Este fin de semana tengo el piso para mi sola ya que mi compi se marcha a Salou con su novio todo el finde, te llamo y quedamos el viernes por la noche a la salida del trabajo, me pasas a buscar y mientras yo preparo nuestra cena tú estás en internet. Cenamos pizzas y de postre fresas con nata, pero como a ti no te gustan, pasamos de las fresas y usamos la nata. Estas sentada en un sillón de cuero negro, desde la cocina te observo mientras se hace el café, me acerco a ti, te extiendo la taza, me la coges y la pones sobre la mesilla, me coges de la mano, y haces que me siente sobre tus piernas, me quitas la taza y la dejas junto a la otra. Te miro directamente a los ojos, pero tu mirada es más fuerte y no puedo sostenerla, cierro los ojos, respiro profundamente, los vuelvo abrir y allí estas mirándome y con una sonrisa que me gusta muchísimo. Entrelazamos los dedos, me acerco a tu cara, mis labios están a milímetros de los tuyos, los rozo, pero no los beso, dejo que seas tú la que tome la iniciativa. Me coges por la cintura, mis manos están en tu cara, te acaricio con los pulgares los labios, los pómulos, los ojos. Me besas suavemente, mordiéndome los labios, nuestros movimientos son suaves y lentos.
Me separo de tu boca unos centímetros y aspiro de tus labios, tu respiración. De a poco tus manos desabrochan mi tejano, bajan mi cremallera, cojo tus manos y las llevo debajo de mi camiseta a mis pechos, acaricio tu espalda y levanto tu camiseta para quitártela lentamente, haces lo mismo conmigo, no paramos de besarnos, te beso en el cuello, eso te pierde, muerdo con fuerza tu hombro.
Mientras desabrocho tu sujetador, tu metes tu mano en mis pantalones, me susurras al oído y te abrazo, no dejas de mover tus dedos al ritmo de mis caderas, sabes que estoy húmeda, mojada. Vuelvo a mirarte a los ojos y te pido que no pares, respiras en mi boca mis jadeos entrecortados, llevo mi mano a tus pechos ya desnudos, te beso con ansia, con prisa. Echo la cabeza hacia atrás y besas mis pechos, los lames, los chupas, juegas con mis pezones, los muerdes, me sujetas con fuerza por la espalda para que no caiga, ya que tengo el cuerpo totalmente arqueado. Dejas tus dedos dentro de mí sin moverlos durante un momento, para volver a hacerlo con más fuerza y más intensidad. Intento no correrme, quiero seguir disfrutando de ti, quiero que sigas en mi interior, haciéndome sentir plena, haciéndome sentir mujer, me corro y una oleada de fluidos empapa tu mano y mis bragas. Te beso, sonrío y vuelvo a abrazarte.
Mientras nos tomamos el café, miramos una peli que has traído sobre vampiros, estamos sentadas en el sofá, antes de terminar la peli, estoy casi dormida sobre tu hombro, tienes tu brazo sobre mi hombro y me acaricias el pelo. Al acabar lo que estábamos viendo, nos vamos a la cama.
Nos acostamos, la habitación está en penumbras apenas entra luz por la ventana, pero la suficiente, para que se refleje en tu cara y me muera por retener esa imagen. Estamos de lado, mirándonos, observándonos, extiendo mi mano y aparto un mechón de pelo, lo pongo detrás de tu oreja, bajo mi mano y acaricio tu espalda, tu hombro, tu cuello, tu piel, me acerco aún más a ti y hundo mi cara en tu cuello, respiro el perfume de tu piel, me gusta como hueles, me gusta tu olor. Te beso, y acaricio tus caderas.
Tú te pones sobre mí, me besas y me heces el amor, con dulzura, con amor, me muevo junto a tus caderas, a tus manos, a tus besos.
Por la mañana, mientras estas tomando una ducha, preparo rápidamente el desayuno, y entro al WC, me pongo detrás de ti y te abrazo, acaricio tus pechos, mientras beso tu espalda, te giras y nos besamos, te cojo por la cintura y acaricio tus caderas, te separo las piernas y meto mi mano entre ellas y juego con tus rizos, con tu sexo, gimes en mi oído, te sujetas de mi cuello para no resbalar. El agua cae por nuestros cuerpos, mezclándose con nuestro sudor, seguimos besándonos, me muerdes el labio y yo sigo en tu interior, haciéndote gozar, haciéndote sentir cada musculo de tu cuerpo.
En la tarde nos vamos a dar una vuelta, llegamos a un parque y nos tumbamos en el césped a tomar el sol, luego nos ponemos los patines y nos damos una vuelta por el barrio, me enseñas una vez más como usarlos, después de caerme un par o tres de veces, decidimos pasar de ellos y seguir andando.
Por la noche, nos vamos a la cama temprano, porque trabajas al día siguiente y mi compi de piso ya está en Barcelona otra vez. Somos muy silenciosas y no paramos de reírnos, te beso y voy bajando por tu cuerpo hasta encontrarme con tus caderas, las beso, las acaricio. Beso tu pubis, tus ingles, tu sexo, juego con mi piercing en tu clítoris, lo chupo, lo lamo, lo muerdo, meto mis dedos en tu interior y siento el palpitar de tus labios, tus jugos van mojando mis dedos, inundando mi boca. Hago pequeños círculos alrededor de el, me coges la mano y la llevas a tu boca, me besas los dedos, los chupas y los llevas a tu pecho, los acaricio, los aprieto. No tardas en correrte, lo haces en silencio y agitada, con la respiración entrecortada, empapando mi boca con tus jugos. Subo y beso tu cuello, tus labios, te abrazo y te susurro al oído, te ríes, me besas y nos quedamos así hasta el amanecer.
jueves, 24 de junio de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
Tu Habitación
Vamos a cenar a un sitio que me gusta, pasamos de los postres porque me dices que tu eres el postre y me invitas a tu casa, acepto la invitación y me doy prisa con el café, estamos a 20 minutos de tu piso, cogemos el metro y como hay muy poca gente te beso en el cuello, hago lo mismo en los pasillos y en las escaleras. Intentas besarme en los labios pero no te dejo, te sorprendes. Deseo llegar cuanto antes porque quiero hacer el amor contigo, hace muchos días que no nos vemos porque me fuí de viaje y quiero ponerme al día. En el ascensor te vuelvo a besar en el cuello con impaciencia, con esmero; al entrar a tu piso por suerte no hay nadie o están todos dormidos, un silencio envuelve el ambiente.
Cierras la puerta de tu habitación y antes que te des cuenta te empotro contra la pared en silencio y te beso desesperadamente, te inmovilizo con mis caderas, me apartas un segundo me miras y sonries, me dices: - Te lo has hecho?, - Cuando? - Pues sí, por eso no quería que nos besaramos antes de llegar – te respondo y mis manos acarician todo tu cuerpo, haces lo mismo conmigo, me vas desnudando casi arrancándome la ropa, procuramos no hacer ruido. Consigo a duras penas quitarme los pantalones porque no quiero dejar de besarte, nos reímos en silencio y nos quedamos mirando con deseo.
Nos acostamos, estas de lado y yo detrás de ti, te abrazo coges mi mano y la llevas a tu pecho, puedo sentir como late mi corazón con ese pequeño gesto, beso tu nuca, tus hombros, sutilmente, con delicadeza. Te susurro al oído que te gires, lo haces y quedas boca arriba, yo sin quitar mi mano de tu pecho, te beso en los labios, los chupo, los lamo. Con mi mano libre te acaricio la frente, los ojos, te observo en silencio, sonrió y beso tus hombros, y beso a beso, voy bajando por tu cuerpo, primero tu cuello, luego tus pechos, los cuales excito con la lengua. Me entretengo un momento en tu ombligo, acaricio tu vientre, rozo con mi labio tu ombligo, sigo besando tu cuerpo, tus caderas, tu pubis. Abres tus piernas, las beso, las acaricio, toco tus ingles, las lamo mientras abro con mis dedos tus labios, me encuentro con tu clítoris y lo estimulo con el piercing que llevo en mi lengua, esta frío, sé que te gusta por la forma que gimes, lo llevo porque sabía que te gustaría, te he sorprendido cuando te bese por primera vez con él. Sigo estimulándote con el piercing y con la punta de mis dedos, mueves tus caderas con rapidez, de arriba abajo.
Abro más tus labios y mi lengua entra en tu interior, escucho como gimes, siento latir tus labios alrededor de mi lengua, te vas mojando, tu clítoris se endurece con cada embestida de mi lengua, de mis dedos. Tiras de mi mano y la colocas en tu pecho, lo aprieto con cuidado de no hacerte daño, rozo tu pezón erecto, con la punta de mis dedos, coges mi mano y te la llevas a la boca, me chupas los dedos, me los muerdes con delicadeza. De pronto un torrente de jugos sale de tu interior, mojando mis labios, mi boca, mi cara. Sigo chupándote, lamiéndote, te digo que no te corras todavía, aún no. Muerdo tu clítoris y vuelvo a meter mi lengua en tu interior, saboreo tu cuerpo, juego en tu interior con mi piercing y eso hace que no aguantes más y te corras.
Me coges de la cara, me besas, y me empujas para que me dé la vuelta, bajas hasta mi sexo y hundes tu cara en él, recorres todo mi interior con tu lengua, recorres cada pliegue de mi sexo, haciendo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, que ya está hinchado, excitado, mojado. Muerdes mis labios mientras me metes dos dedos, suavemente al principio pero luego los mueves frenéticamente, paras de repente justo cuando mis fluidos empiezan a salir de mi, entrelazas tus piernas con las mías de modo que nuestros coños quedan muy juntos, frotas tu sexo con el mío, nuestros clítoris están en contacto el uno con el otro, me sorprendo, por tu acción ya que no me la esperaba, es algo que no había hecho antes, siento como si el corazón se fuera a salir de mi cuerpo, siento correr la sangre por mis venas, muevo mi caderas y mis sexo a tu ritmo, inclino mi cabeza hacia atrás por placer, cierro mis puños y apenas puedo respirar.
Nos corremos al mismo tiempo, pero no nos separamos, estamos muy quietas, sintiendo como palpitan nuestros clítoris, como nuestra respiración vuelve lentamente a la normalidad, muevo otra vez mis caderas haciendo que nuestros sexos vuelvan a frotarse, están cada vez más mojados, más calientes, más hinchados. Nos separamos, nuestros muslos mojados por los flujos de nuestros cuerpos inundan el aire de la habitación. Te abrazo, te beso y te doy las gracias por esta maravillosa noche que me has regalado acariciándote nuevamente, sin dejar de besarte, tocándote hasta que te corres en mi mano, Esta noche he perdido la cuenta de cuantos orgasmos hemos tenido, porque fueron uno detrás del otro sin darnos cuenta.
Cierras la puerta de tu habitación y antes que te des cuenta te empotro contra la pared en silencio y te beso desesperadamente, te inmovilizo con mis caderas, me apartas un segundo me miras y sonries, me dices: - Te lo has hecho?, - Cuando? - Pues sí, por eso no quería que nos besaramos antes de llegar – te respondo y mis manos acarician todo tu cuerpo, haces lo mismo conmigo, me vas desnudando casi arrancándome la ropa, procuramos no hacer ruido. Consigo a duras penas quitarme los pantalones porque no quiero dejar de besarte, nos reímos en silencio y nos quedamos mirando con deseo.
Nos acostamos, estas de lado y yo detrás de ti, te abrazo coges mi mano y la llevas a tu pecho, puedo sentir como late mi corazón con ese pequeño gesto, beso tu nuca, tus hombros, sutilmente, con delicadeza. Te susurro al oído que te gires, lo haces y quedas boca arriba, yo sin quitar mi mano de tu pecho, te beso en los labios, los chupo, los lamo. Con mi mano libre te acaricio la frente, los ojos, te observo en silencio, sonrió y beso tus hombros, y beso a beso, voy bajando por tu cuerpo, primero tu cuello, luego tus pechos, los cuales excito con la lengua. Me entretengo un momento en tu ombligo, acaricio tu vientre, rozo con mi labio tu ombligo, sigo besando tu cuerpo, tus caderas, tu pubis. Abres tus piernas, las beso, las acaricio, toco tus ingles, las lamo mientras abro con mis dedos tus labios, me encuentro con tu clítoris y lo estimulo con el piercing que llevo en mi lengua, esta frío, sé que te gusta por la forma que gimes, lo llevo porque sabía que te gustaría, te he sorprendido cuando te bese por primera vez con él. Sigo estimulándote con el piercing y con la punta de mis dedos, mueves tus caderas con rapidez, de arriba abajo.
Abro más tus labios y mi lengua entra en tu interior, escucho como gimes, siento latir tus labios alrededor de mi lengua, te vas mojando, tu clítoris se endurece con cada embestida de mi lengua, de mis dedos. Tiras de mi mano y la colocas en tu pecho, lo aprieto con cuidado de no hacerte daño, rozo tu pezón erecto, con la punta de mis dedos, coges mi mano y te la llevas a la boca, me chupas los dedos, me los muerdes con delicadeza. De pronto un torrente de jugos sale de tu interior, mojando mis labios, mi boca, mi cara. Sigo chupándote, lamiéndote, te digo que no te corras todavía, aún no. Muerdo tu clítoris y vuelvo a meter mi lengua en tu interior, saboreo tu cuerpo, juego en tu interior con mi piercing y eso hace que no aguantes más y te corras.
Me coges de la cara, me besas, y me empujas para que me dé la vuelta, bajas hasta mi sexo y hundes tu cara en él, recorres todo mi interior con tu lengua, recorres cada pliegue de mi sexo, haciendo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, que ya está hinchado, excitado, mojado. Muerdes mis labios mientras me metes dos dedos, suavemente al principio pero luego los mueves frenéticamente, paras de repente justo cuando mis fluidos empiezan a salir de mi, entrelazas tus piernas con las mías de modo que nuestros coños quedan muy juntos, frotas tu sexo con el mío, nuestros clítoris están en contacto el uno con el otro, me sorprendo, por tu acción ya que no me la esperaba, es algo que no había hecho antes, siento como si el corazón se fuera a salir de mi cuerpo, siento correr la sangre por mis venas, muevo mi caderas y mis sexo a tu ritmo, inclino mi cabeza hacia atrás por placer, cierro mis puños y apenas puedo respirar.
Nos corremos al mismo tiempo, pero no nos separamos, estamos muy quietas, sintiendo como palpitan nuestros clítoris, como nuestra respiración vuelve lentamente a la normalidad, muevo otra vez mis caderas haciendo que nuestros sexos vuelvan a frotarse, están cada vez más mojados, más calientes, más hinchados. Nos separamos, nuestros muslos mojados por los flujos de nuestros cuerpos inundan el aire de la habitación. Te abrazo, te beso y te doy las gracias por esta maravillosa noche que me has regalado acariciándote nuevamente, sin dejar de besarte, tocándote hasta que te corres en mi mano, Esta noche he perdido la cuenta de cuantos orgasmos hemos tenido, porque fueron uno detrás del otro sin darnos cuenta.
jueves, 3 de junio de 2010
La Tormenta
Amaneció lloviendo a cantaros y no deja de llover desde anoche. Hay tormenta y los truenos suenan muy fuerte, me acurruco en la cama, tú me abrazas y suena un trueno provocando un ruido estrepitoso, haciendo que me estremezca por completo, mucha gracia no me hacen las tormentas. Cuando era pequeña les tenía mucho miedo y ahora de mayor pues no me molan.
Me siento protegida en tus brazos, siento tu calor hasta puedo sentir el latir de tu corazón, escucho tu respiración en mi oído, cierro los ojos y siento que estoy flotando. Me abrazas fuerte cada vez que suena un trueno, suspiro y me doy la vuelta, te miro a los ojos, miro la redondez de tus labios y los beso muy suavemente, los muerdo y sonrio. Acaricio tu pelo, aparto un mechón, y vuelvo a acariciar tu rostro, recorro con mi dedo tus cejas, tus ojos, tus mejillas, tus labios, besas mi dedo, lo chupas. Te vuelvo a besar, y me coloco encima de ti, beso tu cuello, tus hombros, tu boca, muerdo tus labios, me gusta morderlos. Atrapo tu labio inferior con mis dientes y lo lamo con la punta de mi lengua, lo libero, y me besas, juegas con mi piercing, me excito, y voy bajando por tu pecho, sin dejar de besarte, me detengo en tus pechos, los lamo, los chupo, los succiono, los acaricio con suavidad, lamiendo tus pezones que comienzan a endurecerse, hago círculos con la lengua alrededor de él y de su aureola. Los beso, y voy bajando por tu vientre con pequeños besos hasta tu ombligo, beso cada parte de tu vientre, de tus caderas.
Beso tus caderas, las muerdo, las acaricio. Vuelvo a tu boca y nos fundimos en un beso cálido, en un beso casi eterno. Me abrazas y acaricias mi espalda, la recorres de arriba abajo haciendo erizar mi piel, me giras y quedas sobre mí, me coges de las muñecas inmovilizándome casi por completo, solo puedo mover mis caderas y mis piernas, con ellas atrapo las tuyas y comenzamos una batalla por intentar escapar la una de la otra. Muerdes mi cuello y me retuerzo bajo tus caderas pero no suelto tus piernas, al contrario las cojo con más fuerza. Bajas tu boca hasta mis pezones y los besas, los lames, no sueltas mis muñecas, estiras mis brazos sobre mi cabeza y con una mano sujetas, mis manos. No creí que tuvieses tanta fuerza en tus brazos, con tu mano libre tocas mi pecho, lo acaricias y juegas con mis pezones pellizcándolos, rozándolos con la palma de la mano.
Sigo moviendo mis caderas bajo tu cuerpo, decido entonces relajarme abro mis piernas así tus muslos se entrelazan con los míos, tu sexo se frota con mi pierna, y a la vez mi sexo se frota con la tuya, siento como te humedeces, como poco a poco nos vamos excitando, te siento mojada, Quiero liberarme de tus manos pero no puedo, quiero acariciarte, tocarte, rozarte, tu no me dejas, bajas tu mano, me abres aún más y frotas mi sexo muy lentamente de manera suave pero firme, me vuelvo loca, respiro agitada en tu boca, en tu oído, en tu cuello.
Sigues acariciando mi sexo, me abres los labios y tocas mi clítoris, lo frotas, lo pellizcas, y lo vuelves a frotar, pasas tu dedo por todo mi ser. Humedeciéndome por completo, me metes un dedo y juegas en mi interior, lo sacas y lo vuelves a meter, una y otra vez, y otra vez y otra vez, haciendo que sienta un fuego desde mi interior y recorra todo mi cuerpo, esto hace que me mueva al compas de tus movimientos elevando mis caderas con cada movimiento de tu mano, no dejas de besarme y de susurrarme al oído. Estoy a punto de correrme, pero no quiero hacerlo aún, quiero seguir disfrutando de tus caricias.
Me besas los pechos, lames mis pezones otra vez y recorres mi cuello con tu lengua, hasta llegar a mis hombros, escucho tu respiración muy cerca de mi oído. Frotas mi clítoris el cual ya esta hinchado y duro y a la vez metes otro dedo en mi interior, mis fluidos comienzan a emanar de mí mojando tu mano y lubricando mi entrepierna, me corro en medio de una oleada de calor, mi cuerpo se contrae y mi respiración se acelera. Sacas tu mano lentamente y las llevas a mis labios, los acaricias y los besas. Hacemos el amor lenta y delicadamente toda la tarde, mientras, fuera la tormenta parece que amina. Has conseguido que me olvide de ella por unas horas y me sienta protegida, gracias a tus juegos, a tus caricias, a tus besos.
Me siento protegida en tus brazos, siento tu calor hasta puedo sentir el latir de tu corazón, escucho tu respiración en mi oído, cierro los ojos y siento que estoy flotando. Me abrazas fuerte cada vez que suena un trueno, suspiro y me doy la vuelta, te miro a los ojos, miro la redondez de tus labios y los beso muy suavemente, los muerdo y sonrio. Acaricio tu pelo, aparto un mechón, y vuelvo a acariciar tu rostro, recorro con mi dedo tus cejas, tus ojos, tus mejillas, tus labios, besas mi dedo, lo chupas. Te vuelvo a besar, y me coloco encima de ti, beso tu cuello, tus hombros, tu boca, muerdo tus labios, me gusta morderlos. Atrapo tu labio inferior con mis dientes y lo lamo con la punta de mi lengua, lo libero, y me besas, juegas con mi piercing, me excito, y voy bajando por tu pecho, sin dejar de besarte, me detengo en tus pechos, los lamo, los chupo, los succiono, los acaricio con suavidad, lamiendo tus pezones que comienzan a endurecerse, hago círculos con la lengua alrededor de él y de su aureola. Los beso, y voy bajando por tu vientre con pequeños besos hasta tu ombligo, beso cada parte de tu vientre, de tus caderas.
Beso tus caderas, las muerdo, las acaricio. Vuelvo a tu boca y nos fundimos en un beso cálido, en un beso casi eterno. Me abrazas y acaricias mi espalda, la recorres de arriba abajo haciendo erizar mi piel, me giras y quedas sobre mí, me coges de las muñecas inmovilizándome casi por completo, solo puedo mover mis caderas y mis piernas, con ellas atrapo las tuyas y comenzamos una batalla por intentar escapar la una de la otra. Muerdes mi cuello y me retuerzo bajo tus caderas pero no suelto tus piernas, al contrario las cojo con más fuerza. Bajas tu boca hasta mis pezones y los besas, los lames, no sueltas mis muñecas, estiras mis brazos sobre mi cabeza y con una mano sujetas, mis manos. No creí que tuvieses tanta fuerza en tus brazos, con tu mano libre tocas mi pecho, lo acaricias y juegas con mis pezones pellizcándolos, rozándolos con la palma de la mano.
Sigo moviendo mis caderas bajo tu cuerpo, decido entonces relajarme abro mis piernas así tus muslos se entrelazan con los míos, tu sexo se frota con mi pierna, y a la vez mi sexo se frota con la tuya, siento como te humedeces, como poco a poco nos vamos excitando, te siento mojada, Quiero liberarme de tus manos pero no puedo, quiero acariciarte, tocarte, rozarte, tu no me dejas, bajas tu mano, me abres aún más y frotas mi sexo muy lentamente de manera suave pero firme, me vuelvo loca, respiro agitada en tu boca, en tu oído, en tu cuello.
Sigues acariciando mi sexo, me abres los labios y tocas mi clítoris, lo frotas, lo pellizcas, y lo vuelves a frotar, pasas tu dedo por todo mi ser. Humedeciéndome por completo, me metes un dedo y juegas en mi interior, lo sacas y lo vuelves a meter, una y otra vez, y otra vez y otra vez, haciendo que sienta un fuego desde mi interior y recorra todo mi cuerpo, esto hace que me mueva al compas de tus movimientos elevando mis caderas con cada movimiento de tu mano, no dejas de besarme y de susurrarme al oído. Estoy a punto de correrme, pero no quiero hacerlo aún, quiero seguir disfrutando de tus caricias.
Me besas los pechos, lames mis pezones otra vez y recorres mi cuello con tu lengua, hasta llegar a mis hombros, escucho tu respiración muy cerca de mi oído. Frotas mi clítoris el cual ya esta hinchado y duro y a la vez metes otro dedo en mi interior, mis fluidos comienzan a emanar de mí mojando tu mano y lubricando mi entrepierna, me corro en medio de una oleada de calor, mi cuerpo se contrae y mi respiración se acelera. Sacas tu mano lentamente y las llevas a mis labios, los acaricias y los besas. Hacemos el amor lenta y delicadamente toda la tarde, mientras, fuera la tormenta parece que amina. Has conseguido que me olvide de ella por unas horas y me sienta protegida, gracias a tus juegos, a tus caricias, a tus besos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)