Está nevando muy fuerte, mañana será nuestro último día en esta casa de campo que está en la montaña en las afueras de Praga. Es invierno, hace muchísimo frío, como siga nevando así, no podremos irnos. Vemos nevar por la ventana y notamos como va desapareciendo el camino que nos llevará a la carretera. Nos ponemos un abrigo y salimos a dar una vuelta, a pesar de tener pocas ganas. Recorremos los alrededores de la casa sin alejarnos demasiado, nos sacamos varias fotos y nos lanzamos bolas de nieve, intentamos hacer un muñeco pero no nos queda como los de las pelis. Nos reímos por eso y desistimos, seguimos jugando con la nieve y como está oscureciendo volvemos a la casa. Pasamos nuestra última noche junto al fuego, la casa no es muy grande, pero es confortable y agradable, no hay internet, ni radio, solo una vieja tele que pilla 3 canales, pero claro como esta en checo no nos enteramos de nada.
Tu estas escribiendo algo en un cuaderno, yo estoy leyendo la 3ª parte de un libro que es una trilogía, estoy casi por acabarlo. Me levanto y voy hacia la ventana, aunque esta muy oscuro y hay poca luz, puedo notar que sigue nevando, pero esta vez noto que hay casi un metro de nieve, me giro y te llamo, te acercas a mi por detrás, me tienes cogida por la cintura, nos quedamos un rato observando por la ventana, de pronto vemos que se acercan unas figuras, es un hombre y una mujer, vienen hacia la casa, llaman a la puerta, son los que nos alquilaron la casita. Vienen para decirnos que estaremos incomunicadas, ya que todas las carreteras han sido cortadas, nos tendremos que quedar hasta que se vaya la nieve o hasta que puedan venir a buscarnos. Esta gente se va y nos quedamos quietas sin saber qué hacer, sin saber que decir, pues toca resignarnos y esperar.
Por la noche nos vamos a la cama temprano, nos recostamos una al lado de la otra, me abrazas, me besas, yo respondo a tus caricias y a tus besos. Me besas los muslos, las ingles, juegas con tu boca en mi entrepierna, siento como poco a poco la sangre corre por mis venas, como mi respiración se hace entrecortada. Succionas mi clítoris, lo muerdes, lo chupas, con eso mis músculos se contraen, metes una y otra vez tu lengua en mi interior, recorriendo cada milímetro de mi sexo, cada pliegue. Saboreas mis jugos, metes tu dedo mientras muerdes con firmeza mi clítoris. Te pones arriba mío con tus piernas entrelazadas en las mías, nos besamos, nos acariciamos, te mueves y nos ponemos de forma que hacemos un perfecto 69, tomo con mis labios tu clítoris, lo succiono, lo chupo, lo saboreo, tú haces lo mismo, nos damos mutuo placer, siento tu lengua en mis labios húmedos. Te siento dentro, siento como un latigazo recorre todo mi cuerpo, siento como te estremeces, como te retuerces con cada empuje de mi dedo en tu interior, con cada caricia, como te excitas cada vez que te lamo, cada vez que te chupo. Nos corremos a la vez, me bebo tus jugos, tus fluidos, muy lentamente nos separamos, te giras y nos quedamos cara a cara, me besas, y yo pongo mis manos en tu cintura acercándote más a mi cuerpo. Nuestras piernas están entrelazadas y apoyadas en nuestros sexo, así nos quedamos hasta el amanecer, juntas, húmedas, jadeantes y excitadas.
Es muy interesante tu blog, me gustan tus historias sobre todo esta.
ResponderEliminar