viernes, 18 de junio de 2010

Tu Habitación

Vamos a cenar a un sitio que me gusta, pasamos de los postres porque me dices que tu eres el postre y me invitas a tu casa, acepto la invitación y me doy prisa con el café, estamos a 20 minutos de tu piso, cogemos el metro y como hay muy poca gente te beso en el cuello, hago lo mismo en los pasillos y en las escaleras. Intentas besarme en los labios pero no te dejo, te sorprendes. Deseo llegar cuanto antes porque quiero hacer el amor contigo, hace muchos días que no nos vemos porque me fuí de viaje y quiero ponerme al día. En el ascensor te vuelvo a besar en el cuello con impaciencia, con esmero; al entrar a tu piso por suerte no hay nadie o están todos dormidos, un silencio envuelve el ambiente.

Cierras la puerta de tu habitación y antes que te des cuenta te empotro contra la pared en silencio y te beso desesperadamente, te inmovilizo con mis caderas, me apartas un segundo me miras y sonries, me dices: - Te lo has hecho?, - Cuando? - Pues sí, por eso no quería que nos besaramos antes de llegar – te respondo y mis manos acarician todo tu cuerpo, haces lo mismo conmigo, me vas desnudando casi arrancándome la ropa, procuramos no hacer ruido. Consigo a duras penas quitarme los pantalones porque no quiero dejar de besarte, nos reímos en silencio y nos quedamos mirando con deseo.

Nos acostamos, estas de lado y yo detrás de ti, te abrazo coges mi mano y la llevas a tu pecho, puedo sentir como late mi corazón con ese pequeño gesto, beso tu nuca, tus hombros, sutilmente, con delicadeza. Te susurro al oído que te gires, lo haces y quedas boca arriba, yo sin quitar mi mano de tu pecho, te beso en los labios, los chupo, los lamo. Con mi mano libre te acaricio la frente, los ojos, te observo en silencio, sonrió y beso tus hombros, y beso a beso, voy bajando por tu cuerpo, primero tu cuello, luego tus pechos, los cuales excito con la lengua. Me entretengo un momento en tu ombligo, acaricio tu vientre, rozo con mi labio tu ombligo, sigo besando tu cuerpo, tus caderas, tu pubis. Abres tus piernas, las beso, las acaricio, toco tus ingles, las lamo mientras abro con mis dedos tus labios, me encuentro con tu clítoris y lo estimulo con el piercing que llevo en mi lengua, esta frío, sé que te gusta por la forma que gimes, lo llevo porque sabía que te gustaría, te he sorprendido cuando te bese por primera vez con él. Sigo estimulándote con el piercing y con la punta de mis dedos, mueves tus caderas con rapidez, de arriba abajo.


Abro más tus labios y mi lengua entra en tu interior, escucho como gimes, siento latir tus labios alrededor de mi lengua, te vas mojando, tu clítoris se endurece con cada embestida de mi lengua, de mis dedos. Tiras de mi mano y la colocas en tu pecho, lo aprieto con cuidado de no hacerte daño, rozo tu pezón erecto, con la punta de mis dedos, coges mi mano y te la llevas a la boca, me chupas los dedos, me los muerdes con delicadeza. De pronto un torrente de jugos sale de tu interior, mojando mis labios, mi boca, mi cara. Sigo chupándote, lamiéndote, te digo que no te corras todavía, aún no. Muerdo tu clítoris y vuelvo a meter mi lengua en tu interior, saboreo tu cuerpo, juego en tu interior con mi piercing y eso hace que no aguantes más y te corras.

Me coges de la cara, me besas, y me empujas para que me dé la vuelta, bajas hasta mi sexo y hundes tu cara en él, recorres todo mi interior con tu lengua, recorres cada pliegue de mi sexo, haciendo pequeños círculos alrededor de mi clítoris, que ya está hinchado, excitado, mojado. Muerdes mis labios mientras me metes dos dedos, suavemente al principio pero luego los mueves frenéticamente, paras de repente justo cuando mis fluidos empiezan a salir de mi, entrelazas tus piernas con las mías de modo que nuestros coños quedan muy juntos, frotas tu sexo con el mío, nuestros clítoris están en contacto el uno con el otro, me sorprendo, por tu acción ya que no me la esperaba, es algo que no había hecho antes, siento como si el corazón se fuera a salir de mi cuerpo, siento correr la sangre por mis venas, muevo mi caderas y mis sexo a tu ritmo, inclino mi cabeza hacia atrás por placer, cierro mis puños y apenas puedo respirar.
Nos corremos al mismo tiempo, pero no nos separamos, estamos muy quietas, sintiendo como palpitan nuestros clítoris, como nuestra respiración vuelve lentamente a la normalidad, muevo otra vez mis caderas haciendo que nuestros sexos vuelvan a frotarse, están cada vez más mojados, más calientes, más hinchados. Nos separamos, nuestros muslos mojados por los flujos de nuestros cuerpos inundan el aire de la habitación. Te abrazo, te beso y te doy las gracias por esta maravillosa noche que me has regalado acariciándote nuevamente, sin dejar de besarte, tocándote hasta que te corres en mi mano, Esta noche he perdido la cuenta de cuantos orgasmos hemos tenido, porque fueron uno detrás del otro sin darnos cuenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario