Me pides que te acompañe a hacerte un nuevo tatoo, en la espalda a la altura de tus riñones. Mientras te espero voy haciendo un sudoku, al cabo de 1 ½ h más o menos, el tatuador sale a fumar y darte 5 minutos de descanso. Desde la escalera me llamas y me acerco a ti, llevas puesto los tejanos y el sujetador, trago saliva y vuelvo a centrarme.
– Mira como está quedando, Te gusta? – Me dices. – Sí, es bonito, me gusta. – Te contesto, pero en realidad apenas presto atención a tu tatoo, porque estoy mirándote a ti, te das cuenta, me sonríes y te haces la tonta. Nos ponemos a hablar y mi esfuerzo por no apartar la mirada de tu cara es muy grande, por un segundo mis ojos se dirigen a tus pechos, pero inmediatamente los aparto, nos miramos y sonreímos. Al salir de allí vamos al parque, es de noche, hay gente a nuestro alrededor, por lo que no me atrevo a besarte. A estas alturas aunque no te lo creas me da corte besarte en público. Estás dolorida en esa zona, no me extraña, después de 2 ½h de sesión de tatoo, A quién no le molestaría?. Desde luego el dibujo es una obra de arte, es muy bonito, pero creo que es algo grande para tu cuerpecito. Nos despedimos y cada una va por su camino.
Al cabo de un par o tres de días, nos vemos en el trabajo por la mañana, ya no te duele, pero tienes que curarlo, me ofrezco a hacerlo y obtengo por respuesta un “Ya veremos”. Por la tarde bajamos al vestuario a por café, estás apoyada contra la pared al lado de mi taquilla, me acerco a ti y finjo coger algo y antes que te des cuenta, te estoy besando, no hay nadie en la tienda solo nosotras, sigo besándote y suena el timbre, escuchamos pasos por las escaleras y me separo de ti, segundos antes de que aparezca nuestra compi por la puerta.
Más tarde, vienes a buscarme a mi puesto de trabajo para que te cure el tatoo, nos encerramos en el WC, te quitas la camiseta, lavo con agua y jabón la zona, y la seco con mucho cuidado de no hacerte daño, pues todavía la tienes sensible. Te pongo la crema y la reparto por todo el dibujo, haciendo un leve masaje, me tomo mi tiempo, creo que más de lo necesario, sabes que lo hago con toda la intensión, pero no dices nada, te tengo cogida por la cintura del tejano y sigo acariciando…bueno masajeando tu espalda. Estoy nerviosa, no sé por que.
Fuera se escucha hablar a algunas de nuestras compis, al acabar te sientas en el váter, me miras, me acerco a ti y me coges de las manos, bajas la cremallera de mi bata, ésta cae al suelo, me siento sobre tus piernas y nos besamos, tus manos acarician mi espalda provocando que mi piel se erice, me besas los pechos a la vez que me quitas el sujetador. Esto de hacerlo en el trabajo me excita muchísimo. Te beso en el cuello, en los hombros, en los labios, llevo tu mano hasta mis pantalones y la meto dentro de ellos, juegas con mis rizos, frotas con fuerza mi clítoris, lo aprietas, y lo vuelves a frotar, estamos en silencio porque no deben escucharnos, porque sino nos echarían a la calle sin pensarlo.
Sigues estimulándome, te siento dentro, siento como fluyen mis jugos, como poco a poco voy sintiendo que un orgasmo invade mi cuerpo, con una fuerte sacudida silenciosa, te susurro al oído que no pares, jadeo en tu boca, te abrazo fuerte y te beso, me corro y mientras lo hago, sostengo tu mirada, muerdo tu labio inferior. Noto como por mis venas corre la sangre, noto cada latido acelerado de mi corazón, se me hace difícil respirar.
Intentan abrir la puerta, nos quedamos muy quietas, tú todavía estas dentro mío, Contesto que ya salgo. Me besas y me visto y antes de salir me dices:
- Espera, revuélvete el pelo y bájate un poco la cremallera de la bata, que yo me pongo la camiseta ahí fuera, jajá. – Sí claro, así damos que hablar ¿no?, tonta… jajá.
Creo que nadie se ha dado cuenta, ni siquiera nuestro jefe que estaba sentado apenas a 2 metros de donde estábamos nosotras, nadie nos ha visto salir del WC, ni nadie se ha imaginado lo que ahí dentro ha pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario