Hemos quedado para ir al cine ésta noche. Paso a buscarte por tu piso, y mientras te arreglas, te observo, me gusta ver cómo te mueves por la habitación, como te vistes, y como me sonríes cuando nuestras miradas se cruzan. Te cojo de la cintura del pantalón y tiro hacia mí, estoy sentada en tu cama y caes sobre mí, te sonrió me giro y quedo encima de ti, te cojo de las muñecas, estiro los brazos por encima de tu cabeza y te beso, me respondes. Beso tu cuello, lo muerdo suavemente y vuelvo a besarte, pero esta vez con más ganas, con más pasión. Mueves tus caderas bajo las mías, abro mis piernas y te mueves de manera que tu entrepierna queda en contacto con mi pierna izquierda. Sin soltar tus muñecas, con una mano bajo hasta la cremallera de tus pantalones, la bajo y meto mi mano dentro, un momento, te mueves, me detengo, alejo mi cara de la tuya y te digo:
- Nos vamos?, se nos hace tarde y no llegaremos al cine.
– Qué haces? – Venga va, que empezará la peli, te beso durante un rato, saco mi mano y me levanto. Extiendo mi mano y ayudo a levantarte, veo que estás algo molesta.
Al llegar al cine, cogemos las entradas y nos sentamos en la última fila, la sala está casi vacía, solo unas 6 ó 7 personas. Al poco de empezar la peli, cojo tu mano y entrelazo mis dedos con los tuyos, nos quedamos así, hasta que me besas en la mejilla, me giro para mirarte y me coges de la cara y me besas. Seguimos mirando la peli y comiendo palomitas, bebo agua, te miro de reojo, me sonrió y vuelvo a beber, toco tu pierna, me miras y me dices:
- No te atreverás.
– Qué no?, pues observa.
Desabrocho tus pantalones, meto mi mano y comienzo a jugar en tu interior, te revuelves en la butaca, sigo moviendo mis dedos con un poco de dificultad, al rato noto como te humedeces, aprietas mi brazo, te contraes y exhalas todo el aire que hay en tus pulmones, saco mi mano y la llevo a mi boca y beso mis dedos, saben a ti. Me acerco y te beso, y te susurro al oído: - No me desafíes porque soy capaz de mucho.
Cuando llegamos a mi piso, estamos cansadas, pero me dices que tengo que acabar con lo que deje a medias en tu habitación antes de irnos al cine. Me empujas sobre la cama, me quitas los pantalones, la camisa, intento hacer lo mismo contigo pero no me dejas, te pones a horcajadas sobre mí, solo llevas la ropa interior y puedo ver ese lunar que me gusta muchísimo, ese que está en el nacimiento de tu pecho izquierdo, ese que tantas veces he besado. Te acercas a mí y me besas en el cuello, en los hombros, me susurras que debo ser yo quien debo seguir con el juego. En fin, eso no es problema para mí, sabes de sobras que puedo hacerlo. Me levanto y te abrazo, puedo escuchar los latidos de tu corazón, lentamente te tumbo sobre mi almohada, y te pido que te gires, rozo con mis labios tu nuca, tus hombros, voy besando tu espalda poco a poco hasta llegar a la cintura, beso cada centímetro de tu espalda, cada musculo que se contrae, con el contacto de mis labios. Al llegar a tu cintura acaricio tus nalgas, las beso, las lamo y vuelvo a besar. Tu piel suave y tersa es como la de un bebe. Vuelvo a besarte la espalda mientras acaricio tu cuerpo.
Estamos de lado, frente a frente, te miro a los ojos y me atraes hacia ti, me abrazas fuerte, tus manos recorren mi espalda y entrelazamos las piernas, y bajo mi mano hasta tus piernas, las separas y acaricio tus muslos, me sientes dentro, me sientes jugar en tu interior, jadeas en mi oído y eso me vuelve loca, me excita más de lo que crees. Muerdo tu labio a la vez que introduzco mas mis dedos en tu interior, y tus jugos comienzan a recorrer mi mano. Me la sujetas con fuerza siguiendo mis movimientos, te corres y te abrazo besándote suavemente. Escucho tu respiración agitada y tus labios recorriendo mi cuello. Apoyo mi cabeza en tus pechos, cierro los ojos y respiro profundamente. Dormimos hasta el amanecer abrazadas, con las manos entrelazadas.
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