Escucho tus palabras y sé que me mientes, te conozco, veo tus gestos y oigo tus palabras, oigo las palabras que emanan de tu boca, palabras vacías, palabras huecas.
Palabras que no son verdaderas, me mientes y lo sé, lo sé porque conozco la verdad, tu verdad, la verdad que me ocultas.
Mientes, por qué mientes?, siempre mientes, no mientas. Te conozco y tus palabras hieren, molestan y perturban mi tranquilidad.
Conozco esa parte de ti y la conozco muy bien, y sé que lo que me cuentas no es verdad, por mucho que te empeñes en decirme que no es así. Estas escribiendo una nueva página en tu vida y yo no estoy en ella, pero no es eso lo que me molesta, no es eso lo que me hace daño, sino el hecho de que me mientas.
Yo soy sincera contigo y me muestro tal y como soy, me abro a ti, me expongo, a veces demasiado, pero lo único que obtengo de ti son tus mentiras, aunque me las disfrazas y me lo haces ver de otra manera, de otro color, desde otro punto de vista, intentas hacerme ver que me equivoco, cuando ambas sabemos de sobras que no es así, cuando sabes de sobras que tengo razón, que digo la verdad.
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