Hacemos un viaje para encontrarnos una vez más en secreto, alejadas de los ojos de aquellos que nos siguen, de aquellos que nos desnudan con la mirada, de aquellos que nos envidian.
Llegamos a un pequeño bungaló que está en la montaña, alejado del resto del campamento, nos instalamos y salimos a dar un paseo por los alrededores. Vamos cogidas de la mano, caminando por la orilla del rio, de repente y sin darte tiempo a reaccionar salgo corriendo para adentrarme entre los árboles, allí espero en silencio y escondida a que vengar a buscarme, me llamas pero no contesto, pasas por mi lado y no me ves, sin hacer ruido me acerco a ti y te cojo por la cintura con una mano y con la otra tapo tu boca, intentas zafarte pero enseguida te das cuenta que soy yo, te giras y te empujo contra el árbol que está detrás de mí, tus ojos se clavan en los míos y sin más te beso, respondes al momento, me abrazas y vamos bajando hasta quedar sentadas en el suelo, tu espalda contra el tronco no deja de moverse ante mis caricias en tu cuello, me quitas la chaqueta y seguidamente la camisa, tus manos recorren mis pechos, que desean ser besados por tu boca.
Mi cuerpo se arquea ante el recorrido de tus labios, de tu lengua, de tu boca. Intento reincorporarme para besar tu cuello, tus hombros, tus labios. Mis piernas rodean tus caderas, me acerco mas a ti, hasta que mis pechos tocan los tuyos, permanecemos abrazadas un largo rato, solo escuchando el canto de los pájaros que vuelan sobre nosotras. Oímos un ruido, son risas y voces que se acercan, de un salto nos ponemos en pie y me ayudas a vestirme justo a tiempo al aparecer un grupo de chic@s que como nosotras salieron a dar un paseo, nos saludan y hablamos con ellos un momento, tú te marchas y me dejas allí sola con ell@s, pero antes me susurras al oído, que me esperas en el bungaló, y que no me tarde.
Acabo la conversación lo más pronto posible sin parecer grosera y voy a tu encuentro, allí estás tú, sentada de lado en la cama, sonriéndome, solo llevas puesto un picardías muy sexy. Me invitas a que me ponga a tu lado. Lo hago, no sin antes quitarme la ropa y quedarme en ropa interior, me acerco despacio a ti, nos abrazamos y besamos. Te beso los hombros, acaricio tu nuca, tus manos en mi cintura comienzan a recorrer mi espalda, y van más allá de ellas, te tumbo y no paro de besarte, mi mano acaricia tu pecho, bajo hasta tu cintura, abro tus piernas y hundo mi boca en tu sexo sin quitarte el tanga, acaricio tus piernas y con mis dientes voy bajando el tanga hasta que lo quito por completo. Estamos completamente desnudas, abrazadas la una a la otra. Acaricias todo mi cuerpo, te pones sobre mí, abres tus piernas y frotas tu sexo contra mi pierna. Me besas y me susurras al oído.
Bajas lentamente por mi vientre, besando cada parte de él, me abres las piernas, besas mis muslos, los acaricias, besas mis ingles, mis labios, los lames, los chupas. Frotas mi clítoris, haciendo que mis caderas se muevan a tu ritmo, chupas mi sexo, con mucha pasión, metes tu lengua en mi interior y recorres todo mi ser. Lames y chupas cada pliegue de mi sexo, cada centímetro, sabes cómo excitarme. Te pido que no pares, estiro mis manos y aprieto tu cabeza contra mi sexo, mis jugos comienzan a salir de mi interior, inundando tu boca, mojando tus labios, no dejas de chupar mi clítoris, y de meterme los dedos, me retuerzo de placer, mis jadeos envuelven toda la habitación. Subes hasta mi boca y me besas profundamente mordiéndome los labios, lamiéndolos.
Te doy la vuelta, beso tu espalda, tus hombros, tu nuca. Recorro con mis labios toda tu espalda, hasta llegar a tu cintura, acaricio tu culo, lo lamo, lo beso. Meto un dedo en él y gritas de placer, te humedeces, lo sé porque mi mano acaricia tu sexo, mi mano se impregna de tus jugos, de ti. Te beso en la oreja, la muerdo, jadeo en ella. Te excitas, y me besas, no puedo parar de acariciar tu clítoris, meto mis dedos en ti, los muevo en círculos, los saco y los meto una y otra vez, mis dedos empapados, buscan tus labios, los chupas, te beso, te hago girar y nos quedamos con nuestros sexos muy juntos, nos frotamos y nuestros jugos se mezclan. Te miro a los ojos, aguantas mi mirada y llegamos juntas al orgasmo una vez más.
lunes, 30 de agosto de 2010
sábado, 14 de agosto de 2010
El Encuentro
Voy hasta tu ciudad a verte, me instalo en el hotel Concorde y te llamo, quedamos para esta tarde, estoy nerviosa, pues no nos hemos visto nunca, pero nos hemos ido conociendo poco a poco desde hace meses mediante internet.
Llamas a la puerta de mi habitación, la abro y allí estas tu, llevas unos tejanos con una camisa blanca, abierta hasta casi donde empiezan tus pechos. Tienes el pelo suelto y mojado, una sonrisa dibuja tu cara. Me quedo sin palabras, la imagen que veo no me la esperaba, es mejor aún que las fotos. Pasas, cierro la puerta y te observo cómo te mueves por la habitación, me acerco a ti, nos presentamos y me das un beso en los labios, después de hablar durante casi una hora, pasas a la acción, a hacer una de las tantas fantasías de las que hemos estado hablado.
Te sientas en una silla y te ato las manos por detrás de tu espalda, aparto tu pelo de tu nuca y la beso, doy un rodeo y me siento en tus piernas, frente a ti, me acerco a tu cuello y lo beso suavemente, mientras voy desabotonando tu camisa, tus hombros quedan al descubierto, los acaricio, te beso en la boca y saboreo tus labios, esos labios carnosos, esos labios que tantas noches ahuyentaron mi sueño, respondes a mis besos, bajo mis manos hasta encontrar tus pechos, quito tu sujetador, es azul con los bordes de encaje, sugerentes dejo al desnudo tus pechos, son pequeños, pero sexys, los acaricio, los toco, me pides que los chupe, sin hacerme esperar, lo hago, lamo tus pechos, los beso, los chupo. Vuelvo a besarte mordiéndote los labios. De repente paro, me pongo de pie y te miro con una sonrisa de medio lado, me preguntas que hago, pongo el dedo índice en tus labios y te digo – SHH, no hables. Me arrodillo, desabrocho tu cinturón, abro los botones de tus tejanos y con algo de dificultad, los bajo hasta los tobillos, te los quito y abro tus piernas y acerco mi boca a tu sexo, pero sin tocarlo, puedes sentir mi respiración en él, no me hago rogar y separo tus labios y juego con tu clítoris, está duro, hinchado, lo cojo entre mis dientes y con la punta de mi lengua lo lamo, eso hace que de tu boca salga un fuerte jadeo, te mueves en la silla, acercándote más a mi boca. Quieres tocarme pero todavía no puedes, sigues atada. Mi lengua busca tus pliegues, saborea tus labios, entra y sale de tu interior sin cesar. Muevo mi lengua en círculos sobre tu clítoris a la vez que meto dos dedos en ti, los saco y los vuelvo a meter, hasta que comienzas a humedecerte.
Me levanto, te llevo hasta el borde de la cama, nos besamos, meto una mano en mi entrepierna, me toco, cuando la saco llevo mis dedos húmedos a tu boca y te desato, me tomas por las muñecas y me empujas hacia la cama, sin darme tiempo a reaccionar. Prácticamente me arrancas la ropa, y te acuestas sobre mí, abres las piernas y rodeas las mías, nuestros sexos están en contacto con la pierna de la otra, te frotas contra mi pierna, aprietas tu sexo contra ella. Puedo escucharte jadear, te echas hacia atrás sin dejar de frotarte, yo levanto más mi pierna, esta húmeda, te cojo por la cintura y trato de seguir tu movimiento, te recuestas sobre mi y tus pechos se rozan con los míos, me besas succionándome la lengua y los labios, esto me excita mucho, susurras palabras en italiano en mi oído y me vuelvo loca. Bajas hasta mi pubis y lo lames, me abres las piernas, lames mis ingles, mis labios, todo mi sexo de arriba abajo, me metes la lengua en mi interior, puedes sentir como las paredes de mi sexo palpitan de deseo. Jadeo y mi respiración se hace difícil, con cada movimiento de tu boca.
Grito de placer cuando me metes tus dedos y al tiempo frotas mi clítoris, te cojo la mano que tienes libre y la llevo a mis pechos, los acaricias, los aprietas, juegas con mis pezones. Mis caderas se mueven al ritmo de tus movimientos, arriba y abajo, de derecha a izquierda, siento como una oleada de placer se va apoderando de mi cuerpo. Es un orgasmo pronto a invadir todo mi ser. Me corro, y un mar de jugos inunda tus labios, subes para besarme, sin dejar de tocar mi sexo, jadeas en mi oído, me lo muerdes y estallo nuevamente de placer.
Me miras a los ojos y me sonríes, puedo ver en tus ojos el cansancio del momento, el placer proporcionado por dos cuerpos que se dejan llevar por la situación. Me dices que esto es mejor aún que nuestras conversaciones. Recuperamos fuerzas para seguir haciendo realidad, el resto de la tarde, nuestras conversaciones.
Llamas a la puerta de mi habitación, la abro y allí estas tu, llevas unos tejanos con una camisa blanca, abierta hasta casi donde empiezan tus pechos. Tienes el pelo suelto y mojado, una sonrisa dibuja tu cara. Me quedo sin palabras, la imagen que veo no me la esperaba, es mejor aún que las fotos. Pasas, cierro la puerta y te observo cómo te mueves por la habitación, me acerco a ti, nos presentamos y me das un beso en los labios, después de hablar durante casi una hora, pasas a la acción, a hacer una de las tantas fantasías de las que hemos estado hablado.
Te sientas en una silla y te ato las manos por detrás de tu espalda, aparto tu pelo de tu nuca y la beso, doy un rodeo y me siento en tus piernas, frente a ti, me acerco a tu cuello y lo beso suavemente, mientras voy desabotonando tu camisa, tus hombros quedan al descubierto, los acaricio, te beso en la boca y saboreo tus labios, esos labios carnosos, esos labios que tantas noches ahuyentaron mi sueño, respondes a mis besos, bajo mis manos hasta encontrar tus pechos, quito tu sujetador, es azul con los bordes de encaje, sugerentes dejo al desnudo tus pechos, son pequeños, pero sexys, los acaricio, los toco, me pides que los chupe, sin hacerme esperar, lo hago, lamo tus pechos, los beso, los chupo. Vuelvo a besarte mordiéndote los labios. De repente paro, me pongo de pie y te miro con una sonrisa de medio lado, me preguntas que hago, pongo el dedo índice en tus labios y te digo – SHH, no hables. Me arrodillo, desabrocho tu cinturón, abro los botones de tus tejanos y con algo de dificultad, los bajo hasta los tobillos, te los quito y abro tus piernas y acerco mi boca a tu sexo, pero sin tocarlo, puedes sentir mi respiración en él, no me hago rogar y separo tus labios y juego con tu clítoris, está duro, hinchado, lo cojo entre mis dientes y con la punta de mi lengua lo lamo, eso hace que de tu boca salga un fuerte jadeo, te mueves en la silla, acercándote más a mi boca. Quieres tocarme pero todavía no puedes, sigues atada. Mi lengua busca tus pliegues, saborea tus labios, entra y sale de tu interior sin cesar. Muevo mi lengua en círculos sobre tu clítoris a la vez que meto dos dedos en ti, los saco y los vuelvo a meter, hasta que comienzas a humedecerte.
Me levanto, te llevo hasta el borde de la cama, nos besamos, meto una mano en mi entrepierna, me toco, cuando la saco llevo mis dedos húmedos a tu boca y te desato, me tomas por las muñecas y me empujas hacia la cama, sin darme tiempo a reaccionar. Prácticamente me arrancas la ropa, y te acuestas sobre mí, abres las piernas y rodeas las mías, nuestros sexos están en contacto con la pierna de la otra, te frotas contra mi pierna, aprietas tu sexo contra ella. Puedo escucharte jadear, te echas hacia atrás sin dejar de frotarte, yo levanto más mi pierna, esta húmeda, te cojo por la cintura y trato de seguir tu movimiento, te recuestas sobre mi y tus pechos se rozan con los míos, me besas succionándome la lengua y los labios, esto me excita mucho, susurras palabras en italiano en mi oído y me vuelvo loca. Bajas hasta mi pubis y lo lames, me abres las piernas, lames mis ingles, mis labios, todo mi sexo de arriba abajo, me metes la lengua en mi interior, puedes sentir como las paredes de mi sexo palpitan de deseo. Jadeo y mi respiración se hace difícil, con cada movimiento de tu boca.
Grito de placer cuando me metes tus dedos y al tiempo frotas mi clítoris, te cojo la mano que tienes libre y la llevo a mis pechos, los acaricias, los aprietas, juegas con mis pezones. Mis caderas se mueven al ritmo de tus movimientos, arriba y abajo, de derecha a izquierda, siento como una oleada de placer se va apoderando de mi cuerpo. Es un orgasmo pronto a invadir todo mi ser. Me corro, y un mar de jugos inunda tus labios, subes para besarme, sin dejar de tocar mi sexo, jadeas en mi oído, me lo muerdes y estallo nuevamente de placer.
Me miras a los ojos y me sonríes, puedo ver en tus ojos el cansancio del momento, el placer proporcionado por dos cuerpos que se dejan llevar por la situación. Me dices que esto es mejor aún que nuestras conversaciones. Recuperamos fuerzas para seguir haciendo realidad, el resto de la tarde, nuestras conversaciones.
domingo, 8 de agosto de 2010
La Playa
Hoy nos vamos a la playa, mejor dicho a una cala, en la que hay muy poca gente y la arena está limpia, es una cala tranquila. Nos tumbamos y me pones crema protectora, empiezas por mis hombros, vas bajando poco a poco, acariciando mi espalda, bajas por mis piernas dándome un pequeño masaje en mi entrepierna, me giro y me untas las piernas, vas subiendo hasta llegar a mis pechos. Luego yo hago lo mismo contigo, y cuando llego a tus pechos quito tu bikini, y te pongo protector, acaricio tus pechos con algo de malicia, dejo de hacerlo cuando veo que un hombre nos está mirando.
Seguimos tomando el sol, y cuando ya estamos cansadas de hacerlo, nos vamos al agua, nos metemos hasta que el agua nos llega a los hombros, estas frente a mí, te rodeo con mis piernas y pones tu brazos en mi cintura. Nos besamos dulcemente, recorres mi boca con tu lengua, me besas el cuello, te abrazo más fuerte. Llevas tu mano a mi entrepierna y la metes dentro de mi bañador, juegas en mi interior, frotas mi clítoris, y muevo mis caderas a tu ritmo, subo y bajo, nos besamos, clavo mis uñas en tu espalda. Escondes tu cara en mi cuello, sigues estimulándome, nos gusta lo que hacemos y nos provoca mucho morbo, que nos miren y sepan qué estamos haciendo pero a la vez sin poder verlo. Estoy a punto de correrme te beso en el cuello, y un orgasmo invade mi cuerpo, me susurras al oído: -No saldré de tu interior, solo un poco más, aguanta un poco más. Atraes mi cuerpo hacia el tuyo, sacas tu mano y me haces que bese tus dedos.
Nos besamos coges mi mano y la llevas a tu sexo, froto con ganas tu clítoris, mis ojos se clavan en los tuyos y jadeas, respiro tu aliento cálido y entrecortado, tus piernas tiemblan de placer y te sujeto por la espalda, para mantenerte cerca de mí. Lames mi cuello y muerdes mi hombro. Nuestros pechos se rozan, bajo mi cabeza y lamo tus pezones erectos y excitados, gimes y te corres una vez más en mi mano. Nos abrazamos y salimos del agua, una vez en las toallas, te tumbas sobre mí, me sonríes y me besas, así nos quedamos hasta la hora de irnos.
Seguimos tomando el sol, y cuando ya estamos cansadas de hacerlo, nos vamos al agua, nos metemos hasta que el agua nos llega a los hombros, estas frente a mí, te rodeo con mis piernas y pones tu brazos en mi cintura. Nos besamos dulcemente, recorres mi boca con tu lengua, me besas el cuello, te abrazo más fuerte. Llevas tu mano a mi entrepierna y la metes dentro de mi bañador, juegas en mi interior, frotas mi clítoris, y muevo mis caderas a tu ritmo, subo y bajo, nos besamos, clavo mis uñas en tu espalda. Escondes tu cara en mi cuello, sigues estimulándome, nos gusta lo que hacemos y nos provoca mucho morbo, que nos miren y sepan qué estamos haciendo pero a la vez sin poder verlo. Estoy a punto de correrme te beso en el cuello, y un orgasmo invade mi cuerpo, me susurras al oído: -No saldré de tu interior, solo un poco más, aguanta un poco más. Atraes mi cuerpo hacia el tuyo, sacas tu mano y me haces que bese tus dedos.
Nos besamos coges mi mano y la llevas a tu sexo, froto con ganas tu clítoris, mis ojos se clavan en los tuyos y jadeas, respiro tu aliento cálido y entrecortado, tus piernas tiemblan de placer y te sujeto por la espalda, para mantenerte cerca de mí. Lames mi cuello y muerdes mi hombro. Nuestros pechos se rozan, bajo mi cabeza y lamo tus pezones erectos y excitados, gimes y te corres una vez más en mi mano. Nos abrazamos y salimos del agua, una vez en las toallas, te tumbas sobre mí, me sonríes y me besas, así nos quedamos hasta la hora de irnos.
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