Alquilamos una caravana, para irnos de viaje a Paris, preparamos las cosas y por la mañana salimos, cogemos la carretera, hace frío, estamos en pleno enero, el cielo está nublado y parece que lloverá, de todas formas llevamos el equipo necesario por si hay hielo en la carretera.
Paramos al cabo de 3 horas, repostamos gasolina y nos tomamos algo caliente para entrar en calor. Cuando subimos a la caravana, me tomas de la mano y me acercas a ti…
- No me has besado en todo el viaje – Me dices.
- Es verdad…lo siento pero no quería distraerte, ya sabes….además te había dicho que por cada cigarrillo que fumes es un beso menos….
- Sí, ya… - Te acercas aún más a mí, me vas empujando hasta la puerta y nos besamos, respondo a tus besos, te aprietas fuerte contra mí, llevo mis manos hasta tus pechos, los acaricio y sigo besándote. De repente te apartas y te acomodas en el asiento del acompañante.
- Y yo te dije, un beso menos es un polvo menos…..es tu turno, conduce tu – Y me das las llaves, Intento cogerlas, pero apartas la mano, me acerco a ti, me sonríes y te beso, te quito las llaves y nos ponemos en marcha.
- Me has matado con eso……
- Has empezado tu,…. venga conduce……
Pones música, un CD que he grabado, en él hay 2 canciones especiales, cuando suena la primera “AL AMANECER”, me miras y sonríes.
- Es la primera canción que me has regalado….Recuerdas?
- Claro que la recuerdo, no puedo olvidarla, si TODA le letra es como si la hubiese escrito yo para ti, es lo que siento…lo que quiero.
Nos quedamos en silencio, escuchando la letra, cierras los ojos y suspiras, con una sonrisa en la cara. Al cabo de un par de canciones más, comienza a sonar “FUEGO CONTRA FUEGO”. La canción que te dedique yo por primera vez.
- No quería que faltara ésta canción, cuenta parte de nuestra historia…¿no?
- Sí, sobretodo la primera frase….Te quiero, me coges la mano y la aprietas fuerte.
Esta anocheciendo, y bastante tráfico, vamos lentas y está empezando a nevar, la carretera se está cubriendo de un manto blanco, pero seguimos avanzando. Preparas café y me acercas una taza, me besas y te ofreces a conducir tú. Ya llevamos 40 minutos paradas y no para de nevar desde hace 2 horas. Estamos a unos 30 metros del peaje, y sé que a 10 km, hay un camping, donde podríamos pasar la noche. Pero sé que pasaremos la noche aquí, porque no nos hemos movido más de 10 metros. La carretera está cerrada, ya no se puede avanzar más. Bajamos para informarnos y la guardia civil, nos dice que llevemos la caravana a un lado de la carretera, estaremos más seguras en el arcén.
Fuera hace mucho frío, pero salimos de todas formas, para estirar las piernas. Y tú aprovechas para fumar. Hablamos con un grupo de gente que también esta fumando, y así pasan un par de horas. Nos despedimos y nos vamos dentro, hago algo para cenar, mientras tú te conectas a internet. Cenamos mientras miramos las noticias y dicen que continuara nevando toda la noche. A la hora del café, paso de él y me voy a leer a la cama, 5 minutos más tarde, vienes, me quitas el libro de las manos, te quitas la ropa y te recuestas sobre mí. Me besas, me reincorporas para desnudarme, siento tu corazón latir junto al mío, nos besamos, tus manos están en mi espalda y la acaricias con las yemas de tus dedos, recorres toda mi piel, me besas en el cuello, los hombros, el pecho y bajas lentamente por él. Te detienes en mis pezones, los lames, los chupas, me muerdes y sigues lamiéndome los pezones. Acaricio tu nuca, tu mano acaricia mi pecho, aprieto tu mano y bajas suave y despacio, te detienes otra vez, besas mi vientre y sigues bajando. Acaricias mi pubis, me separas las piernas y hundes tu boca suavemente en mi sexo, húmedo, palpitante.
Me chupas el clítoris, lo lames con tanta intensidad, que creo que voy a estallar, lo muerdes, me retuerzo de placer, mi respiración se entrecorta, con dificultad, busco tu mano y la llevo hasta mi pecho, lamo tus dedos, me excito, y mis jugos comienzan a inundar tu boca, subes, nos besamos, tu muslo se frota a mi clítoris húmedo, ardiente, palpitante, jadeas en mi oído, me susurras palabras en francés, bajas tu mano hasta mi humedad y me haces gritar, puedo sentirte dentro, puedo sentir un calor que va invadiendo mi ser, llevándome a un orgasmo tan placentero como intenso. No dejo de decirte que te amo, no dejo de acariciar tu piel, quiero perderme en tus ojos, dejar mi huella en tu cuerpo y que tú lo hagas en el mío. Hacemos el amor toda la noche, hasta caer agotadas, rendidas. Te abrazo y recuesto mi cabeza en tu pecho, no quiero soltarte. Entrelazamos nuestros dedos y nos entregamos al sueño. Por la mañana muy temprano, llaman a la puerta, miramos por la ventana y es la guardia urbana, nos avisan que ya nos podemos poner en marcha, nos vestimos deprisa y volvemos otra vez a la carretera, ya no hay tanta nieve, pronto llegaremos a Paris.
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