El día ha amanecido soleado y con mucho calor, nosotras estamos en una excursión que durará toda la mañana y parte de la tarde.
Cuando volvemos a nuestro hotel, decidimos ir a tomar el sol, pues debemos volver morenas; nos ponemos nuestros bikinis y nos vamos a la piscina, está casi desierta, salvo por una pareja y nosotras. Nos ponemos en unas tumbonas que hay algo alejadas de la zona donde está la pareja, me pides que te ponga el bronceador por la espalda, algo que me gusta hacer, lo hago y froto tu espalda, tus hombros, tus caderas, es como un masaje que te doy; al llegar a tus piernas, acaricio con algo de malicia la parte interior de tus muslos, te gusta y lo disfrutas, acerco mis manos a tu entrepierna, la rozo y te inquietas, como sé que te gusta lo vuelvo a hacer una vez más. Me levanto sin más y me siento en mi tumbona a tomar el sol.
Me dices: - Qué haces, por qué no sigues?
-Porque ya he acabado de ponerte el bronceador - Te contesto.
- Ya, pero no puedes dejarme así.
Me río y no te contesto, solo te miro y sigo como si nada.
Seguimos tomando el sol, hace mucho calor, tu te levantas y vas hacia la piscina, te zambulles en ella y nadas un rato, para refrescar "tu calor"?, me llamas, pero yo me niego a ir porque quiero seguir aquí al solecito.
Después de un rato, desistes en seguir nadando sola, sales de la piscina y te acercas a mi, estas acostada sobre mi, húmeda, mojada y fría, yo no me inmuto hasta que empiezas a morder mis hombros, mi cuello, mi boca, frotas tus caderas contra las mías, yo te respondo al instante acariciándote, besándote, mordiéndote.
Me susurras al oído que vayamos a la piscina, yo estoy de acuerdo. Estamos frente a frente, mi espalda contra la pared, me rodeas con tus brazos, te cojes del borde de la piscina, yo mientras te cojo de la cintura con una mano y la otra la meto dentro de tu bañador, estoy dentro de ti, con mis dedos acaricio tu clítoris, lo pellizco, lo froto suavemente y noto como te vas excitando, fijas tus ojos en los mios, me besas, me muerdes el labio, tan fuerte que me causas dolor y aparto mi cara de la tuya, comienzas a jadear ala vez que me cojes por el cuello y tus piernas rodean mi cintura, yo sigo en mi labor de darte placer, de hacerte sentir una electricidad que recorre todo tu cuerpo, hasta que ahogas un jadeo casi mudo....el orgasmo.
Te beso sin sacar aún mi mano de ti, nos miramos a los ojos y nos abrazamos. Nos apartamos segundos antes de que el socorrista se pare al lado nuestro y nos diga que es hora de cerrar la piscina.
Ufff es muy sexy este cuento, ojala encontrara yo alguien a quien escribirle esas cosas, tu chica es muy afortunada de tenerte.
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