la cintura, nos quedamos un rato observando por la ventana, de pronto vemos que se acercan unas figuras, es un hombre y una mujer, vienen hacia la casa, llaman a la puerta, son los que nos alquilaron la casita. Vienen para decirnos que estaremos incomunicadas, ya que todas las carreteras han sido cortadas, nos tendremos que quedar hasta que se vaya la nieve o hasta que puedan venir a buscarnos. Esta gente se va y nos quedamos quietas sin saber qué hacer, sin saber que decir, pues toca resignarnos y esperar.
Por la noche nos vamos a la cama temprano, nos recostamos una al lado de la otra, me abrazas, me besas, yo respondo a tus caricias y a tus besos. Me besas los muslos, las ingles, juegas con tu boca en mi entrepierna, siento como poco a poco la sangre corre por mis venas, como mi respiración se hace entrecortada. Succionas mi clítoris, lo muerdes, lo chupas, con eso mis músculos se contraen, metes una y otra vez tu lengua en mi interior, recorriendo cada milímetro de mi sexo, cada pliegue. Saboreas mis jugos, metes tu dedo mientras muerdes con firmeza mi clítoris. Te pones arriba mío con tus piernas entrelazadas en las mías, nos besamos, nos acariciamos, te mueves y nos ponemos de forma que hacemos un perfecto 69, tomo con mis labios tu clítoris, lo succiono, lo chupo, lo saboreo, tú haces lo mismo, nos damos mutuo placer, siento tu lengua en mis labios húmedos. Te siento dentro, siento como un latigazo recorre todo mi cuerpo, siento como te estremeces, como te retuerces con cada empuje de mi dedo en tu interior, con cada caricia, como te excitas cada vez que te lamo, cada vez que te chupo. Nos corremos a la vez, me bebo tus jugos, tus fluidos, muy lentamente nos separamos, te giras y nos quedamos cara a cara, me besas, y yo pongo mis manos en tu cintura acercándote más a mi cuerpo. Nuestras piernas están entrelazadas y apoyadas en nuestros sexo, así nos quedamos hasta el amanecer, juntas, húmedas, jadeantes y excitadas.
Tu estas escribiendo algo en un cuaderno, yo estoy leyendo la 3ª parte de un libro que es una trilogía, estoy casi por acabarlo. Me levanto y voy hacia la ventana, aunque esta muy oscuro y hay poca luz, puedo notar que sigue nevando, pero esta vez noto que hay casi un metro de nieve, me giro y te llamo, te acercas a mi por detrás, me tienes cogida por la cintura, nos quedamos un rato observando por la ventana, de pronto vemos que se acercan unas figuras, es un hombre y una mujer, vienen hacia la casa, llaman a la puerta, son los que nos alquilaron la casita. Vienen para decirnos que estaremos incomunicadas, ya que todas las carreteras han sido cortadas, nos tendremos que quedar hasta que se vaya la nieve o hasta que puedan venir a buscarnos. Esta gente se va y nos quedamos quietas sin saber qué hacer, sin saber que decir, pues toca resignarnos y esperar.
Por la noche nos vamos a la cama temprano, nos recostamos una al lado de la otra, me abrazas, me besas, yo respondo a tus caricias y a tus besos. Me besas los muslos, las ingles, juegas con tu boca en mi entrepierna, siento como poco a poco la sangre corre por mis venas, como mi respiración se hace entrecortada. Succionas mi clítoris, lo muerdes, lo chupas, con eso mis músculos se contraen, metes una y otra vez tu lengua en mi interior, recorriendo cada milímetro de mi sexo, cada pliegue. Saboreas mis jugos, metes tu dedo mientras muerdes con firmeza mi clítoris. Te pones arriba mío con tus piernas entrelazadas en las mías, nos besamos, nos acariciamos, te mueves y nos ponemos de forma que hacemos un perfecto 69, tomo con mis labios tu clítoris, lo succiono, lo chupo, lo saboreo, tú haces lo mismo, nos damos mutuo placer, siento tu lengua en mis labios húmedos. Te siento dentro, siento como un latigazo recorre todo mi cuerpo, siento como te estremeces, como te retuerces con cada empuje de mi dedo en tu interior, con cada caricia, como te excitas cada vez que te lamo, cada vez que te chupo. Nos corremos a la vez, me bebo tus jugos, tus fluidos, muy lentamente nos separamos, te giras y nos quedamos cara a cara, me besas, y yo pongo mis manos en tu cintura acercándote más a mi cuerpo. Nuestras piernas están entrelazadas y apoyadas en nuestros sexo, así nos quedamos hasta el amanecer, juntas, húmedas, jadeantes y excitadas.
martes, 13 de abril de 2010
La Ciudad
Llegamos a Ámsterdam por la mañana, nuestro hotel está muy cerca del centro, la habitación no está mal, por la ventana tenemos una visión del barrio. Salimos a dar una vuelta después de cambiarnos, conocemos la ciudad, vamos al museo casa de Anne Frank y cuando salimos tomamos un refresco en un bar que hay muy cerca de allí. Como hay muchos sitios a los que queremos ir, hacemos una lista, solo tenemos 3 días, entonces apuntamos los más emblemáticos como por ejemplo el “Zoo Artist”, “Museo de Arte Moderno”, el “Stedecjk”, etc., etc. Estamos en el Sarphati Park, nos sacamos fotos, tomamos sol y vemos a la gente pasear, luego de un rato, nos vamos a ver algunos monumentos y el “Museumhet Rembrandthuis”. Vamos cogidas de la mano y por momentos de la cintura, es algo que me gusta, sentir tu piel junto a la mía, sentir tu suavidad, sentirte simplemente a mi lado.
Por hoy ya hemos tenido suficiente cultura por lo que decidimos volver al hotel y descansar un rato antes de prepararnos para la noche.
Es sábado por la noche y saldremos de marcha, luego de cenar vamos a una disco Chillo ut, el ambiente es agradable, quien nos la recomendó estaba en lo cierto. Hay poca gente por ahora, y vemos como poco a poco se va llenando el local, luego de un par de horas, nos marchamos, estamos algo cansadas por el viaje y el día que hemos tenido.
A la mañana siguiente seguimos con nuestra excursión por la ciudad, todo es muy bonito y el paisaje es excelente. Por la tarde cogemos un tren hacia La Haya, visitaremos los edificios del Parlamento y el Salón de los Caballeros. La Haya es una ciudad cosmopolita y capital de provincia de Holanda de Sur. Hay muchos sitios interesantes que visitar. Haremos noche aquí y mañana por la mañana nos volveremos.
Cuando llegamos al hostal, y entramos a la habitación, yo entro detrás de ti, y antes de cerrar la puerta, te giras y me sorprendes con un beso, un beso apasionado con ganas, me doy la cabeza contra la puerta, pero no me importa, ahora mismo estoy teniendo otras sensaciones mucho más agradables y en las que concentrarme. Me llevas hasta la cama y sigues besándome por todo el cuello, bajando por mis hombros y mi pecho. Casi no hablamos solo para decirnos cosillas al oído.
Me dices –Hazme el amor ahora. Y sin esperar mi respuesta, me quitas la ropa, y yo hago lo mismo contigo. Ahora estas en mi estomago, lo besas, lo lames y lo vuelves a besar, centímetro a centímetro, mientras con tus manos me acaricias y juegas con mis pechos. Sigues bajando muy lentamente hasta detenerte en mi pubis, me miras y sonríes, subes y me susurras… –Quieres hacerlo?,
te digo que sí. –Estas segura?, y mi respuesta es un beso dulce, suave, pero intenso.
Recorres el espacio que hay entre mi cuello y mi entrepierna, con tu dedo produciéndome un cosquilleo suave. Me tocas “ahí”, me besas “ahí”, te siento dentro, te siento. Una electricidad recorre mi cuerpo hasta que ahogo un gemido sordo, mi respiración, cada vez es más agitada y entrecortada, siento como cada musculo de mi ser se endurece con cada movimiento de tu lengua.
Estas sensaciones son nuevas para mí, nunca las había sentido antes, por lo menos no de esta forma.
Subes y me besas, mientras acaricio tu espalda, y tus caderas, cojo tus muñecas y nos giramos, no te dejo mover, hago una mueca que se parece a una sonrisa maliciosa, voy a besarte y en el último segundo me detengo rozando tus labios húmedos, los lamo, los succiono, los muerdo y finalmente los beso.
Recorro el interior de tu boca con mi lengua, haciéndote cosquillas en el paladar, provocándote una rara sensación. Sigo sin soltar tus muñecas, no podrás zafarte tan fácilmente por mucho que lo intentes.
Mi pierna está tocando tu sexo, la muevo de arriba abajo lentamente con una suave presión, noto como te humedeces, como te retuerces bajo mis caderas, y me pides que baje. Lo hago pero debo soltar tus muñecas, no me importa porque sé que no te moverás. Lamo tus caderas y recorro con la lengua tus muslos hasta llegar a tu sexo, me detengo un momento, para mirarte y sin saber bien que hacer beso tu sexo, lo lamo, lo muerdo con la delicadeza necesaria para no dañarte, pero con la intensidad suficiente como para provocarte un placer incontrolable, antes que llegues al clímax, me obligas a subir y mirarte a los ojos. Mis dedos están ahora en tu interior, nos miramos a los ojos, estamos jadeando, nuestra respiración se hace cada vez más difícil, nuestras bocas juntas pero sin besarnos, gimes en mi oído y cuando tienes tu orgasmo muerdes fuerte mi cuello, haciéndome una marca y que dé un gritito de dolor. Nos besamos, mi mano aún está acariciándote ahí abajo, la quito lentamente, y te abrazo, nos quedamos muy quietas así de esa forma, hasta que recuperamos la respiración poco a poco.
Sin dejar de abrazarnos nos quedamos dormidas, por el momento tan placentero que hemos pasado, por el amor que nos hemos dado.
Este viaje es reconfortante, es tu primer viaje fuera del país y todo lo ves de otra manera, te gusta y te gustaría estar más tiempo, pero lamentablemente nuestros trabajos nos impiden cogernos más días.
Decidimos que las próximas vacaciones sean en Irlanda, tendremos una semana y dispondremos de mucho más tiempo.
Me gusta estar contigo aquí, lejos de la monotonía de Barcelona, lejos de la gente, me gusta estar a solas contigo y disfrutar de tu presencia, me gusta conocer cosas junto a ti, poder enseñarte algunas de ellas, y que tú me enseñes otras tantas.
Este viaje lo atesoraré como un regalo de aquellos que no se dan a cualquiera, como un regalo especial y único, un regalo que nos hemos regalado mutuamente.
Por hoy ya hemos tenido suficiente cultura por lo que decidimos volver al hotel y descansar un rato antes de prepararnos para la noche.
Es sábado por la noche y saldremos de marcha, luego de cenar vamos a una disco Chillo ut, el ambiente es agradable, quien nos la recomendó estaba en lo cierto. Hay poca gente por ahora, y vemos como poco a poco se va llenando el local, luego de un par de horas, nos marchamos, estamos algo cansadas por el viaje y el día que hemos tenido.
A la mañana siguiente seguimos con nuestra excursión por la ciudad, todo es muy bonito y el paisaje es excelente. Por la tarde cogemos un tren hacia La Haya, visitaremos los edificios del Parlamento y el Salón de los Caballeros. La Haya es una ciudad cosmopolita y capital de provincia de Holanda de Sur. Hay muchos sitios interesantes que visitar. Haremos noche aquí y mañana por la mañana nos volveremos.
Cuando llegamos al hostal, y entramos a la habitación, yo entro detrás de ti, y antes de cerrar la puerta, te giras y me sorprendes con un beso, un beso apasionado con ganas, me doy la cabeza contra la puerta, pero no me importa, ahora mismo estoy teniendo otras sensaciones mucho más agradables y en las que concentrarme. Me llevas hasta la cama y sigues besándome por todo el cuello, bajando por mis hombros y mi pecho. Casi no hablamos solo para decirnos cosillas al oído.
Me dices –Hazme el amor ahora. Y sin esperar mi respuesta, me quitas la ropa, y yo hago lo mismo contigo. Ahora estas en mi estomago, lo besas, lo lames y lo vuelves a besar, centímetro a centímetro, mientras con tus manos me acaricias y juegas con mis pechos. Sigues bajando muy lentamente hasta detenerte en mi pubis, me miras y sonríes, subes y me susurras… –Quieres hacerlo?,
te digo que sí. –Estas segura?, y mi respuesta es un beso dulce, suave, pero intenso.
Recorres el espacio que hay entre mi cuello y mi entrepierna, con tu dedo produciéndome un cosquilleo suave. Me tocas “ahí”, me besas “ahí”, te siento dentro, te siento. Una electricidad recorre mi cuerpo hasta que ahogo un gemido sordo, mi respiración, cada vez es más agitada y entrecortada, siento como cada musculo de mi ser se endurece con cada movimiento de tu lengua.
Estas sensaciones son nuevas para mí, nunca las había sentido antes, por lo menos no de esta forma.
Subes y me besas, mientras acaricio tu espalda, y tus caderas, cojo tus muñecas y nos giramos, no te dejo mover, hago una mueca que se parece a una sonrisa maliciosa, voy a besarte y en el último segundo me detengo rozando tus labios húmedos, los lamo, los succiono, los muerdo y finalmente los beso.
Recorro el interior de tu boca con mi lengua, haciéndote cosquillas en el paladar, provocándote una rara sensación. Sigo sin soltar tus muñecas, no podrás zafarte tan fácilmente por mucho que lo intentes.
Mi pierna está tocando tu sexo, la muevo de arriba abajo lentamente con una suave presión, noto como te humedeces, como te retuerces bajo mis caderas, y me pides que baje. Lo hago pero debo soltar tus muñecas, no me importa porque sé que no te moverás. Lamo tus caderas y recorro con la lengua tus muslos hasta llegar a tu sexo, me detengo un momento, para mirarte y sin saber bien que hacer beso tu sexo, lo lamo, lo muerdo con la delicadeza necesaria para no dañarte, pero con la intensidad suficiente como para provocarte un placer incontrolable, antes que llegues al clímax, me obligas a subir y mirarte a los ojos. Mis dedos están ahora en tu interior, nos miramos a los ojos, estamos jadeando, nuestra respiración se hace cada vez más difícil, nuestras bocas juntas pero sin besarnos, gimes en mi oído y cuando tienes tu orgasmo muerdes fuerte mi cuello, haciéndome una marca y que dé un gritito de dolor. Nos besamos, mi mano aún está acariciándote ahí abajo, la quito lentamente, y te abrazo, nos quedamos muy quietas así de esa forma, hasta que recuperamos la respiración poco a poco.
Sin dejar de abrazarnos nos quedamos dormidas, por el momento tan placentero que hemos pasado, por el amor que nos hemos dado.
Este viaje es reconfortante, es tu primer viaje fuera del país y todo lo ves de otra manera, te gusta y te gustaría estar más tiempo, pero lamentablemente nuestros trabajos nos impiden cogernos más días.
Decidimos que las próximas vacaciones sean en Irlanda, tendremos una semana y dispondremos de mucho más tiempo.
Me gusta estar contigo aquí, lejos de la monotonía de Barcelona, lejos de la gente, me gusta estar a solas contigo y disfrutar de tu presencia, me gusta conocer cosas junto a ti, poder enseñarte algunas de ellas, y que tú me enseñes otras tantas.
Este viaje lo atesoraré como un regalo de aquellos que no se dan a cualquiera, como un regalo especial y único, un regalo que nos hemos regalado mutuamente.
jueves, 8 de abril de 2010
El Hotel
Acabamos de llegar al hotel después de haber ido a dar una vuelta x la ciudad, tu vas a darte una ducha, y yo me quedo en la habitación pensando en las oportunidades que tuve contigo y por gillipollas desaproveche, respiro hondo, me levanto y me digo que ya no mas, que ésta oportunidad no la dejo escapar, entonces entro contigo a la ducha, me pongo detrás de ti acariciándote y besándote la espalda, abrazándote, sintiendo tu agitada respiración, escuchando los latidos de tu corazón, te giras y nos besamos, y me dices ya era hora que lo hiciera. Te digo que si hubiese sabido que era fácil no me hubiese tardado tanto en besarte. Tú me dices ves que eres una chica tonta, que tengo razón cuando te lo digo, sonríes y me besas y me susurras al oído, pues esta es la 1º lección que te voy a enseñar a hacerlo con una chica, soy muy buena maestra, me preguntas si soy buena alumna.
Salimos de la ducha, nos ponemos en la cama y.....me enseñas como hacerlo
Y así nos pasamos gran parte de la noche.
Al día siguiente, nos despertamos abrazadas y nos quedamos mirándonos,
acariciándonos, conociéndonos. Recreo cada momento de la noche en mi mente y lo
guardo en el corazón, en mi mente y deseo que pronto se repita.
Salimos de la ducha, nos ponemos en la cama y.....me enseñas como hacerlo
Y así nos pasamos gran parte de la noche.
Al día siguiente, nos despertamos abrazadas y nos quedamos mirándonos,
acariciándonos, conociéndonos. Recreo cada momento de la noche en mi mente y lo
guardo en el corazón, en mi mente y deseo que pronto se repita.
martes, 6 de abril de 2010
Noches Sin Dormir
Las noches sin dormir, hacen otra vez su aparición, noches en vela, noches sin sueño. Noches en las que pienso en ti. Los días sin ti me duelen, los días sin ti no son días, no tienen principio ni fin, mis días sin ti son duros. Mis días sin ti son un despilfarro, son tan grises que no tienen sol, la luna no brilla por las noches. Tus recuerdos me mantienen con vida, camino solitaria por la ciudad con la esperanza de encontrarte y que vuelvas conmigo, te veo en todos sitios, ahogo mis llantos en las noches solitarias sin ti. Aún conservo la esperanza de tenerte otra vez.
Para amarte no necesito una razón, no necesito una excusa, solo que estés aquí, solo que existas. Me enseñaste a descubrir una parte de mí, me enseñaste a calmar mi enfado, me enseñaste muchas cosas, pero no a vivir sin ti, por ti descubrí lo que significa estar enamorada, por ti descubrí lo que es amar.
Sé que no volverás, lo que viví contigo, no se repetirá otra vez. Te deje escapar, te perdí, te aleje sin saberlo, fuí una tonta al no darme cuenta cuanto te quería, cuanto necesitaba de ti y ahora que te fuiste me doy cuenta de todo, pero si algún día quieres volver que sepas que estaré aquí, siempre estaré esperándote, siempre seguiré queriéndote, amándote.
Para amarte no necesito una razón, no necesito una excusa, solo que estés aquí, solo que existas. Me enseñaste a descubrir una parte de mí, me enseñaste a calmar mi enfado, me enseñaste muchas cosas, pero no a vivir sin ti, por ti descubrí lo que significa estar enamorada, por ti descubrí lo que es amar.
Sé que no volverás, lo que viví contigo, no se repetirá otra vez. Te deje escapar, te perdí, te aleje sin saberlo, fuí una tonta al no darme cuenta cuanto te quería, cuanto necesitaba de ti y ahora que te fuiste me doy cuenta de todo, pero si algún día quieres volver que sepas que estaré aquí, siempre estaré esperándote, siempre seguiré queriéndote, amándote.
jueves, 1 de abril de 2010
El Bote Del Lago
Vamos en un bote por un lago, nos estamos alejando de la orilla, es un día con sol y hace calor, después de remar un rato paramos un momento para descansar y vemos que hay una especie de plataforma un poco más lejos de donde estamos, tú dices que quieres ir, entonces cojo los remos y vamos hasta la plataforma. Cuando llegamos allí, bajamos con cuidado, pues puede hundirse en cualquier momento e ir a parar al fondo del lago y por ende nosotras al agua. Es una plataforma pequeña, con una caseta a un lado para guardar las herramientas del mantenimiento del lago.
Sacamos nuestras mochilas del bote, lo amarramos a un trozo de madera, nos tumbamos a tomar el sol, no hay nadie cerca, solo silencio, solo se escucha el agua al chocar con el bote, hay un poco de brisa, lo que hace que el calor no nos moleste tanto. Estamos una al lado de la otra, tan cerca que podemos sentir nuestra respiración , me tomas de la mano y yo la acaricio con mi pulgar, tu piel es suave, me giro hacia ti y te observo, notas que lo hago, sonríes y me miras por el rabillo del ojo, yo te ignoro y sigo mirándote, me quedo así bastante tiempo, estudiándote, mirando cada parte de tu cuerpo, tu cuello, tus ojos, tu nariz, tu boca, y me pregunto cómo será besarla, me pregunto a Qué saben tus labios, a Qué sabes tú. Me acerco aún más a ti y hundo mi cara en tu cuello, hueles muy bien, tu olor hace que una especie de electricidad recorra todo mi cuerpo, poniéndome la piel de gallina, es una sensación extraña, pero me gusta mucho y es agradable y quiero que dure, por eso respiro profundamente para que tu olor entre más en mi. Me preguntas Qué haces?, Yo te digo Nada, solo quiero quedarme así, disfrutar de tu piel, de tu olor…de ti. Te ríes y me dices Mira que eres tonta, te digo que me da igual serlo, si eso significa que puedo hacer esto a menudo. Así nos quedamos hasta que el sol se pone allá a lo lejos, nos subimos al bote y volvemos a la orilla.
Sacamos nuestras mochilas del bote, lo amarramos a un trozo de madera, nos tumbamos a tomar el sol, no hay nadie cerca, solo silencio, solo se escucha el agua al chocar con el bote, hay un poco de brisa, lo que hace que el calor no nos moleste tanto. Estamos una al lado de la otra, tan cerca que podemos sentir nuestra respiración , me tomas de la mano y yo la acaricio con mi pulgar, tu piel es suave, me giro hacia ti y te observo, notas que lo hago, sonríes y me miras por el rabillo del ojo, yo te ignoro y sigo mirándote, me quedo así bastante tiempo, estudiándote, mirando cada parte de tu cuerpo, tu cuello, tus ojos, tu nariz, tu boca, y me pregunto cómo será besarla, me pregunto a Qué saben tus labios, a Qué sabes tú. Me acerco aún más a ti y hundo mi cara en tu cuello, hueles muy bien, tu olor hace que una especie de electricidad recorra todo mi cuerpo, poniéndome la piel de gallina, es una sensación extraña, pero me gusta mucho y es agradable y quiero que dure, por eso respiro profundamente para que tu olor entre más en mi. Me preguntas Qué haces?, Yo te digo Nada, solo quiero quedarme así, disfrutar de tu piel, de tu olor…de ti. Te ríes y me dices Mira que eres tonta, te digo que me da igual serlo, si eso significa que puedo hacer esto a menudo. Así nos quedamos hasta que el sol se pone allá a lo lejos, nos subimos al bote y volvemos a la orilla.
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