Tengo un conocido que tiene un velero y como me debe un favor, nos lo deja el fin de semana, pero no sé llevarlo y se ofrece a acompañarnos. Te invito sin que tú lo sepas, para darte una sorpresa. Salimos el viernes por la noche, estaremos hasta el domingo. Preparo la ruta con mi amigo, por suerte nos tocara buena mar. No iremos muy lejos, solo nos adentraremos unas millas. Cuando llegamos al puerto mi amigo ya nos está esperando, todo listo para la partida, subimos es todo muy bonito, él se encargó de todo, y más de lo que esperaba.
Bajamos al camarote principal y nos instalamos, sobre las almohadas hay un chocolate blanco, enorme, de esos que te gustan tanto. Hay más por toda la cama, sé que te gustan por eso los he puesto allí.
Salimos del puerto, y nosotras estamos en la cubierta, nos vamos alejando de la costa, hasta que las luces de la ciudad se hacen muy pequeñas, Es entonces cuando bajamos y para nuestra sorpresa, mi amigo nos tiene la cena lista, con velas, música clásica, luz tenue, nos invita a sentarnos, cenamos tranquilamente y a solas, solo somos tu y yo en ese momento, luego de la cena subimos a proa, estamos sentadas mirando las estrellas, hace algo de frío, me coges por detrás rodeándome con los brazos, me siento mejor, me gusta que lo hagas, en tus brazos me siento a salvo. Mi amigo desaparece y no lo volvemos a ver en todo el viaje salvo en contadas ocasiones.
Nos quedamos así, abrazadas, juntas disfrutando de la brisa, en silencio, escuchando el mar golpear contra el barco. Me besas los hombros , la oreja, me besas, cierro los ojos y me dejo llevar por la situación, respondo a tus caricias, a tus besos, siento tu mano por debajo de mi ropa, me inquieto con cada caricia tuya, con cada beso. Vamos al camarote, te cojo de la mano y te llevo hacia la cama, te recuesto sobre ella sin dejar de besarte, sin soltar tu mano, beso una y otra vez tus labios, tu cuello….tus pechos, acaricio tu rostro, tus ojos, tus labios, dibujo cada parte de tu cuerpo, lo recorro con el dedo, provocándote una electricidad en todo tu ser. Beso tus caderas, beso tu cintura, tu estomago, cada parte de tu piel, subo lentamente hasta llegar a tus pechos, los beso, los acaricio, los lamo, los recorro con mis labios, te estremeces, me coges de la cara, sonríes y me besas. Nos besamos, nos abrazamos, nos acariciamos. Muerdes mi barbilla, mis labios, eso hace que sienta como se me eriza la piel. Mi mano va bajando, por tu cuerpo, hasta encontrar tus rizos, tu humedad, suavemente toco tu clítoris, lo presiono con firmeza y delicadeza a la vez, a una velocidad continua, gimes, me presionas con tus piernas la mano, me detengo unos segundos y continuo, pero con más presión, meto mis dedos dentro de ti, mientras beso tus labios, te beso en el cuello, mis dedos siguen aún en tu interior, en tu humedad, jugando en ella, acaricio tu clítoris con insistencia, me miras a los ojos, me detengo, saco con suavidad mis dedos y los beso. Vuelvo a meterlos, pero esta vez mis movimientos son más intensos, más rápidos y más…. Estás a punto de correrte, te pido que todavía no lo hagas, aguantes un poco más, voy besando tus pechos bajando por tu estomago, besándote cada centímetro de él, cada parte de tu cuerpo. Llego hasta tu sexo, hundo mi cara y juego con mi lengua haciendo vibrar todo tu ser, ya no aguantas y te corres en mi boca, gritas y te agitas de una manera que no habías hecho antes.
Me pongo a la altura de tu rostro y besas mis labios con mucha ternura, con amor, con pasión. Nos acariciamos, nos besamos, nos abrazamos y así amanecemos. Por la mañana tardamos en subir a proa, estamos tomando una ducha para relajarnos de la noche excitante que hemos vivido, hoy volvemos a nuestra rutina, a nuestras vidas, pero no olvidaremos esta noche. Tendremos muchas más como esta, eso es una promesa que nos hacemos
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